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domingo, 21 de octubre de 2012

David Lane - Cultura Falsificada



     Se ofrece ahora la traducción del breve escrito de David E. Lane "Counterfeit Culture":


Cultura Falsificada
por David E. Lane



      El Precepto Nº25 establece que "Un pueblo sin una cultura exclusivamente propia, perecerá". Miremos lo que le ha sido hecho a nuestra cultura. Quizá tanto como cualquier otra cosa, los arios, cuando son libres para perseguir su propio camino, buscan la simplificación y el orden. Un ejemplo fácil serían los alfabetos. Los pueblos orientales formaron lenguajes escritos usando miles de símbolos, todos los cuales necesitaban ser aprendidos de memoria y escritos con precisión increíble. Los negroides permanecieron incapaces de producir ninguna clase de lenguaje escrito. Los arios, sin embargo, desarrollaron un sistema fonético en el cual cinco vocales y veintiún consonantes representaban todos los sonidos lingüísticos necesarios para nuestra expresión verbal. La simplificación y el orden permitieron a los pares de Shakespeare y Kipling dejar atrás sus genios. Nuestro lenguaje está en la raíz de nuestra cultura, pero es sólo una de las muchas facetas.

     Hace muchos años, mientras estaba en el negocio inmobiliario, noté la diferencia que hay entre el orden de los arios y el caos de los hijos de Muspell, que ahora predominan sobre todas las naciones alguna vez Blancas. Me fijé que en las subdivisiones (de tierras) establecidas hace 80 ó 100 años atrás, que tenían nombres como Jones, MacIntosh o Wilson, las calles y las avenidas corrían de Este a Oeste y de Norte a Sur. Las manzanas urbanas eran o bien cuadradas o rectangulares. Generalmente las calles y las avenidas eran numeradas en orden consecutivo o por orden alfabético. Por ejemplo, en Denver, al Este de Colorado Boulevard, las avenidas están numeradas como 1, 2, 3, etcétera. Luego las calles son nombradas Albion, Ash, Bellaire, Birch, Clairemont, Cherry, Dexter, Dahlia, AA, BB, etcétera, con cada segunda calle nombrada con el nombre de un árbol. Un forastero que llegara a Denver podría ser dirigido a cualquier dirección sin fallar. Pero entonces aproximadamente hacia 1950 las subdivisiones comenzaron a ser nombradas como Pearlman, Goldman, Silverman, o a tener nombres corporativos. Las calles serpenteaban en un terrible revoltijo, entre las cuales incluso la policía local y los cuerpos de bomberos se perdían. Fue un ataque contra la cultura aria. Siempre los hijos de Muspell llevan el caos al orden de las tierras arias.

     El arte es otro ejemplo. En el famoso discurso de George Lincoln Rockwell en la Universidad Brown, él hizo un trabajo genial al satirizar a Picasso y a otros de la "cepa escogida" con su así llamado arte moderno, que en realidad es la salpicadura de pintura en una tela por aquellos que carecen del talento o el deseo para crear retratos que parezcan vivos.

     Que nuestro pueblo caiga por tal engaño me recuerda muchísimo la fábula acerca del traje nuevo del Emperador. Todo el reino, excepto por un niño inocente y honesto, pretendió que el Emperador desnudo iba vestido con magnífica exquisitez. El rebaño por siempre quiere ser políticamente correcto, y las multitudes son ciertamente asnos. Cuando teníamos una cultura propia, una persona estudiaba todo, desde anatomía hasta geometría, durante años, antes de atreverse a llamarse un artista. Pero el así llamado arte moderno proporciona satisfacción inmediata, y con los contactos adecuados o con propaganda es incluso premiado con riqueza y fama.

     «El "refinado", el "rico", el "haragán profesional", el destilador de quintaesencias, sólo desean lo peculiar y sensacional, lo excéntrico, lo escandaloso, en el arte de hoy. Y yo mismo, desde el advenimiento del cubismo he alimentado a estos tipos con lo que querían y he satisfecho a estos críticos con todas las ideas ridículas que han pasado por mi cabeza. ¡Mientras menos entendían, más me admiraban!... Hoy, como usted sabe, soy famoso, soy rico. Pero cuando estoy solo, no tengo el descaro para considerarme un artista del todo, no en la grandiosa acepción de la palabra. ...Soy sólo un payaso público, un saltimbanqui. He comprendido a mi época y he explotado LA IMBECILIDAD, LA VANIDAD Y LA AVARICIA de mis contemporáneos. Es una confesión amarga esta confesión mía, más dolorosa que lo que puede parecer. Pero al menos, y al fin, tiene el mérito de ser honesta» (Pablo Picasso).


     Luego está el baile. Nuevamente, cuando teníamos nuestras propias naciones, nuestros bailes eran majestuosos y ordenados. El reel de Virginia, el vals y la contradanza son ejemplos. Bailar era un tipo de cortejo refinado. La frenética danza negroide de esta época es una cópula simulada, no un cortejo. Esta cópula simulada está usualmente acompañada de alguna cacofonía, equivocadamente llamada música, que invariablemente está tocada a un nivel de decibeles diseñado para atraer la atención de extraterrestres en algún planeta distante. Lo ruidoso de la instrumentación sintetizada ahoga cualquier letra de canción, que ciertamente no tiene ningún valor compensatorio de todos modos.

     Tan recientemente como cuarenta años atrás, tuvimos a Doris Day y Patty Page. Compare sus voces con los chillidos fastidiosos de Barbara Streisand y escuche cuán bajo hemos caído. En los cuarenta y más años de rock'n'roll sería toda una tarea encontrar cinco cantantes con el talento vocal de un Roy Orbison. Incluso la así llamada música country ha sido corrompida, lo que es muy evidente cuando se compara a Patsy Cline, Loretta Lynn o Hank Sr. con los intérpretes de hoy.

     Cómo deseo que la joven gente Blanca escuchara o pudiera escuchar o ver producciones de Tchaikovsky, Wagner, Strauss, Beethoven, Rossini, Verdi y otros grandes compositores arios. La obertura 1812, la obertura William Tell y la obertura de Tannhauser son cultura aria de lo mejor. Y el 99% de la juventud de hoy no tiene ni idea. No es su culpa y es oh, tan triste. Pero el destructor foráneo sabe que mientras más una generación sea removida de su cultura, menos se preocupará por la preservación de la raza de la que brotó.

     Considere los deportes. En primer lugar, los deportes modernos son simplemente una reencarnación del pan y circo de la Roma moribunda. Como los romanos ario-nórdicos se mezclaron con esclavos y extranjeros hasta desaparecer, las multitudes discutían acerca de los talentos de los gladiadores. Hoy día nuestra juventud idolatra a atletas negros, cada uno de los cuales tiene virtualmente un harem de nuestras últimas mujeres Blancas. Los deportes integrados son una perversión del instinto territorial dado a cada raza y especie para asegurar la preservación de su propia naturaleza. Pero ahora llame a un Negro un "Denver Bronco" o un "Dallas Cowboy" y él llega a ser más importante que la supervivencia de nuestra propia raza. Y por supuesto, los deportes espectáculos son siempre un peligro, al menos cuando son llevados demasiado lejos. Los deportes deberían ser usados para mantener en buena forma el propio cuerpo, y no para entretener a personas que sólo miran televisión.

     Podemos ver otro síntoma de descomposición cultural en el comportamiento de los atletas. En las sociedades arias a un hombre se le enseña a caminar de manera tranquila y a llevar un bastón grande. La aceptación tranquila de lo que el destino declarara era considerada como un signo de fuerza y madurez. Unos cuantos años atrás un par de jugadores suecos de tenis denominados Borg y Edberg caracterizaron este comportamiento. Entonces vinieron McEnroe y Connor con rabietas y conductas infantiles. Y los estadounidenses degenerados amaron este comportamiento semítico-negroide. Cuán bajo hemos caído.

     Cuando yo era un menor en la escuela secundaria, y un jugador anotaba una marcación para el equipo de fútbol, él caminaba hacia el árbitro y le entregaba el balón con serena dignidad. Ahora hay un ritual primitivo de giros obscenos y sexuales como un baile de victoria.

     Los cambios negativos pueden ser observados incluso en las nuevas maneras de conversación. En un país nórdico exigimos un espacio personal, y la conversación se da siempre a una distancia de al menos la longitud de un brazo. Primero noté el cambio en prisión, cómo hasta los hombres Blancos trataban de acercar sus cabezas a sólo pulgadas de la mía para conversar. Yo retrocedía y ellos daban un paso adelante. Esto es ajeno a nuestra cultura orgánica. Además, en tiempos pasados se nos enseñaba desde la infancia que la conversación innecesaria era grosera e inculta. El hecho es que el 99% de toda conversación humana hoy es carente de inteligencia, repetitiva, sin sentido y aburrida. Adicionalmente, ningún hombre puede pensar mientras su lengua se está moviendo o si las encías de algún otro están ondulando en su oído. Mientras más primitiva la raza, la persona o la cultura, tiende a ser más chillona. Mientras más avanzada es la raza, una persona o una cultura, tiende a ser más reposada.

     Sólo hace cincuenta años se nos enseñaba que había que pensar antes de pronunciar cada frase, y luego ser preciso. Este asunto de "es como...", "mmm...", "¿capta lo que estoy diciendo?", "es como... usted sabe", "usted entiende lo que quiero decir", es decadencia cultural total.

     Las prioridades y las percepciones son otras de las víctimas de la cultura no-aria. Hoy nuestras papas de sofá adictas a la televisión compran cambiadores de canal de televisión de control remoto de modo que puedan sentarse sobre sus flojos y gordos traseros y puedan ser espectadores de la decadencia en el retrete eléctrico. Entonces, un día ellos ven cuán gordos y poco atractivos son, de manera que gastan centenares de dólares por ingresar a un gimnasio para eliminar su gordura. Y por supuesto, todo lo que se requiere es la autodisciplina para dejar de rellenar sus caras con comida basura. Pero entonces, la autodisciplina es esencial para la alta cultura.

     En materia de guerra, una sociedad decadente sin verdadera cultura se convierte en cruel. La guerra es ciertamente un infierno, y matar a los enemigos de uno es parte del decreto de la Naturaleza. Pero, por regla general, no es usual que los arios torturen a los cautivos, ni innecesariamente deberían matar a las mujeres y los niños. Dresden, Hamburgo, Waco y el asesinato cometido por Eisenhower de un millón de prisioneros (alemanes) de guerra después del fin de la Segunda Guerra Mundial demuestran cuán bajo hemos caído.

     Alguna vez hace mucho tiempo, un "héroe" era alguien que resistía hasta el fin contra todo pronóstico. Ahora los "héroes" de Estados Unidos aprietan un botón y envían un misil a centenares de kilómetros de distancia para hacerlo estallar sobre personas indefensas, soldados y civiles por igual, y luego se les dan medallas.

     Podríamos seguir sin parar hablando de drogas, consumo de alcohol, divorcio, aborto, pero no es necesario. En una cultura decadente aceptamos cualquier cosa que veamos sin cuestionar nada. Cuarenta y cinco años atrás me di cuenta de que en casi cada película, programa de televisión, revista o cartel publicitario, el varón era de pelo oscuro y de piel más oscura que la hermosa mujer Blanca. Se promovió la idea de que "oscuro es bonito", y aún continúa sin un final. Era excesivamente demasiado penetrante para ser casualidad. Aquellos que controlan cada aspecto de la vida en las alguna vez naciones Blancas estaban evidentemente programando a nuestras mujeres para traicionar a su raza, paso a paso.

     Lo asombroso es que pocos lo notan hasta que les es señalado; e incluso entonces a nadie parece preocuparle. Ésa es una contaminación cultural tan poderosa que supera incluso al instinto de preservación de la propia raza dado por la Naturaleza. La religión es, también, un aspecto de la cultura. Todo el mundo sabe que desde el Papa hasta Billy Graham, los líderes religiosos prevalecientes están promoviendo ahora eliminar todas las barreras para el matrimonio inter-racial. No nos queda otra opción que apartarnos de cada aspecto de la así llamada cultura moderna, y reconstruír la nuestra propia. Será una tarea monumental, pero es esencial para nuestra lucha. Trato de demostrar lo que fue nuestra cultura y lo que debe llegar a ser; otros pelearán la batalla con migración y lucha armada. Cada uno debe servir en la medida de su habilidad. La extinción biológica es la consecuencia inevitable de la muerte cultural. Todos deben luchar con el fanatismo de la desesperación.


Debemos asegurar la existencia de nuestra gente 
y un futuro para los niños Blancos.
Porque la belleza de la mujer aria Blanca no debe desaparecer de la Tierra.



David Lane



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