BUSCAR en este Blog

viernes, 19 de octubre de 2012

John L. Lash - Cuando los Misterios Murieron


     Desde su sitio metahistory.org traducimos esta vez otro ensayo del profesor Lash. Escrito hace más de siete años, aborda aquí algunas causas de la desaparición de las antiguas religiones mistéricas, obviamente desencadenadas todas por la tropa de recién llegados y arribistas advenedizos que fueron los cristianos de la Antigüedad (igual que ahora no más). Como siempre, estupenda se muestra la erudición del señor Lash, amplio dominador de lo que expone, aunque se le pueda suponer alguna agenda que finalmente coincidiría con la de otros que están trabajando para fusionar muchas religiones; sin embargo la honestidad de Lash creemos que se deja sentir junto con su valentía, suficiente todo para seguir estimando lo que dice.



Cuando los Misterios Murieron.
Éxtasis e Intolerancia en el Mundo Clásico
por John L. Lash
Marzo de 2005




    "Los dioses paganos, incluso los dioses de los Misterios, no son celosos unos de otros. Ellos forman una sociedad abierta" (Walter Burkert, Ancient Mystery Cults).


     Los trece códices descubiertos en el Alto Egipto en Diciembre de 1945 han llegado a ser conocidos como la Biblioteca de Nag Hammadi, tomando ese nombre de una aldea situada en el margen oeste del río Nilo. En el mismo lado del río, aproximadamente 20 millas al Sur, está el templo de Hatshepsut, escena de la masacre terrorista de turistas en Noviembre de 1997. Se cree que los autores llegaron desde la desolada tierra montuosa donde los raros códices fueron encontrados. Cuando visité la región en Febrero de 1999 en un viaje con la Marion Foundation, intensas medidas de seguridad estaban en vigencia. Yo llegué desde Luxor río arriba hasta Dendera, sitio del antiguo templo de Hathor, en un convoy armado, acompañado por dos docenas de soldados con sub-ametralladoras listas.

     Extrañamente, los académicos no se refieren al templo ptolemaico de Hathor en Dendera, localizado a un tiro de piedra de Nag Hammadi. Desde la azotea del templo se puede contemplar la impresionante curva del Nilo y verse directamente hacia los acantilados de Jabal Al-Tarif donde los códices estaban escondidos. El poblado más cercano a la cueva, Hamra Dun, es demasiado pequeño para ameritar información, pues de otro modo estos textos hace mucho tiempo perdidos hubieran sido llamados como la biblioteca de Hamra Dun. Hamra Dun es el nombre árabe del lugar para el más antiguo nombre cóptico de Chenoboskian, "el refugio de los gansos salvajes", y detrás de aquel nombre está el otro, el nombre egipcio del lugar, Sheniset, "las acacias de Seth", indicando una asociación con la secta gnóstica que se llamaba a sí misma como la de los Setianos.


Puesta del Sol Egipcia

     La proximidad de Dendera a Hamra Dun es notable, pero hasta donde sé, ningún erudito lo ha notado. Según el consenso corriente, la "biblioteca" de Nag Hammadi se supone que ha venido desde el monasterio de Pacomio, un lugar de reclusión de monjes cristianos coptos que estuvo localizado en Tabennisi en la orilla oriental, como se muestra en el mapa. "Su fundador pionero, Pacomio, había establecido una regla para unir a gente dispar y solitaria dentro de una comunidad cuya práctica del trabajo agotador implicaba una disciplina estricta, casi militar" (Tobias Churton, The Gnostics, p. 3). Se presume que alguien de este heterogéneo grupo reunió improvisadamente los trece paquetes encuadernados en cuero, los puso luego en una vasija de arcilla roja, y los escondió en una cueva en la ladera. Basado en el examen del "cartonnage", de cartas fechadas y cuentas contenidas en las ligaduras de los códices, los expertos han determinado que los pergaminos deben haber sido ocultados en la cueva entre 345 y 348 d.C. La fecha es graciosamente precisa y, quizás por coincidencia, coincide con la muerte del monje maestro, Pacomio.

     Escondidos en 345 d.C. ¿Por quién?; ¿por qué?; ¿para qué futuro objetivo?. Nadie sabe.

     Los estudiosos que proponen la teoría del monasterio copto para explicar el origen de los textos dejan de mencionar que el asentamiento de Pacomio, establecido alrededor de 300 d.C., fue un magro asunto comparado con el complejo de Dendera, construído 500 años antes sobre asentamientos que se remontan a 5.200 a.C. El Templo de Hathor fue una construcción ptolemaica tardía en un antiguo sitio sagrado, Tentyrs, considerado como el lugar de nacimiento de Isis. Si Isis puede ser considerada la equivalente de la virgen María del cristianismo, Hathor fue la Eva egipcia. Sus ritos eran prehistóricos y autóctonos de las perdidas culturas sudanesas que precedieron largamente al culto de estilo hollywoodense de Osiris. Hathor era una diosa de sabiduría, como la Sofía de los gnósticos. Su culto celebraba el éxtasis, la sanación y la comunión mística con el cosmos.

     Quizás entre la "gente dispar y solitaria" que encontró refugio en el monasterio de Pacomio hubo algunos gnósticos que huían de la persecución o algo peor. Pienso que es igualmente probable, sin embargo, que los códices coptos vinieran de Dendera, o que ellos puedan haber llegado entre los monjes por medio de alguna asociación con partidarios radicales del culto de Hathor y Horus celebrada allí.

     Cada templo en Egipto tenía su propia biblioteca, y Dendera no era ninguna excepción. Los textos sagrados eran guardados en cuartos especiales en el interior de la entrada, de modo que los sacerdotes pudieran seleccionar un texto y luego proseguir a la parte apropiada del complejo del templo para leerlos o (más probablemente) recitarlos. La verdad es que no hay ninguna indicación explícita del material que se refiere a Hathor en la Biblioteca de Nag Hammadi, pero hay claras alusiones astronómicas. Dendera era conocido por su Zodíaco sagrado, uno de los artefactos más espectaculares de la sabiduría antigua que sobrevive intacto. La ciencia de las estrellas era importante para el culto de Hathor, y los gnósticos estaban reputados desde las épocas más antiguas como astrónomos expertos. El historiador del siglo I d.C. Josefo (Antigüedades Judías I, 2.3) relata la tradición existente desde hace mucho tiempo de que "los hijos de Set eran considerados como los primeros profesores de la ciencia astronómica" (Plunkett, Calendars and Constellations of the Ancient World, p. 20). Jacques Lacarriere (The Gnostics, p. 31 y ss.) piensa que la ciencia del cielo es la matriz original del sistema de conocimiento de ellos.

     Yo no puedo leer copto, pero con la ayuda de algunos eruditos gnósticos de categoría mundial en la Universidad Católica de Leuven en Bélgica, he logrado el nivel en que puedo andar a tientas en dicha lengua. Se trata de un lenguaje torpe y compuesto, con poco alcance para la expresión sublime o compleja. Después de unos años con mi nariz enterrada en los códices, o mejor dicho como un cerdo desenterrando trufas, tuve la viva impresión de que yo estaba mirando una especie de taquigrafía. El copto fue inicialmente inventado por sacerdotes egipcios (paganos) para conservar la pronunciación de la escritura que estaba en los amuletos que ellos vendían. Usa una versión modificada de las letras griegas y de caracteres tomados prestados de la escritura demótica [egipcia] para denotar sonidos que se dan en el egipcio antiguo pero no en el griego. El resultado es un idioma artificial que no se presta para la expresión filosófica. Se asemeja a la escritura taquigráfica usada para registrar procedimientos judiciales.

     No es el mejor medio para conservar las elevadas enseñanzas de los iniciados gnósticos en el momento de la puesta del Sol de la civilización egipcia.

     Mi impresión de los códices coptos de Nag Hammadi es que ellos son traducciones de notas apresuradas, y, en alto grado, notas incompetentes, anotadas en griego por estudiantes de los Misterios, quizá estudiantes pertenecientes al complejo de la Escuela de Misterios en Dendera. Los griegos habían estado yendo a Egipto para aprender la ciencia y la metafísica desde los días de Pitágoras, alrededor de 600 a.C. Con la decadencia y la dispersión de la civilización egipcia en la época helenística, las capacidades del alumnado pueden haber sido menos que deseables. Incluso la antiquísima diseminación de la sabiduría egipcia en la mente griega también pudo haber alcanzado un grado febril en los primeros siglos d.C.

     Siendo, como lo es, un trabajo de la época ptolemaica (323-30 a.C.), Dendera a menudo es desestimado como demasiado tardío para venerar la sabiduría pura y antigua de los egipcios, pero ¿quién puede decir que el final de algo no puede ser tan profundo como su principio?. Dendera y otros templos ptolemaicos, como el que está en Edfu, están inscritos con jeroglíficos en una densidad asombrosa, como si los últimos sacerdotes que podían leer y escribir los textos arcanos estuvieran absortos en poner por escrito todo lo que ellos pudieran para la posteridad. En esta atmósfera, los estudiantes griegos bien podrían haber estado peleándose por cada último trozo del conocimiento que ellos pudieran conseguir, y escribiendo algunas notas bastante inconexas sobre lo que los profesores-sacerdotes les estaban diciendo.

     Si los presuntos "originales griegos" fueron notas de aula, no impresionantemente claras en primer lugar, y luego fueron traducidas del griego al copto por escribas que apenas entendían lo que estaban leyendo, esto explicaría la naturaleza alarmantemente caótica y contradictoria de estos textos. La Biblioteca de Nag Hammadi es un tesoro espiritual de la Humanidad, y es también un desorden confuso y mutilado.


Lugar de Nacimiento de Isis

     En Luxor, la antigua capital del Alto (del Sur) Egipto, enormes columnas inscritas con jeroglíficos tallados con precisión recubren los santuarios abandonados de los dioses egipcios, repletos de turistas en casi todas las temporadas. Los recintos sagrados de la antigua capital irradian un encanto y una mística que compite con Giza. Las pirámides al Oeste de El Cairo permanecen como un mudo desafío para la comprensión humana, pero aquí en el Sur otro esplendor comunica su hechizo.

     Aquí una revelación diferente de los muertos dinásticos asciende desde la tierra.

     Dentro de un perímetro de veinte millas está el Valle de los Reyes, el sitio de la tumba de Tutankamón y otros, aproximadamente unos cuarenta según Estrabón, un historiador griego de la época de Augusto (25 a.C.). Una media docena de tumbas son accesibles para los visitantes hoy, y hay mucho más para encantar el ojo y arrobar la mente: el magnífico templo de Hatshepsut en Deir Al-Bahari, el Ramasseum con su coloso despedazado como un titán que cayó a la Tierra, los largos santuarios mortuorios de Seti I y Ramsés III, IV y IX, las tumbas de muchos nobles, el templo tardío de Ptolomeo V en Deir el-Medina, los colosos gemelos de Memnón. Todo esto está en la ribera Oeste, mientras que en la orilla del Este se extienden los majestuosos terrenos de Karnak y el templo de Luxor, llamado "el Libro del Génesis en piedra" por el egiptólogo renegado Schwaller de Lubicz.

     Un poco más al Norte en la ribera occidental está Dendera, el sitio del templo de Hathor, la Eva egipcia. La masiva estructura de piedra arenisca está instalada en la curva del Nilo donde el río se desliza hacia el Este antes de volverse atrás a Qena, para luego fluír al Oeste más allá del extremo Sur de una enorme roca saliente conocida como Jabal-al-Tarif. En su pendiente oriental, los blancos acantilados están acribillados por 150 cuevas usadas como refugios por místicos del desierto durante siglos antes del Advenimiento [?]. Algunas cuevas dan acceso a galerías donde los príncipes faraónicos de la Sexta Dinastía (2.500 a.C.) fueron sepultados, pero la mayor parte de ellas son toscas grutas regadas quizás con unos cuantos fragmentos de vasijas. Escarpadas e imponentes, las áridas laderas no ofrecen ninguna seña o atractivo.

     Nag Hammadi está muy lejos de los lugares más frecuentados del turismo global.

     El sitio está en una región controlada por partidarios islámicos responsables de la masacre de cincuenta y cuatro turistas en el templo de Hatshepsut en 1997. No hay incursiones turísticas a esta aldea desolada en la agenda habitual o sin una fuerte imaginación como guía. No hay nada que pueda verse ahora de la maravilla antigua que debe haber coronado este lugar, y sólo el serpenteante susurro del viento del desierto alude a su misterio. Aquí los pasadizos secretos a ser descubiertos están escondidos dentro del que busca, no del sitio. Aquí yace el turbulento vórtice de ruinas invisibles.


Una Red Antigua

     Un manual medieval elaborado por el guía turístico ficticio Ladâmes el Grande, describe el paisaje donde la biblioteca gnóstica fue descubierta:

     «Usted verá, hacia el Noroeste, siete tumbas establecidas en el lado del valle: cuatro juntas, luego dos juntas, y luego la última aislada. Cave en esta última, a la profundidad de un qamah: usted encontrará el cadáver, y junto a él todas sus posesiones. Usted verá también algunos elevados promontorios alrededor de este mismo cementerio hacia el lado del Este. Entre estos promontorios hay cinco grandes tumbas, cada una con una piedra en la cabeza y otra piedra en los pies, ambas puestas en la arena. Levante la lápida y cave...»

     Ladâmes obviamente tuvo la intención de abrir el apetito de los buscadores de tesoros tangibles, de botines que podían ser transportados lejos y vendidos. Cuando él escribió, alrededor de 1.200 d.C., el tesoro intangible de Nag Hammadi había estado perdido durante 800 años. Él pudo no haber tenido ninguna noción de su existencia, ni tampoco le hubiera interesado. No consistía ni de príncipes embalsamados ni de sus brillantes joyas. No formaba parte de ningún grandioso santuario presentado en proporciones sagradas y alineado con las estrellas circundantes. Nunca fue un objetivo de los saqueadores de tumbas en busca de riquezas rápidas. Fue finalmente descubierto, después de otros 800 años, por un par de campesinos beduinos que buscaban un abono natural llamado sebaj. El hallazgo ocurrió en la primera semana de Diciembre de 1945, pero los trece códices de descascarados papiros no llamaron la atención de los eruditos que fueron capaces de evaluar su relevancia sino hasta el verano de 1947.

     El sitio preciso carece de marcas y es poco notorio para el ojo humano, que se cansa rápidamente de los blanquecinos e inhóspitos acantilados. Ellos son la escasa evidencia visible de vastas ruinas invisibles. Estos libros encontrados allí son significativos no simplemente por su contenido sino más aún por su valor simbólico. Los trece bultos representan más que la sabiduría gnóstica que ellos contienen. Ellos son como fragmentos de las ruinas de una enorme cúpula de cristales de colores que describía los orígenes de la Humanidad, su lugar en el cosmos, y la causa de su extraño y desesperado exilio en la Tierra. El color de los fragmentos es luminoso y humeante, como la luz acaramelada. Para el ojo de la mente ellos imparten una lucidez inquietante, un atisbo de extrañas enseñanzas que describen nuestro cautiverio en un mundo desviado, un cosmos que ocurrió por error.

     Las ruinas, incluso si son invisibles, deben ser ruinas de algo. Lo que estaba sepultado en Nag Hammadi eran los últimos rastros de un mundo visionario entero, una enorme hazaña de la imaginación que alguna vez vivió en las mentes y los corazones de innumerables personas. El valor de la visión consistía en su poder para iluminar la vida y guiar a la Humanidad. Tanto la visión como el proceso de orientación fueron venerados en una enorme organización, la red de las Escuelas de Misterios en las cuales los gnósticos participaban como miembros de la facultad con responsabilidades especiales. Confusa y fragmentaria como es, la Biblioteca de Nag Hammadi es la evidencia existente primaria de un sistema educativo perdido dedicado a la dirección espiritual de la Humanidad.

     En Nag Hammadi las ruinas de los Misterios son sólo accesibles para el ojo de la imaginación, la facultad que construyó la visión. Su presencia puede agitar el corazón con una angustia de pérdida inexplicable, pues un gran experimento visionario conducido por la Humanidad a través de milenios fue arruinado cuando los Misterios murieron. La sabiduría preservada en recintos sagrados como esta aldea desolada guió a innumerables gentes durante siglos incalculables. Finalmente los profesores y administradores de las Escuelas de Misterios fueron etiquetados como herejes, perseguidos y asesinados.

     Ellos murieron, no por sus pecados, sino por lo que ellos sabían.

     Hoy hablamos informalmente de redes que unen localidades físicas dedicadas a un objetivo o actividad común. Todos los estadios de fútbol en el mundo forman una red dedicada a un solo deporte. Todos los laboratorios bioquímicos que trabajan para descifrar el genoma humano forman una sola red integrada. En Inglaterra las impresionantes estructuras, existentes desde hace mucho tiempo, de Oxford y Cambridge son pruebas visibles de la red de universidades británicas, que abarcan todos los campus del país. El conjunto total de los campus es mayor que cualquier unidad sola. Una red compuesta de componentes visibles es en sí misma invisible.

     Dentro de un círculo con un radio de treinta y cinco millas, centrado en Luxor, están concentradas más ruinas que la suma total de ruinas encontradas en cualquiera de las otras partes del mundo entero. Nag Hammadi se encuentra justo en el borde de este impresionante perímetro. Los complejos-templos del Alto y el Bajo Egipto no eran sólo otras más de las Escuelas de Misterios de la Antigüedad, sino que es probable que hayan sido las más antiguas, las mejor organizadas y las mejor financiadas. Dado que la evidencia histórica de los Misterios se deriva casi exclusivamente de la época cuando ellos estaban siendo eliminados, los estudiosos han fomentado la impresión de que las religiones de Misterios consistían en unos pocos y dispersos centros de culto más bien que una organización enorme que circunscribía al mundo antiguo.

     Pero los restos arquitectónicos en Egipto y en otra partes dan testimonio del enorme alcance de las religiones de Misterios. Incluso las polémicas de los Padres de la Iglesia, que se enfurecieron contra la sabiduría pagana, involuntariamente atestiguan la extendida organización transcultural de los cultos de Misterios. El Philosophumena (o "Refutación de Todas las Herejías", c. 230 d.C.), atribuído a Hipólito de Roma, es una enciclopedia que describe a los gnósticos al lado de druidas, brahmanes y una variedad de otros religiosos exóticos. Los historiadores hoy saben que los druidas eran endémicos en la cultura celta que se extendía desde las lejanas islas occidentales de Escocia e Irlanda hasta lo profundo del Asia Menor. Los brahmanes de India eran conocidos en Alejandría, como lo fueron los monjes budistas, cuyas peregrinaciones por Egipto y Palestina están registradas en los anales del rey Asoka, de la dinastía mauria (gobernó entre 269 y 232 a.C.). Una tablilla de piedra en Girnur en Gujarat declara el objetivo de Asoka de extender el budismo a través del valle entero del Nilo. C. W. King (Gnostics and Their Remains) observa el parecido cercano entre la disciplina budista y la esenia, y cita el testimonio del historiador judío Josefo de que los centros esenios de culto en el Mar Muerto habían existido durante "miles de años" antes de su época. Los colegios gnósticos pertenecieron a esta gran organización milenaria de sabiduría nacida en Asia; sin embargo, "la regla observada por todos los posteriores historiadores del gnosticismo consiste en representarlo como un mero vástago espurio y una corrupción del cristianismo".


Intolerancia Cristiana

     Las Escuelas de Misterios eran una amplia red de colegios eclécticos y multidisciplinarios que compartían un lenguaje universal de sabiduría esotérica. Brahmanes, druidas, budistas, gnósticos, esenios y muchos otros, habrían sido capaces de comunicarse íntimamente unos con otros, a pesar de las diferencias culturales, lingüísticas y raciales. El fundamento común de los Misterios se sabía que había sido el culto asiático de la Gran Diosa, la Magna Mater. La identidad de la budista Prajnaparamita, "la Sabiduría de la Madre Suprema", con la gnóstica Sofía, ha sido afirmada por Evens-Wentz, un erudito pionero del budismo tibetano. El temprano erudito gnóstico G. R. S. Mead, los estudiosos de mitología comparada Mircea Eliade, Joseph Campbell y Alain Danielou, y el erudito budista John Myrdhin Reynolds, han desarrollado paralelos budistas-gnósticos. La enseñanza del gnóstico Basílides es prácticamente indistinguible de los tratados sobre la filosofía Mahayana de la escuela de Nalanda. El gran erudito budista y sabio Nagarjuna era contemporáneo de los gnósticos del siglo II que estuvieron bajo el fuego intenso de los heresiarcas cristianos. En el Segundo Tratado del Gran Set (NHL VII, 2), un maestro gnóstico habla con franqueza de la grave situación de ellos y de la clase de comportamiento que ellos estaban afrontando:

    «Nosotros fuimos odiados y perseguidos, no sólo por aquellos que simplemente son incapaces de entendernos, sino también por aquellos que piensan que están contribuyendo al crecimiento del nombre de Cristo, aunque ellos sin darse cuenta estuvieran vacíos, ignorantes de quiénes son, como animales mudos... Ellos persiguieron a aquellos que han sido liberados por mí, porque ellos los odian, ellos, que, en caso de que cerraran sus bocas, llorarían con gemidos inútiles porque no me conocen. En lugar de eso, ellos sirvieron a dos amos, incluso a una multitud. Pero ellos llegarán a ser victoriosos en todo, en guerras y batallas, en la división por celos y la ira... habiendo proclamado la doctrina de un hombre muerto y otras mentiras para parecerse a la libertad y a la pureza de la congregación perfecta.

    Y así, uniendo en su doctrina de temor y esclavitud las necesidades mundanas y el abandono del respeto profundo, siendo insignificantes e ignorantes, no pueden albergar la nobleza de la verdad, ya que ellos odian lo que son y aman lo que no son».

     Este pasaje revela cómo los primeros cristianos eran vistos por los ojos de los gnósticos. Esto contiene varias claves importantes para el punto de vista del partido perseguido, el lado raramente registrado en la narrativa histórica. El autor condena a los cristianos por su ignorancia y su incapacidad para abrazar "la nobleza de la verdad". El liberarse de la ignorancia y la dedicación a la verdad eran los criterios supremos de la religión gnóstica. Los cristianos son criticados por servir a dos señores y complacer a la multitud. En otras palabras, ellos son hipócritas que procuran gobernar por causa de su cantidad. Esto contrasta profundamente con el elitismo gnóstico. La alusión a "aquellos quienes, si cerraran sus bocas" implica la necesidad de ser iniciado. «La palabra misterio (mysterion, en griego) se deriva del verbo griego myein, "cerrar", refiriéndose al cierre de los labios o de los ojos». "Aquellos que deberían cerrar su boca" son forasteros profanos que muy probablemente no pueden saber lo que ellos están atacando.

     Sin embargo, los perseguidores prevalecerán, predice el maestro, porque ellos usan la guerra y la violencia para conseguir sus objetivos. Significativamente, ellos fomentan "la división por celos y la ira". En términos gnósticos, este lenguaje se refiere a la actitud de Yahvé, la deidad colérica, identificada por los gnósticos como el jefe supremo de los Arcontes, los alienígenas o la especie extraterrestre que intenta desviar a la Humanidad de su curso apropiado de evolución. Los gnósticos vieron el poder de los Arcontes detrás de la ideología y la política cristianas. Aunque "su doctrina de temor y esclavitud" sea absurda, es eficaz, porque los Arcontes pueden ejercer un efecto que insinúa en nuestras mentes una clase de malévola telepatía inter-especies, uno podría decir. Obligados por un proceso de pensamiento distorsionado por los Arcontes, los primeros ideólogos cristianos imitaron los Misterios de los hijos de la luz e hicieron pasar mentiras por verdades. El complejo del redentor cristiano impone "la doctrina de un hombre muerto" en lugar de la gnosis de la vida eterna.

     En opinión de la última generación de gnósticos, los conversos al cristianismo eran seres humanos vueltos al revés, odiando lo que ellos son y amando lo que no son. Para la mente gnóstica, la hipocresía final es la traición de la inteligencia divina que está en la Humanidad y la adopción de una ideología basada en el error.

     La actitud pagana de la tolerancia se infiltró en las Escuelas de Misterios, aun cuando las Escuelas mantuvieron criterios estrictos para la admisión, e impusieron un voto de secreto que parece casi nunca haber sido transgredido. El contraste con la evangelización cristiana no podía ser más dramático. En The Mystery-Religions, S. Angus observa: "En materia de intolerancia, el cristianismo se diferenciaba de todas las religiones paganas, y superaba al judaísmo; en este sentido, estuvo en directa oposición al espíritu de la época".

     Muchas explicaciones han sido dadas para dar cuenta de por qué el cristianismo prevaleció por sobre los Misterios, pero sería negligente no aplicar el sentido común: la intolerancia usualmente prevalece por sobre la tolerancia porque la tolerancia, por definición, permite que aquélla actúe así; y si no es así, la intolerancia prevalecerá por la fuerza, si es necesario. Los Misterios no murieron por causas naturales. Ellos fueron activamente suprimidos y, dondequiera que fue posible, suprimida su raíz y sus ramas.

     "Los dioses paganos no son celosos unos de otros", dice Burkert. Ningún sistema social es perfecto, pero la filosofía pagana fomentaba una sociedad abierta en la cual las enseñanzas espirituales universales podían asumir una amplia variedad de expresiones. ¿Qué posición sostuvo el gnosticismo en el foro abierto de las Escuelas de Misterios?. Debe haber sido central y crucial para la red entera en alguna manera, porque las enseñanzas gnósticas fueron el objetivo número uno a erradicar de los misioneros e ideólogos cristianos. La palabra gnosis es griega, y con mucho, la más convincente evidencia para los Misterios proviene de la cultura greco-romana. Esto ha conducido a la impresión de que la gnosis estuvo confinada a un pequeño entorno cultural y geográfico en el Oriente Medio y Egipto.

     Considerando lo que sabemos ahora acerca de lo que los gnósticos enseñaron, es justo asumir que ellos trabajaron en las Escuelas de Misterios donde ellos proporcionaron un conocimiento especial sobre fenómenos extravagantes y fantasmales. En resumen, ellos eran maestros de ciencias noéticas [= del conocimiento intuitivo] y de parapsicología. En este sentido, ellos son comparables a los sofisticados chamanes de otras partes de la antigua Europa, así como de Asia. Los budistas de Nalanda en India y los druidas del país de Gales pueden haber estado cultural y geográficamente separados, pero espiritualmente ellos habrían estado implicados en actividades paralelas. Merlín, que quizás vivió en el siglo VII, tiene equivalentes exactos en sabios tibetanos como Naropa y Milarepa. No hay ninguna razón para excluír a los gnósticos de este cuadro, y de hecho toda la evidencia disponible los señala desempeñando un papel de esta clase en el marco cultural y religioso de su tiempo.

     Los gnósticos preocupados por el descubrimiento de la influencia de los Arcontes podrían haber dialogado abiertamente sobre hechizos mágicos y zonas planetarias con los sabios visitantes llegados desde los confines del continente o de India. Las distancias geográficas no pueden ser vistas como divisivas, pues los viajes en la Antigüedad eran mucho más comunes y extendidos que lo que se ha supuesto. Hasta muy recientemente era imposible deducir de la narrativa histórica cómo la red de las Escuelas de Misterios pudo haber proporcionado el contexto para la diseminación inter-cultural. El gnosticismo ya no puede ser identificado exclusivamente con unos pocos cultos dispersos en Asia Menor y Egipto. El final de los Misterios se llevó a efecto mucho más allá de las áridas laderas de Nag Hammadi. Implicó el colapso de una vasta organización de un tejido holgado dedicada a la dirección espiritual de la Humanidad.


Religión Diabólica

     Hacia el tiempo en que los manuscritos de Nag Hammadi fueron escondidos, Agustín de Hipona, uno de los padres fundadores de la fe cristiana, estableció la política de la Iglesia para la apropiación sistemática de sitios y monumentos anteriormente ocupados por el sistema de universidades de los Misterios:

    "Cuando los templos, ídolos, arboledas, etc., son derribados con el permiso de las autoridades, a pesar de que nuestra participación en este trabajo es una clara prueba de nuestro no honrar, sino más bien detestar, estas cosas, debemos abstenernos sin embargo de apropiárnoslos para nuestro propio uso personal y privado, de manera que sea manifiesto que al echar abajo estas cosas estamos influídos no por la avaricia sino por la piedad. Cuando, sin embargo, los despojos de estos sitios son destinados para el beneficio de la comunidad y dedicados al servicio de Dios, ellos son tratados de la misma manera que los hombres mismos cuando ellos se convierten desde la impiedad y el sacrilegio a la religión verdadera".

     Este pasaje muestra el otro aspecto de la situación descrita en el Segundo Tratado del Gran Set, citado hace poco. Aquí la historia está vista por los ojos del partido predominante. Con una astuta tergiversación, Agustín autoriza el acto de saqueo, pero absuelve a aquellos que lo perpetran por causa de cualquier atisbo de motivos egoístas, como envidia, celos o sed de poder. Él afirma que "los despojos de estos sitios" tienen el propósito de servir a Dios, tal como aquellos que los crearon harían cuando fueran convertidos a "la religión verdadera". Para asegurar el monopolio sobre Dios, era necesario legitimar el derrocamiento y la apropiación de la sabiduría pagana.

     Para derrotar a la verdad, ésta tiene que ser diabolizada. Aquello que es "distinto" debe ser derrotado mediante una apropiación cultural (co-optation). En este sentido, el cristianismo puede ser designado como una religión adversativa o diabólica —de dia-bolos (bolos, arrojar; dia, en contra). No prevalece por lo que ofrece sino más bien por aquello que derrota. El cristianismo es único en este respecto, aunque éste no sea ciertamente el modo en que se apreciaría su singularidad por el mundo en general. Desde su creación, el cristianismo exhibió una capacidad especial para doblegar a todo lo que le fuera diferente. Se define a sí mismo por aquello a lo que se opone. Incapaz de tolerar la coexistencia, debe destruír completamente. La historia de la Iglesia demuestra este patrón de usurpación totalitaria. En la visión gnóstica, tipificada por el autor del Segundo Tratado, la ira, la división, la imitación (co-optation) y la esclavización del espíritu humano —características obvias del imperialismo cristiano— son síntomas de los extremadamente perversos efectos de los Arcontes. Por supuesto, los humanos son capaces de este tipo de comportamiento por sí mismos; pero ellos también pueden comprender lo que hacen y corregirlo, desistiendo así del daño. Cuando la acción se desborda y escapa a la rectificación, es debido a la influencia arcóntica. Así pensaban los gnósticos.

     La cooptación —es decir, tomar algo desde su ámbito original y adaptarlo o distorsionarlo para objetivos para los cuales no estaba destinado a servir— es una eficaz técnica adversativa, usada a menudo en los conflictos legales. Usualmente, el acusador tomará un asunto o incidente presentado por la defensa y lo convertirá en "evidencia irrefutable" contra el acusado. En un caso de violación, por ejemplo, la conducta o el estilo de vida de la mujer víctima, que de ninguna manera invita a la violación, pueden ser cooptados por la defensa del violador, de modo que parezca que "ella lo estaba pidiendo", y sólo más tarde, después del hecho, ella decidió verlo como violación. Tales cuestiones son abundantes en el mundo moderno, y ciertamente podemos enfermar por escuchar hablar sobre ellas. Pero es precisamente la táctica de la distorsión adversativa la que define las Guerras Contra la Herejía emprendidas por los primeros cristianos contra los gnósticos, en particular, y las escuelas de Misterios, en general.

     La contrainteligencia gnóstica se enfocó en los poderes anormales de los Arcontes. Inspirados por la envidia, ellos trabajan mediante la imitación —sobre este punto, las escrituras gnósticas son unánimes. Siendo esto así, las ondas expansivas deben haber resonado a través de los pasillos de los templos de las Escuelas de Misterios cuando los primeros cristianos cazadores de herejías acusaron a los gnósticos de imitar los sacramentos cristianos. Justino Mártir (siglo II), el primer representante registrado de los agresivos (nuevos) heresiarcas, acusó a los gnósticos de robar descaradamente textos de la Biblia. Un siglo más tarde, Hipólito afirmó que todo lo que se encuentra en las escrituras gnósticas fue plagiado de fuentes antiguas. Haciendo eso, él involuntariamente dio testimonio de las raíces pre-cristianas y establecidas hace mucho tiempo del gnosticismo, pero su comentario no fue interpretado de esa manera. Fue tomado para significar que las doctrinas cristianas, dadas por Dios, deben haber venido desde antes del tiempo de la creación, y que son estas antiguas enseñanzas las que los gnósticos imitan. Tertuliano, que escribe alrededor de 200 d.C., argumentó que

     «El Diablo, cuyo negocio es pervertir la verdad, imita las circunstancias exactas de los sacramentos divinos, en los Misterios de los ídolos. Él mismo bautiza a algunos, es decir, a sus creyentes y seguidores les promete el perdón de los pecados desde la Fuente Sagrada, y los inicia por lo tanto en la religión de Mitra: así él marca en la frente a sus propios soldados; allí él celebra la ofrenda del pan; él trae el símbolo de la Resurrección, y gana la corona con la espada».

     Este argumento logra dos cosas a la vez: establece la apropiación (co-optation) de los sacramentos mitraicos en las ceremonias cristianas, y encubre el hecho afirmando que el Diablo (a menudo identificado como el autor de las enseñanzas gnósticas) estaba imitando los ritos cristianos cuando él introdujo la liturgia mitraica. El cristianismo no está secuestrando la religión mitraica, como tan evidentemente parece ser el caso, sino que simplemente ¡está tomando de regreso lo que originalmente le perteneció!. La expropiación, identificada con una alta especificidad en el caso del mitraísmo, era una política general aplicada a las Escuelas de Misterios, e incluso a ciertas enseñanzas gnósticas, en la medida en que los cristianos tenían acceso a ellos. Armado con la lógica de Tertuliano, el cristianismo robó extensa y desvergonzadamente desde las religiones paganas.

     El secuestro de la religión pagana era tan obvio para la gente de ese tiempo —y no sólo para los teólogos, sino para la gente corriente de sentido común que estaba familiarizada con la religión pagana— que Tertuliano tuvo que reelaborar su argumento de un modo tortuoso. Él cita el poder de la imitación como la obra del Diablo. Con una astuta tergiversación, él defiende su religión contra la acusación gnóstica de que los Arcontes, que sólo pueden imitar, estaban trabajando detrás de la fachada de la ideología de la Redención. Tertuliano ofrece la fantástica explicación de que Satán evocó los sacramentos antes de que Cristo tuviera la posibilidad de encarnar y experimentar la Pasión, Crucifixión y Resurrección, proporcionando con ello los dramáticos precedentes sobre los cuales los sacramentos se basarían: así, "el Diablo imita las circunstancias exactas de los sacramentos divinos". Ésta es una clave gnóstica, o al menos sería tomada por un gnóstico como una clave, ya que esto alude a la influencia mimética de los poderes alienígenas, los "seres de la semejanza".

     El hecho de que los primeros ideólogos cristianos se hubieran apropiado de sitios y ritos paganos y los renombraran como "cristianos" es un tedioso cliché en la historia de la religión. Hoy, por todo el mundo, las iglesias católicas se levantan en los sitios de los antiguos santuarios paganos. La catedral de Chartres, por ejemplo, está construída sobre una gruta pre-cristiana dedicada a la Virgen Negra, una versión de la gnóstica Sofía. Literalmente miles de ejemplos similares podrían ser dados, pero nos aburrimos demasiado fácilmente...

     La inefable luz de la gnosis alimenta cada vela que se le enciende a los santos cristianos.


Una Maldición Sobre el Aprendizaje

     La Historia nos dice que ganó el argumento establecido por Tertuliano, pero el sentido común nos dice que la imitación depende de algo genuino que existe de antemano ("No habría oro falsificado si el oro verdadero no existiera", dice un proverbio sufí). Es posible que los principios-raíces del mitraísmo se remonten al IV milenio a.C., una fecha apoyada por estudios arqueoastronómicos usando la precesión de los equinoccios. El dualismo zoroastriano y la adoración solar, incorporados en la religión mitraica, pueden ser remontados a los registros persas existentes de 2234 a.C. (Laura Elizabeth Poor, Sanskrit and its Kindred Languages, p. 142), y las notas adjuntas a las copias más antiguas de los diálogos de Platón indican que en el tiempo de éste se pensaba que la antigüedad de Zoroastro se extendía a 6000 a.C. Las enseñanzas y ritos zoroastrianos existían mucho antes del cristianismo, desde siglos incontables. Entonces ¿qué es lo que estaba siendo imitado?: ¿estos modelos antiguos, o las nociones recién aparecidas que surgieron entre los conversos cristianos después del año 75 d.C.?.

     Los convertidos al cristianismo en los cinco primeros siglos d.C. estuvieron dedicados a una campaña de "purga intelectual". Su objetivo general eran los intelectuales paganos de aquella época, muchos de los cuales eran prominentes gnósticos, maestros y formadores vinculados a las escuelas de Misterios. Por cuanto el conocimiento y el aprendizaje eran sagrados en el gnosticismo, los libros y las bibliotecas anexos a las escuelas de Misterios fueron los principales objetivos para el holocausto intelectual.

     La alfabetización era una importante cuestión en las Guerras Contra la Herejía. Muchos convertidos al cristianismo eran esclavos que no podían leer o escribir. Aquellos pocos conversos que podían leer se dedicaron a establecer un canon de textos aceptables, es decir, de escrituras ortodoxas. Extraño como ahora pudiera parecer, ellos defendieron la ortodoxia contra la herejía incluso antes de que el canon estuviera establecido. El fundamentalismo cristiano, desde Oklahoma City al Vaticano, custodia la Sagrada Escritura como un monopolio sobre la primogenitura espiritual de la Humanidad. Para incontables millones a través de los siglos la Biblia ha sido el único texto autorizado de la espiritualidad, pero los gnósticos tenían miles de textos sagrados. Sus escrituras eran su riqueza, un hecho que enfureció a los primeros Padres de la Iglesia, que se opusieron a ellos.

     Agustín protestó amargamente contra los "muchos y enormes libros" que los gnósticos habían producido, que él comparaba al alimento comido durante un sueño. Como si no fuera bastante malo que los gnósticos fueran escritores lúcidos y prolíficos, ellos eran también «grandes habladores, cuya boca es una trampa del Diablo, y una trampa para aves compuesta de una mezcla de las sílabas de tu nombre [Señor Jesús]. Los místicos de hablar rápido son avasalladores porque ellos repiten "Verdad" y "Verdad" como si ella fuese una mujer que ellos conocieran en términos íntimos». Bien, Ella lo era. Los gnósticos llamaban a la sabiduría que ellos reverenciaban como Sofía, una palabra femenina en griego, «y así ellos me repitieron su nombre, pero ella no estaba en ninguna parte entre ellos, pero ellos hablaban cosas falsas, no sólo acerca de Ti que eres la Verdad en la verdad, sino incluso acerca de los elementos de este mundo nuestro, tu creación».

     En las palabras "incluso acerca de los elementos de este mundo nuestro", Agustín ciertamente alude a las enseñanzas gnósticas sobre el desviado sistema del mundo. En la época de Agustín, la sugerencia de que el dios creador pudiera ser un monstruoso alienígena había sido sepultada detrás de un potente tabú.

     Cuando las Escuelas de Misterios se cerraron, los gnósticos ya no tenían un ambiente seguro donde ellos pudieran escribir, enseñar y conferir la iniciación. El aprendizaje preparatorio y la transmisión (paradosis) que tuvo lugar en el ámbito de los Misterios, así como el concienzudo y exacto conocimiento requerido para la continuación de la antiquísima formación, fueron interrumpidos para nunca otra vez ser restaurados. (Una situación comparable podría ser la disolución del aprendizaje iniciatorio monástico con la invasión china del Tíbet en 1950). Con la supresión de la gnosis, la detección de los poderes arcónticos que funcionan dentro de la mentalidad cristiana se hizo cada vez más difícil.

     ¿Qué mejor manera de asegurar el triunfo de la ideología de la salvación, influída por los Arcontes, que eliminar a los altamente expertos videntes que eran excepcionalmente capaces de detectarla y denunciarla?.

     El conocimiento no ordinario, la síntesis de los especializados conocimientos gnósticos, ha llegado a ser extremadamente dificultoso de adquirir desde que los Misterios murieron. Incluso el conocimiento corriente se extinguió en la Edad Media. El foro abierto de las Escuelas de Misterios había proporcionado la inspiración ética y cultural a todo el mundo circundante en la Antigüedad. El orador romano Cicerón certificó que "en realidad hemos aprendido de ellos los fundamentos de la vida". No es de extrañar que su destrucción tuviera tal costo para el espíritu humano. Cuando el cristianismo subió al poder, el mundo clásico se convirtió en una tierra espiritualmente baldía. Milenios de aprendizaje murieron en la parra. La demolición al por mayor de la literatura pagana estaba ya estaba muy avanzada en la época de Agustín. Un siglo o dos más tarde, cuando no quedaban más bibliotecas para destruír, Europa se sumergió en la Edad Oscura, llevándose el mundo luminoso de los Misterios con ella hacia el olvido.–




2 comentarios:

  1. Solo agradecer algo de luz en las tinieblas...

    ResponderEliminar
  2. Gracias por algo de luz en las tinieblas...

    ResponderEliminar