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miércoles, 24 de diciembre de 2014

Davidovits, el Hereje de la Pirámide



     Continuando con la entrada anterior, complementándola y cerrando por ahora este capítulo sobre la novedosa teoría del químico francés Joseph Davidovits con respecto al método de construcción y los materiales de la Gran Pirámide egipcia, y otras, presentamos aquí en castellano un artículo de Philip Coppens (philipcoppens.com), presumiblemente de 2008, que a propósito de un libro de ese año de Davidovits, pone a dicho autor en un contexto más amplio y hace diversas referencias.


El Hereje de la Pirámide
por Philip Coppens



     Durante más de treinta años, las observaciones científicas de Joseph Davidovits han empujado a la mayor parte de los egiptólogos al histrionismo. Sus conclusiones consisten en que los bloques de la Gran Pirámide no fueron cortados sino moldeados, algo similar al cemento y otros procesos químicos de construcción hechos por el hombre.


     ¿Y si las piedras de la Gran Pirámide no fueron extraídas sino "hechas" en el mismo sitio —muy parecido a como los rascacielos modernos usan el cemento, aunque sin la estructura de acero incrustada dentro de ellas?.

     Joseph Davidovits hizo pública por primera vez esta teoría en 1974. El profesor Davidovits es un científico francés internacionalmente renombrado, que fue honrado por el Presidente francés Jacques Chirac con uno de los dos más altos honores de Francia, el "Chevalier de l'Ordre National du Mérite", en Noviembre de 1998. Davidovits posee un grado francés en Ingeniería Química y tiene un grado alemán de doctor en Química (Ph.D.), al tiempo que fue profesor y el fundador del Instituto para las Ciencias Arqueológicas Aplicadas, IAPAS, de la Universidad de Barry, en Miami, Florida, de 1983 a 1989, siendo profesor visitante en la Penn State University, de Pennsylvania (1989-1991) y profesor y director del Instituto de Geopolímeros, en Saint-Quentin, Francia (desde 1979). Él es un experto mundial en cementos antiguos y modernos, así como en geosíntesis y rocas artificiales, y el inventor de los geopolímeros y de la química de la geopolimerización. Él es, en resumen, un genio científico y el experto en su campo, a veces mencionado como "el padre de los geopolímeros".

     Éstos son sólo los aspectos más destacados; su currículum vitae es más largo que la mayoría de sus libros. Pero la razón de por qué enumero las distinciones de su carrera es que toda su credibilidad científica no ha hecho prácticamente ninguna mella en los círculos egiptológicos, quienes han ignorado en gran parte sus conclusiones sobre cómo las pirámides —o al menos la Gran Pirámide— "realmente" fueron construídas. En su experta opinión, respaldada por experimentos y análisis, las piedras de la Gran Pirámide no fueron talladas de las canteras y luego transportadas; en vez de ello, en realidad fue extraída piedra en bruto, pero luego fue colocada en un contenedor (¿de madera?), al cual se le agregaron otros materiales, provocando un proceso químico que hizo lo que en términos simples algunos podrían llamar "cemento" pero que de hecho es un tipo de piedra que hasta los expertos en dicho campo tienen dificultades para distinguirla de la "roca natural".

     Desde una perspectiva de la ingeniería, esta técnica haría de la construcción de la Gran Pirámide algo mucho más fácil: no había inmensos bloques de piedra caliza que tuvieran que ser movidos; no había ninguna verdadera necesidad de una rampa, y el transporte del material de piedra podía ser hecho más rápido, por cuanto se requería un menor cuidado al trasladar la piedra caliza: la piedra caliza era simplemente un ingrediente, y si se rompía, a nadie le importaba. Además, la técnica también podría explicar cómo se consiguió aquella enorme exactitud en la construcción de la pirámide, la del famoso dicho "ni un papel de fumar es capaz de caber entre dos piedras". En vez de tratar de entender cómo fueron perfectamente encajadas dos piedras talladas una junto a la otra en el lugar, tendríamos moldes de madera que fueron colocados al lado de un "bloque" completado, tras lo cual fue vertido el "cemento" en el molde, y luego dejado secar, antes de que la siguiente piedra fuera hecha. Esto garantizaba que cada uno encajara perfectamente con el siguiente.

     Esto también calza con la evidencia en terreno. Algunos bloques que supuestamente fueron tallados tienen grandes grumos dentro de la masa; otros tienen estratos ondulados; otros muestran diferencias de densidad entre las piedras de las pirámides y las piedras naturales localizadas en las canteras; y hay una ausencia general de cualquier orientación horizontal de las conchas fósiles en los bloques de las pirámides, cuando se esperaría que la sedimentación normal provocara que las conchas estuvieran horizontalmente. Todos éstos son signos reveladores para un experto como Davidovits de que las piedras fueron vertidas y no talladas.

     Para que los bloques hubieran sido vertidos, el único ingrediente requerido que falta es identificar si los egipcios antiguos estaban familiarizados o no con tal "fabricación de rocas", es decir, con la geopolimerización. Davidovits es el experto mundial en esta tecnología, y es justo decir que ni un solo egiptólogo estaba consciente de la posibilidad hasta que Davidovits primero propusiera su hipótesis. Específicamente, durante las tres décadas pasadas, Davidovits ha estado tratando de educar a este grupo de científicos, pero ellos permanecen en gran parte como alumnos reacios, aunque él vendiera más de 45.000 copias de su libro cuando apareció en 1988: el gran público quería entender, pero como los egiptólogos eran en gran parte incapaces de criticar —o no tenían ninguna credencial para ello—, éstos decidieron ignorarlo. Hoy, parece haber algo de una conspiración anglosajona contra sus "teorías", puesto que los libros de Davidovits son fácilmente publicados en francés, y en otras lenguas, y hasta ahora su libro "They Built the Great Pyramid" [de 2008, reemplazado en 2009 por el libro "Why the Pharaohs Built the Pyramids with Fake Stones" del mismo autor], publicado por un importante editor en Francia, es en gran parte auto-publicado en su edición inglesa.


     Presentada primero como una hipótesis en 1974, su teoría ha recorrido un largo camino desde entonces. A Davidovits el egiptólogo Jean-Philippe Lauer en 1982 le entregó unas muestras de la Gran Pirámide, que él identificó como fragmentos de geopolímeros. En años más recientes, su trabajo ha recibido el apoyo de varios otros expertos, y cuando su grupo de trabajo entregó muestras de piedra re-aglomerada moderna producida a principios del año 2002 a dos importantes laboratorios de geología para un análisis a ciegas, los científicos declararon que la muestra ¡era piedra caliza natural!. Cuando hasta los geólogos se equivocan, esto destaca cuán difícil es ello para los egiptólogos, quienes, como se mencionó, permanecen reacios a aventurarse donde ellos realmente deberían ir.

     Davidovits ha usado el análisis químico para mostrar que las piedras de las pirámides son diferentes de la piedra nativas en las canteras, mostrando que la postura tradicional de los egiptólogos ya no puede, desde un punto de vista científico, ser mantenida. El análisis muestra que las piedras no vinieron de esas canteras... sino que en realidad fueron vertidas. Para citar a Davidovits: "Los resultados [de las muestras de las canteras] fueron comparados con las piedras del recubrimiento de la pirámide de Keops, Teti y Sneferu. Las muestras de las canteras son piedra caliza pura que consiste en un 96 a 99% de calcita, un 0,5 a 2,5% de cuarzo, y una muy pequeña cantidad de dolomita, yeso y hierro-alumino-silicato. Por otra parte, las piedras de recubrimiento de las pirámides de Keops y Teti son piedra caliza que consiste en un 85 a 90% de calcita y una alta cantidad de minerales especiales, como el ópalo-CT y la hidroxi-apatita, un silico-aluminato, que no son encontrados en las canteras. Las piedras de la cubierta de la pirámide son livianas en su densidad y contienen numerosas burbujas de aire atrapadas, a diferencia de las muestras de cantera que son uniformemente densas. Si las piedras de la cubierta fueran piedra caliza natural, deberían encontrarse canteras diferentes de aquellas tradicionalmente asociadas con los sitios de las pirámides; pero ¿dónde?. La difracción del rayo-X de una capa roja de piedra de recubrimiento es la primera prueba para demostrar el hecho de que un complejo sistema geopolimérico artificial fue producido en Egipto hace 4.700 años".

     Davidovits también está convencido de que el método de fabricación de piedras estuvo en el origen de la Alquimia. La deidad expresamente vinculada con Khufu (Keops) era Khnum, que significa "ligar", "integrar", "unir", "solidificar", lo cual tipifica el proceso de geopolimerización.

     Egipto fue visto como el lugar de nacimiento de la Alquimia, pero para Davidovits, éste es también la cuna de la Química. Él sostiene que ciertos nombres, como mafkat, que los egiptólogos han sido incapaces de traducir o explicar, son en gran medida "palabras inventadas" —es decir, términos técnicos— ya que dichos términos describían compuestos que los químicos antiguos habían construído. No es por lo tanto "oro blanco en polvo", como autores como Laurence Gardner han argumentado.

     Davidovits sostiene que cuando Imhotep es acreditado como "el inventor del arte de la construcción con piedras cortadas", esto es realmente una traducción errónea del griego "xeston lithon", que no se traduce como "piedra de corte" sino que más bien significa "la acción para pulir la piedra". Para Davidovits, Imhotep es realmente el inventor del trabajo con aglomerados, o geopolímeros.

     Davidovits cree que Imhotep creó dos fórmulas químicas diferentes: una muy simple para el moldeamiento de los bloques fundamentales de piedra caliza, y otra para producir piedras de alta calidad de la capa exterior. El primero y más importante ingrediente en estas técnicas es la piedra caliza suave. La piedra caliza suave puede ser fácilmente desintegrada bajo presión o diluyéndola en el agua. "Canales poco profundos fueron excavados en [los lugares de] la piedra caliza suave a lo largo del Nilo, formando cuencas ideales para producir grandes cantidades de piedra caliza fangosa. Los hombres de Imhotep comenzaron a desintegrar la suave roca gredosa con agua, hasta que la cal y la arcilla se separaran, formando un barro con las conchas fósiles del fondo". Después, una sustancia llamada sal de natrón (carbonato de sodio) era vertido en él. La sal es una sustancia muy reactiva que tiene un efecto petrificante, que es por lo cual es usada para evitar la putrefacción del tejido orgánico (momificación). El natrón se encuentra en grandes cantidades en el desierto y en el Wadi-el-Natron (a 100 kilómetros al Noroeste de El Cairo y nombrado a partir de dicha sustancia), y Davidovits ha mostrado que los antiguos egipcios de la Época de las Pirámides lo usaron en cantidades masivas.

     Después, se añadía más cal, el mineral que aglutina. La cal es un residuo polvoriento obtenido por la quema y reducción a cenizas de rocas sedimentarias, como la piedra caliza y la dolomita. El fuego oxida y convierte las rocas en un residuo polvoriento, y ésa es la cal. Davidovits sostiene que como las cenizas de plantas son también ricas en cal, los antiguos egipcios establecieron la costumbre de recibir cenizas de fuegos donde se había cocinado de todas partes de Egipto, para añadirlos a la mezcla. En suma: reciclar no para salvar el medioambiente sino para construír las pirámides.

     La cal mezclada con natrón y agua producía una tercera sustancia, mucho más corrosiva, que provoca una fuerte reacción química y transforma otros materiales. El agua disolvía la sal de natrón y ponía a la cal en suspensión, formando la soda cáustica.

     La soda cáustica es el catalizador que Imhotep necesitaba para provocar una poderosa reacción química, una que produciría la integración rápida del sílice y la alúmina. Según Davidovits, ellos entonces mezclaban los ingredientes en los canales hasta que se obtenía una pasta aglutinante homogénea. Imhotep había inventado un cemento a base de agua, que él tuvo que convertir en concreto. Para esto, él añadió más conchas fósiles, escombros de piedra caliza y légamo del río Nilo, produciendo una pasta de concreto, que era llevada a donde cientos de pequeños moldes de madera habían sido preparados. Estos moldes habían sido untados con aceite rancio para facilitar la liberación del concreto una vez endurecido. La mezcla era vaciada en los moldes, convirtiéndose en una densa piedra caliza re-aglomerada, que era dejada secándose en la sombra, para evitar su agrietamiento bajo la luz deslumbrante del fuerte Sol.

     El descrito es un procedimiento químico probado, pero ¿le era conocido a Imhotep? Para un ojo inexperto, el proceso parece terriblemente complejo y fuera del alcance de los antiguos egipcios. Después de todo, Davidovits mismo descubrió los geopolímeros sólo recientemente. ¿Cómo pudo haber sido conocido hace milenios, y luego haberse olvidado?.


     Davidovits piensa que los registros antiguos nos han dejado pistas... así como el costo total de los ingredientes minerales mezclados requeridos en el proceso ya mencionado. Él cree que esta información realmente fue dejada en las piedras que recubren la pirámide, y se refirió a Heródoto cuando éste visitó Giza. Heródoto relató que una suma de 1.600 talentos, o aproximadamente el equivalente a 100 millones de euros (o dólares), fue gastado en ajo, cebollas y rábanos, lo cual él y todos los demás consideraron una cantidad de dinero fenomenal para lo que parecen ser requerimientos alimenticios secundarios de los trabajadores. Como tal, la historia debe ser tomada con un poco de escepticismo, argumentándose que a Heródoto su guía turístico contratado localmente le mintió. Pero Davidovits cree que aquellos nombres ("ajo, cebollas y rábanos" eran malas interpretaciones de lo que realmente estaba escrito en la pirámide. Originalmente, nosotros nos referimos a las sustancias basándonos en sus colores; y por eso entonces Davidovits sostiene que esas palabras no son "ajo", "cebolla" o "rábano" sino términos técnicos cuyo verdadero significado se ha perdido, y de ahí que hayan surgido mala interpretaciones, que provocan el desconcierto de cualquiera que se topara con ellas, como Heródoto.

     Davidovits ha usado otras inscripciones, incluyendo varias estelas de ese período, para mostrar que lugares de minería específicos fueron explotados durante la Época de las Pirámides, pero que los materiales extraídos no tienen ningún objetivo claro dentro de la metodología tradicional de cómo las pirámides fueron construídas. Pero ellos tienen sentido dentro de la interpretación suya.

     ¿Hay pruebas definitivas para acreditar a Imhotep y sus colegas de la tercera y cuarta Dinastías con la invención de geopolímeros? Davidovits sostiene que la Estela del Hambre, encontrada en la isla Elefantina en Egipto del Sur, en realidad describe la invención de la construcción con piedra mediante el procesamiento de diferentes minerales y yacimientos, que podrían ser productos químicos implicados en la fabricación de la piedra artificial, o un tipo de concreto. En la meseta de Giza, él ha mostrado que varias piedras se han alterado de manera no natural: un bloque solo era a veces dejado inacabado durante un día, y así se endureció a lo largo de la noche, antes de ser llevado a la altura deseada la mañana siguiente. Esto significó que un bloque fue hecho en dos fases, con materiales ligeramente diferentes y creado en circunstancias diferentes. Seis milenios más tarde, esto significa que a veces la sección inferior de una piedra se ha deteriorado, pero la sección más alta no, aunque las piedras de al lado no revelaran tal deterioro inferior. Ese desgaste no es conforme al punto de vista tradicional de bloques sacados de una cantera.

     Está también la evidencia circunstancial. Por ejemplo, sabemos que los antiguos egipcios estaban familiarizados con el cemento como tal. En varios lugares en la Gran Pirámide se encuentran restos de cemento de 4.500 años, y están todavía en excelente condición. Esta antigua argamasa es muy superior al cemento usado en edificios modernos, así como al cemento usado para restaurar los monumentos egipcios antiguos, la mayor parte del cual se ha degradado ya y se ha rajado después de sólo cincuenta años.

     Además, la idea de él de que algunos artefactos egipcios, específicamente algunas vasijas, eran geopolímeros, ha sido aceptada por los egiptólogos. Así, es aceptado que los egipcios tenían el conocimiento químico y técnico necesario (de cobre, álcalis y cerámica) para moldearlos de esa manera. Davidovits argumenta: "Entonces, si los egipcios supieron cómo hacer un cemento de tan alta calidad para vasijas y estatuas, ¿qué podría impedirles añadir agregados como conchas fósiles para producir una piedra caliza re-aglomerada de alto rendimiento? Claramente, nada".

     Éstos son sólo algunos ejemplos en una larga lista de pruebas que sostienen que el método más probable de construcción fue el uso de geopolímeros, y no losas de piedra caliza talladas que fueron perfectamente colocadas en su posición. Pero está claro que llevará algún tiempo antes de que pueda ser aceptada alguna vez como la explicación más probable... Señalemos que tan recientemente como en 1951, Otto Neugebauer sostuvo que "la ciencia antigua era el producto de muy pocos hombres; y aquellos pocos resultaron no ser egipcios". En resumen: los antiguos egipcios, en opinión de Neugebauer, no habían hecho ninguna contribución a la ciencia, cualquiera que fuese... aunque en los sucesivos cinco milenios ni un solo científico haya sido capaz de explicar o mucho menos reconstruír la Gran Pirámide.

     De todos modos, la declaración de Neugebauer estaba en agudo contraste con hombres como Aristóteles, que veía a Egipto como "la cuna de las matemáticas", atribuyéndole la invención de la geometría, la astronomía y la aritmética. Eudoxo, como Pitágoras, estudió en el antiguo Egipto, antes de ser admitido en la Academia de Platón en Atenas, mostrando que los antiguos griegos a través de toda su historia comprendieron que Egipto tenía un conocimiento cierto que era de importancia vital para un griego culto, y que era aparentemente un tipo de conocimiento que ellos eran incapaces de conseguir en Grecia misma. De manera intrigante, Platón mismo, un hombre que ha sido visto como estando en la cuna de la civilización occidental, estudió con los sacerdotes de Heliópolis, el organismo que, dos milenios antes de Platón, había iniciado el nacimiento de la Época de las Pirámides.

     El apoyo más reciente y la publicidad para las conclusiones de Davidovits han venido de Linn W. Hobbs, profesor de ciencia de los materiales en el Instituto de Tecnología de Massachusetts (MIT). Hobbs ha declarado que él cree que los arqueólogos dominantes han sido demasiado despectivos con el trabajo de "otros científicos" —léase: Davidovits— que sugieren la posibilidad del concreto. "El grado de hostilidad orientada a la experimentación es inquietante", dijo Hobbs. "Demasiados grandes egos y demasiados trabajos publicados pueden estar montados sobre la idea de que cada bloque de pirámide fue cortado, no moldeado".

     En 2006, la investigación de Michel W. Barsoum en la Universidad Drexel de Filadelfia confirmó la conclusión de Davidovits de que las muestras de piedra de partes de la pirámide de Khufu (Keops) eran micro-estructuralmente diferentes de los bloques de piedra caliza. Barsoum, un profesor de ingeniería de materiales, dijo que los análisis de microscopio, de rayos-X y químicos, de los restos de piedra de las pirámides "sugieren que un porcentaje pequeño pero significativo de bloques en las partes más altas de las pirámides fueron moldeados" de concreto, confirmando así las conclusiones de Davidovits.

     Cuando Barsoum, un natural de Egipto, recibió publicidad por estas conclusiones, él dijo que no estaba preparado para el ataque de la crítica airada que reaccionó ante la investigación examinada por pares de él mismo y de los científicos Adrish Ganguly, de Drexel, y Gilles Hug del Centro Nacional de Francia para la Investigación Científica. "Usted hubiera pensado que yo afirmé que las pirámides fueron esculpidas con rayos láser", dijo Barsoum. La reacción de Zahi Hawass [ex-ministro egipcio de Antigüedades] ante los anuncios de Hobb fue típica de dicha "embestida", declarando que "Es muy estúpido. Las pirámides fueron hechas de bloques sólidos de piedra caliza sacada de canteras. Sugerir otra cosa es idiota e insultante".

     "They Built the Pyramids" es el primer libro en inglés sobre la materia escrito por Davidovits desde 1988. Aunque se enfoca en la Gran Pirámide, en cierto punto él sostiene que otros monumentos antiguos también pudieron ser moldeados, más bien que tallados. Basado en informes de la UNESCO, él sospecha que las estatuas de la Isla de Pascua pueden haber sido hechas mediante un proceso de aglomeración, aunque parece que sólo las estatuas más antiguas fueron hechas de esa manera; las estatuas más recientes fueron esculpidas en la roca volcánica.

     Viendo cuán erráticas son las reacciones de los egiptólogos durante treinta años, está claro que una política de esconder la cabeza en la arena tiene adeptos, los cuales esperan que las malas noticias se marchen finalmente. Aquello es, sin embargo, improbable.




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