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jueves, 11 de junio de 2015

Estrategias del Movimiento Homosexual



     El siguiente análisis de la agenda homosexual (The Overhauling of Straight America), que hemos puesto en castellano (del sitio massresistance.org), fue escrito por Marshall K. Kirk y Erastes Pill, y apareció en la Guide Magazine, una publicación homosexual, en Noviembre de 1987. Este trascendental texto, dice su presentación, se ha convertido en una "biblia" del movimiento homosexual, y desde entonces ha sido publicado de nuevo ampliamente en Internet y en otras partes. Aquí se bosquejan las estrategias y técnicas para una exitosa difusión de una campaña propagandística para confundir y engañar al pueblo estadounidense y para demonizar a los oponentes. Como toda propaganda, sus métodos están basados no en argumentos intelectuales sólidos sino en una manipulación emocional del público, en un intento de conseguir una amplia simpatía y aprobación para la conducta homosexual. Cuando usted lea esto, tenga presente que fue escrito en 1987 —hace casi tres décadas— y mire alrededor para ver cuán lejos ha llegado el movimiento homosexual usando estas técnicas.


EL REACONDICIONAMIENTO
DEL ESTADOS UNIDOS HETEROSEXUAL
por Marshall K. Kirk y Erastes Pill
Noviembre de 1987



     El primer imperativo de este negocio es la des-sensibilización del público estadounidense acerca de los gays y de los derechos de los gays. Para insensibilizar al público es de ayuda ver el homosexualismo con indiferencia en vez de con una viva emoción. Idealmente, tendríamos a los heterosexuales registrando diferencias en las preferencias sexuales del mismo modo en que ellos registran diferentes preferencias en cuanto a helados o juegos deportivos: a ella le gustan las fresas y a mí me gusta la vainilla; él sigue el béisbol y yo sigo el fútbol. Ninguna gran cosa.

     Al menos al principio, buscamos la des-sensibilización pública y nada más. No necesitamos y no podemos esperar una "apreciación" o un "entendimiento" plenos del homosexualismo por parte del estadounidense promedio. Usted puede olvidarse de tratar de persuadir a las masas de que el homosexualismo es una buena cosa. Pero si tan sólo usted puede conseguir que ellos piensen que esto es sólo otra cosa, con cierta indiferencia, entonces su batalla por los derechos legales y sociales está prácticamente ganada. Y para llegar a la etapa de indiferencia, los gays como clase deben dejar de parecer misteriosos, ajenos, repugnantes y desavenidos. Se requerirá una campaña mediática de gran escala a fin de cambiar la imagen de los gays en Estados Unidos.

     Y cualquier campaña para llevar a cabo este cambio de actitud debería hacer seis cosas.


PASO 1: HABLE SOBRE LOS GAYS Y EL HOMOSEXUALISMO
TAN FUERTEMENTE Y TAN A MENUDO COMO LE SEA POSIBLE

     El principio que está detrás de este consejo es simple: casi cualquier comportamiento comienza a parecer normal si usted es expuesto lo suficiente a ello muy de cerca y entre sus conocidos. La aceptabilidad del nuevo comportamiento dependerá en último término del número de compañeros de uno que lo lleven a cabo o que lo acepten. Uno puede sentirse ofendido por su novedad al principio. Muchos, en otra época, fueron momentáneamente escandalizados por el "streaking" [correr desnudo en público], el comer peces de colores, y el sexo pre-matrimonial. Pero mientras el hombre común sienta poca presión para actuar del mismo modo, y mientras el comportamiento en cuestión represente poca amenaza para su seguridad física y financiera, él pronto se acostumbrará a ello y la vida seguirá su curso. El escéptico todavía puede sacudir su cabeza y pensar que "la gente se ha vuelto loca en estos días", pero con el tiempo sus objeciones probablemente se harán más reflexivas, más filosóficas y menos emocionales.

     El modo de desactivar las sensibilidades no refinadas en cuanto al homosexualismo es lograr que mucha gente hable mucho sobre el tema de un modo neutral o solidario. La conversación abierta y franca hace al tema parecer menos sub-repticio, ajeno y pecaminoso, y más sincero. La constante charla construye la impresión de que la opinión pública está al menos dividida sobre el asunto, y que un segmento importante acepta o incluso practica el homosexualismo. Incluso los debates rencorosos entre opositores y defensores sirven al propósito de des-sensibilización, en tanto "respetables" gays estén al frente y al centro para hacer su propia promoción. Lo principal es hablar del homosexualismo hasta que el tema llegue a ser completamente tedioso.

     Y cuando decimos hablar sobre homosexualismo, queremos decir sólo eso. En las etapas tempranas de cualquier campaña para alcanzar al EE.UU. heterosexual, las masas no deberían ser sobresaltadas y repelidas por la exposición prematura del comportamiento homosexual mismo. En vez de eso, las imágenes de sexo deberían ser minimizadas y los derechos de los gays deberían ser reducidos a una cuestión social abstracta tanto como sea posible. Primero deje que el camello meta su nariz dentro de la tienda; ¡sólo más tarde su anti-estético derrière!.

     Es importante el lugar donde hablamos. Los medios visuales, el cine y la televisión, son claramente los más poderosos fabricantes de imágenes en la civilización occidental. El hogar estadounidense promedio mira siete horas de televisión diariamente. Aquellas horas abren una entrada al mundo privado de los heterosexuales, por medio de la cual podría ingresar un caballo de Troya. En lo que se refiere a la insensibilización, el medio es el mensaje —de normalidad. Hasta ahora, el Hollywood gay ha proporcionado nuestra mejor arma encubierta en la batalla para des-sensibilizar a la corriente principal. Poco a poco durante los pasados diez años, personajes y temas gays ha sido introducidos en programas de televisión y en el cine (aunque a menudo esto haya sido hecho para conseguir efectos ridículos y de comedia). En general el impacto ha sido alentador. La presentación en las horas de mayor audiencia de "Consenting Adults" en una importante red televisiva en 1985 es sólo una marca de marea alta en la exposición favorable de los medios de comunicación de temas gay. Pero esto debería ser sólo el principio de una importante campaña publicitaria hecha por el Estados Unidos gay.

     Una campaña des-sensibilizadora de conversación abierta y sostenida sobre cuestiones gays, ¿llegaría a cada rabioso opositor del homosexualismo? Por supuesto que no. Mientras la opinión pública es una fuente primaria de los valores dominantes, las autoridades religiosas son otra. Cuando las Iglesias conservadoras condenan a los gays, hay sólo dos cosas que podemos hacer para confundir la homosexofobia de los creyentes. Primero, podemos usar la charla para enturbiar las aguas morales. Esto significa publicitar el apoyo a los gays por las Iglesias más moderadas, plantear nuestras propias objeciones teológicas sobre las interpretaciones conservadoras de las enseñanzas bíblicas, y exponer el odio y la incoherencia. Segundo, podemos debilitar la autoridad moral de las Iglesias homosexofóbicas retratándolas como anticuadas aguas estancadas, que pésimamente no van con los tiempos ni con las últimas conclusiones de la Psicología. Contra el poderoso arrastre de la Religión institucional hay que oponerle la poderosa fuerza de la Ciencia y de la Opinión Pública (el escudo y la espada de aquel maldecido "humanismo secular"). Una alianza tan impía ha trabajado bien contra las Iglesias antes, en temas tales como el divorcio y el aborto. Con la suficiente conversación abierta sobre el predominio y la aceptabilidad del homosexualismo, aquella alianza puede funcionar aquí una vez más.


PASO 2: RETRATE A LOS GAYS COMO VÍCTIMAS,
NO COMO DESAFIANTES AGRESIVOS

     En cualquier campaña para persuadir al público, los gays deben ser presentados como víctimas en necesidad de protección, de modo que los heterosexuales se vean inclinados por reflejo a asumir el papel de protectores. Si los gays son presentados, en cambio, como una tribu fuerte y orgullosa que promueve un estilo de vida rígidamente inconformista y anormal, ellos muy probablemente serán vistos como una amenaza pública que justifica la resistencia y la opresión. Por esta razón, debemos renunciar a la tentación de exhibir nuestro "orgullo gay" en público cuando eso entre en conflicto con la imagen de la Víctima Gay. ¡Y debemos caminar por la estrecha línea que va entre impresionar a los heterosexuales con nuestra gran cantidad, por una parte, y provocar su paranoia hostil ("¡Todos ellos están alrededor de nosotros!"), por otra.

     Una campaña en los medios de comunicación para promover la imagen de la Víctima Gay debería hacer uso de símbolos que reduzcan el sentido de amenaza que experimenta la corriente principal, que logren bajar su guardia, y que mejoren la plausibilidad de la victimización. En términos prácticos, esto significa que los atildados varones musculosos con mostachos mantendrían un perfil muy bajo en los anuncios gay y otras presentaciones públicas, mientras que serían presentadas simpáticas figuras de agradables personas jóvenes, gente mayor y mujeres atractivas. (Se sobreentiende que grupos que están en el margen más apartado de la aceptabilidad, como la NAMBLA [North American Man-Boy Love Association], no debe tener ningún rol en absoluto en tal campaña: los sospechosos de ser pervertidores de menores nunca parecerán como víctimas).

     Ahora, hay dos mensajes diferentes sobre la Víctima Gay que valen la pena comunicar. Primero, a la corriente principal debería serle dicho que los gays son víctimas del destino, en el sentido de que la mayoría nunca tuvo una opción para aceptar o rechazar su preferencia sexual. El mensaje debe decir: "Hasta donde los gays pueden decir, ellos nacieron gays, tal como usted nació heterosexual o Blanco o negro o brillante o atlético. Nadie nunca los engañó o sedujo; ellos nunca hicieron una elección, y no son moralmente culpables. Lo que ellos hacen no es voluntariosamente conflictivo: es sólo natural para ellos. ¡Este capricho del destino fácilmente podría haberle sucedido a usted!".

     Los espectadores heterosexuales deben ser capaces de identificarse con los gays como víctimas. Al público no debe dársele ninguna excusa extra para que diga: "Ellos no son como nosotros". Con este fin, las personas presentadas en la campaña pública deberían ser decentes y respetables, atractivas y admirables según los estándares heterosexuales, completamente corrientes de aspecto; en pocas palabras, ellos deberían ser indistinguibles de los heterosexuales a los que nos gustaría llegar. (Para volver a los términos que hemos usado en artículos anteriores, los portavoces de nuestra causa deben ser de tipo "gays convencionales", más bien que de tipo "homosexuales en exhibición"). Sólo bajo tales condiciones el mensaje va a ser leído correctamente: "Esta gente es víctima de un destino que podría haberme sucedido a mí".

     A propósito, comprendemos que muchos homosexuales cuestionarán una técnica publicitaria que podría amenazar con hacer que el homosexualismo pareciera como alguna enfermedad terrible, que golpea a "víctimas" predestinadas. Pero el hecho claro es que la comunidad gay es débil y debe hacer uso de los poderes del débil, incluyendo un esfuerzo para conseguir simpatía. En cualquier caso, compensamos el aspecto negativo de esta apelación a la víctima gay bajo el Principio 4 (debajo).

     El segundo mensaje retrataría a los homosexuales como víctimas de la sociedad. La mayoría heterosexual no reconoce el sufrimiento que aquello lleva a las vidas de los gays, y debe ser mostrado: cuadros gráficos de homosexuales tratados brutalmente, dramatizaciones de inseguridad en cuanto a trabajo y vivienda, pérdida de la custodia de los niños, y humillación pública. Y la sombría lista continúa.


PASO 3: DÉ A LOS DEFENSORES UNA CAUSA JUSTA

     Una campaña en los medios de comunicación que presente a los gays como víctimas de la sociedad y que anime a los heterosexuales a ser sus protectores, debe hacer más fácil, para aquellos que responden, afirmar y explicar su nueva actitud protectora. Pocas mujeres heterosexuales, y aún menos varones heterosexuales, querrán defender vigorosamente el homosexualismo como tal. La mayoría más bien atribuiría su despertado impulso protector a algún principio de justicia o ley, a algún deseo general de un tratamiento consecuente y justo en la sociedad. Nuestra campaña no debería exigir apoyo directo para las prácticas homosexuales, sino que en cambio debería tomar la anti-discriminación como su tema. El derecho a la libre expresión, la libertad de creencia, la libertad de asociación, el debido proceso y la igual protección de las leyes, éstas debieran ser las preocupaciones planteadas por nuestra campaña.

     Es especialmente importante para el movimiento gay vincular su causa a los estándares aceptados de ley y justicia, porque sus partidarios heterosexuales deben tener a mano una respuesta convincente a los argumentos morales de sus enemigos. Los homosexofóbicos visten su asco emocional con las intimidadoras ropas del dogma religioso, de manera que los defensores de los derechos de los homosexuales deben estar listos a responder al dogma con principios.


PASO 4: HAGA QUE LOS HOMOSEXUALES PAREZCAN BIEN

     A fin de hacer de una Víctima Gay alguien simpático para los heterosexuales, usted tiene que retratarla como un hombre común. Pero un tema adicional de la campaña debería ser más agresivo y optimista: para compensar la crecientemente mala prensa que estos tiempos han colocado sobre los hombres y mujeres homosexuales, la campaña debería retratar a los gays como los pilares superiores de la sociedad. Sí, sí, ya sabemos: esta broma es tan vieja que cruje. Otras minorías la usan todo el tiempo en avisos que anuncian orgullosamente: "¿Sabía usted que este gran hombre (o mujer) era ____?". Pero el mensaje es vital para todos aquellos heterosexuales que todavía imaginan a los gays como gente "extraña": sombríos, solitarios, fracasados, borrachos, suicidas e inadaptados ladrones de niños.

     La lista de honor de prominentes hombres y mujeres gays o bisexuales es realmente impresionante. Desde Sócrates a Shakespeare, de Alejandro Magno a Alexander Hamilton, de Miguel Ángel a Walt Whitman, de Safo a Gertrude Stein, la lista es demasiado conocida por nosotros, pero son noticias chocantes para el Estados Unidos heterosexual. En ningún tiempo, una campaña mediática hábil e inteligente podría tener a la comunidad homosexual pareciéndose a la verdadera hada madrina de la Civilización Occidental.

     En la misma línea, no deberíamos pasar por alto el respaldo dado por celebridades. Las celebridades pueden ser heterosexuales o gays.


PASO 5: HAGA QUE LOS VICTIMARIOS PAREZCAN MAL

     En una etapa posterior de la campaña mediática por los derechos de los homosexuales —mucho después de que otros anuncios gay se hayan hecho triviales— será el momento de ponerse duro con los opositores restantes. Para ser francos, ellos deben ser vilipendiados. (Esto será tanto más necesario porque, en ese entonces, el enemigo convencido habrá cuadruplicado su difusión de lenguaje venenoso y desinformación). Nuestro objetivo aquí es doble. Primero, procuramos sustituír el orgullo santurrón predominante acerca de su homosexofobia con vergüenza y culpa. Segundo, tenemos la intención de hacer que los anti-gays parezcan tan repugnantes que los estadounidenses promedio querrán disociarse de tales sujetos.

     Al público se le debe mostrar imágenes de homosexofóbicos vociferantes cuyos rasgos secundarios y creencias repugnen a medio Estados Unidos. Esas imágenes podrían incluír al Ku Klux Klan exigiendo que los gays sean quemados vivos o esterilizados; a intolerantes ministros religiosos del Sur babeando con un odio histérico hasta un grado que parezca tanto cómico como demencial; a amenazantes y violentos jóvenes criminales, matones y presidiarios hablando despreocupadamente sobre los "maricones" que ellos han matado o que les gustaría matar; y un viaje por campos de concentración nazis donde los homosexuales fueron torturados.

     Una campaña para vilipendiar a los victimizadores va a enfurecer a nuestros enemigos más fervientes, por supuesto. ¿Pero qué más podemos decir? El zapato se ajusta, y deberíamos hacer que se lo prueben, con todo Estados Unidos mirando.


PASO 6: SOLICITE FONDOS: ES SU RESPONSABILIDAD

     Cualquier campaña masiva de esta clase requeriría gastos sin precedentes durante meses o incluso años, una serie sin precedentes de acciones organizadas para recaudar fondos.

     La publicidad eficaz es una proposición costosa: varios millones de dólares conseguirían que la pelota siguiera rodando. Hay entre 10 y 15 millones de adultos homosexuales en este país: si cada uno de ellos donara tan sólo dos dólares a la campaña, los fondos acumulados realmente rivalizarían con los de sus enemigos más resonantes. Y puesto que aquellos gays que no mantienen familias por lo general tienen más ingresos discrecionales que el promedio, ellos podrían permitirse contribuír mucho más.

     Pero ¿lo harían ellos, o la comunidad homosexual es tan irresposable, egoísta, no comprometida y miope como afirman sus críticos? Nunca lo sabremos, a menos que la nueva campaña simultáneamente lance un concertado llamado a escala nacional para un apoyo financiero tanto de donantes conocidos como anónimos. La petición debería ser dirigida tanto a gays como a heterosexuales que se preocupan por la justicia social.

     Al comienzo, por motivos que serán explicados en un momento, la petición de fondos podría tener que ser lanzada exclusivamente a través de la prensa gay: revistas nacionales, periódicos locales, volantes en bares y avisos en revistas de papel couché. Los fondos también podrían provenir de la ayuda de organizaciones homosexuales locales en recintos universitarios y en áreas metropolitanas. Finalmente, las donaciones serían solicitadas directamente junto con la publicidad en los principales medios de comunicación heterosexuales.

     No habría, que se sepa, ningún paralelo de tal esfuerzo en la historia de la comunidad gay en Estados Unidos. Si ello dejara de generar el capital necesario para comenzar, habría poca esperanza para la campaña y poca esperanza para un progreso importante de los derechos de los homosexuales en el futuro cercano. Por el momento, supongamos que los gays podrían ver cómo las donaciones servirían enormemente a sus intereses a largo plazo, y que podrían ser recolectados fondos suficientes. Una suposición heroica.

* * * *


SALIENDO AL AIRE, O, USTED NO PUEDE LLEGAR ALLÍ DESDE AQUÍ

     Sin acceso a la televisión, la radio y la prensa predominantes, no habrá ninguna campaña. Éste es un problema complicado, porque muchos empresarios de los medios de comunicación simplemente rechazan aceptar lo que ellos llaman el "asunto de la publicidad": la publicidad persuasiva puede provocar una tormenta de resentimiento del público y de los patrocinadores, lo que es malo para el negocio. Los tribunales han confirmado el derecho de los difusores a rechazar cualquier "asunto de publicidad" que le disguste.

     ¿Qué constituye exactamente un "asunto de publicidad"? Esto claramente no incluye apelaciones banales a las virtudes de la unidad de familia (cortesía de los mormones), ni tampoco incluye diatribas contra la pérfida Albión (cortesía de Lyndon LaRouche); tampoco incluye recordatorios de que "una mente es una cosa tremenda para desperdiciar" (cortesía del Fondo Unido de Universidades para Negros, UNCF); tampoco incluye espectáculos religiosos que condenan a "pecadores" homosexuales; tampoco incluye condenas a la guerra nuclear o a la discriminación racial. Algunos individuos acaparan toda la atención mediática.

     Lo que el "asunto de la publicidad" incluye realmente por estos días es casi cualquier comunicado presentado abiertamente por una organización homosexual. Las palabras "gay" y "homosexual" son consideradas polémicas siempre que ellas aparecen.

     Como la mayoría de las apelaciones directas son imposibles, la organización Fuerza de Tarea Gay Nacional (NGTF) ha tenido que cultivar silenciosas relaciones detrás del escenario con compañías emisoras y salas de redacción a fin de asegurarse que los asuntos importantes para la comunidad gay reciban alguna cobertura; pero tal arreglo es difícilmente ideal, por supuesto, porque esto significa que la imagen de la comunidad gay es controlada por el último acontecimiento noticioso en vez de ser un diseño cuidadoso; y recientemente la mayor parte de las noticias sobre gays han sido negativas.

     Entonces ¿qué puede hacerse para entrar por las puertas de los principales medios de comunicación? Varias cosas, desarrolladas en varias etapas.


COMIENCE CON LOS DETALLES

     Los periódicos y las revistas pueden muy bien estar más hambrientos por los dólares de la publicidad gay que el segmento televisivo y radial. Y el costo de los anuncios en los medios impresos es generalmente inferior. Pero recuerde que la prensa, en su mayor parte, sólo es leída por los estadounidenses mejor educados, muchos de los cuales ya están aceptando más el homosexualismo en cualquier caso. Entonces para conseguir más impacto por nuestros dólares, nosotros deberíamos pasar por alto a los lectores de The New Republic y de la New Left Review, y dirigirnos hacia Time, People y National Enquirer. (Por supuesto, la comunidad gay debería establecerse como una presencia publicitaria regular en foros más sofisticados primero, antes de que sea aceptada en la prensa de masas).

     Mientras asaltamos las almenas con andanadas de tinta, también deberíamos precalentar un poco a la corriente principal con una sutil campaña nacional en vallas publicitarias de carretera. Con simple letra destacada sobre fondos oscuros, una serie de mensajes inobjetables debería ser introducida: "EN RUSIA, ELLOS LE DICEN QUÉ SER. EN ESTADOS UNIDOS TENEMOS LA LIBERTAD DE SER NOSOTROS MISMOS... Y SER LO MEJOR". O bien: "GENTE QUE AYUDA EN VEZ DE ODIAR: ESO ES EN LO QUE CONSISTE ESTADOS UNIDOS", y otros por el estilo.

     Cada anuncio aludirá al sentimiento patriótico, cada mensaje presentará una proposición aparentemente agradable a las cabezas de la corriente principal, un "mensaje de servicio público" conveniente para nuestros objetivos. Y, si sus dueños lo permiten, cada valla publicitaria será firmada, con letras ligeramente más pequeñas, con "Cortesía de la Fuerza de Tarea Gay Nacional", para construír asociaciones positivas y acostumbrar al público a ver tal patrocinio.


ETAPA VISUAL 1: USTED REALMENTE DEBIERA ESTAR EN IMÁGENES

     En cuanto a la televisión y la radio, puede ser necesario un plan más elaborado para romper el hielo. Para comenzar, naturalmente, debemos seguir fomentando la aparición de personajes gays favorables en películas y programas de televisión. Los programas de entrevistas diarias también son una opción útil para la exposición.

     Pero para acelerar las cosas podríamos considerar una estratagema atrevida para conseguir la atención de los medios de comunicación. El esquema en el que estamos pensando requeriría cuidadosos preparativos, lo que ahorraría gastos a la vez que elevaría la visibilidad y la estatura del movimiento homosexual en un corto tiempo.

    Bastante antes de las siguientes elecciones para cargos nacionales, podríamos preparar concienzudos proyectos para postular a candidatos homosexuales simbólicos para cada alto cargo político en este país. (Tales proyectos tendrían que tratar de alguna manera con el dificultoso problema de inducir a homosexuales y heterosexuales a firmar bastantes peticiones de respaldo para nuestro éxito en la votación). Nuestros entre 50 y 250 candidatos participarían en tales debates como ellos pudieran, podrían plantear avisos de temática gay coordinados en nuestra oficina central nacional, y exigir igual tiempo en el aire. Ellos podrían luego graciosamente salir de la competencia antes de las elecciones reales, respaldando formalmente a contendientes heterosexuales más viables. (Con humor malicioso, quizás, en algunos Estados podríamos respaldar a nuestros opositores más rabiosos). Es esencial no pedir a la gente que realmente vote Sí o No acerca de la cuestión gay en esta primera etapa: tal acción terminaría por comprometer a la mayoría con la posición No, y sólo equivaldría a fracasos enormes y visibles para nuestra causa.

     Mediante tal campaña política, la corriente mayoritaria superaría el choque inicial de ver anuncios gay, y la aceptabilidad de tales anuncios se vería fortalecida por el contexto más recomendable posible; y todo esto sería llevado a cabo antes de que la publicidad no electoral fuera intentada por la comunidad homosexual. Durante la campaña se desataría el infierno, pero si nos comportáramos de manera valiente y respetable, nuestra tendencia ganaría legitimidad en cada caso, y podría incluso llegar a convertirse en una causa célebre. Si todo saliera como fue planeado, el público de alguna manera des-sensibilizado y las principales redes comunicacionales quedarían preparados para el siguiente paso de nuestro programa.


ETAPA VISUAL 2: PUBLICIDAD SORPRESIVA

     En este punto, la comunidad gay tiene su pie en la puerta, y es tiempo de pedir a las redes comunicacionales que acepten el patrocinio gay de ciertos anuncios y espectáculos. La oportunidad del momento es crítica: la petición debe ser hecha inmediatamente después de que nuestros anuncios políticos nacionales desaparezcan. Si falla eso, deberíamos solicitar el patrocinio la próxima vez que una de las redes comunicacionales se jacte de su mentalidad abierta al televisar una película o espectáculo con personajes o temas homosexuales. Si ellos desean parecer consecuentes en vez de hipócritas, los conseguiremos inmediatamente.

     Pero dichas redes todavía se verían forzadas a decir No a menos que hiciéramos que su resistencia pareciera evidentemente irrazonable, y probablemente ilegal. Haríamos eso proponiendo "anuncios gay" conformados exactamente de acuerdo a aquellos actualmente patrocinados por los mormones y otros. Como de costumbre, a los telespectadores se les presentarían impecables sketches satíricos sobre la importancia de la armonía y la comprensión de la familia. En dicha ocasión el narrador terminaría diciendo: "Este mensaje fue llevado a usted por... la Fuerza de Tarea Gay Nacional". Todo muy tranquilo y mesurado. Recuerde: la exposición es todo, y el medio es el mensaje.

     La comunidad gay debería unir fuerzas con otros grupos de libertades civiles de apariencia respetable para promover mensajes suaves sobre el Crisol que es Estados Unidos, terminando siempre con una referencia explícita a la Fuerza de Tarea o a alguna otra organización de homosexuales. Haciendo lo mejor a partir de una mala situación, también podemos proponer simpáticos llamados mediáticos solicitando obsequios y donaciones para financiar la investigación acerca del SIDA. Si Jerry Lewis y las campañas de solidaridad pueden hacerlo, nosotros también. Nuestro siguiente paso indirecto será hacer publicidad localmente para beneficio de grupos periféricos de apoyo a la comunidad gay: descuidados madres y padres heterosexuales anunciando números de teléfono y horarios de reunión para "Padres de Homosexuales" o reuniones similares. ¿No puede usted visualizar tales anuncios ahora, presentados entre mensajes de los Veteranos Minusválidos o de la Unión de Trabajadores Postales?.


ETAPA VISUAL 3: DESPLIEGUE LAS ARMAS GRANDES

     En este punto, nuestra "táctica del salame" se habrá forjado, cortando rebanada tras rebanada, una gran parte del acceso a los medios predominantes de comunicación. ¿Y luego qué entonces? Finalmente llegaría el momento para sacar a los anuncios homosexuales fuera del armario. Los mensajes de tales anuncios deberían abordar directamente los persistentes temores públicos sobre los homosexuales como extraños repugnantes y desavenidos. Como ejemplos, los siguientes son formatos posibles para comerciales de televisión o de radio diseñados para remover percepciones erróneas crónicas.

Formato A - Para la Familiarización: Los Testimonios

     Para hacer que los homosexuales parezcan menos misteriosos, presente una serie de breves spots que muestren a muchachos o muchachas homosexuales corrientes, llenos de vitalidad y atractivos, o a cálidos y adorables abuelos o abuelas homosexuales. Sentados en ambientes hogareños, ellos responden a un entrevistador que está fuera de cámara, con seguridad, buen humor y encanto. Sus comentarios deben hacer visibles tres hechos sociales:

    1) Hay alguien especial en la vida de ellos, una relación a largo plazo (para acentuar la estabilidad gay, la monogamia y el compromiso);

     2) sus familias son muy importantes para ellos, y son apuntaladores de ellas (para acentuar que los gays no son "anti-familia" y que las familias no tienen que ser anti-gay).

    3) Por lo que ellos pueden recordar, siempre han sido homosexuales, y probablemente nacieron homosexuales; ellos seguramente nunca eligieron una preferencia de una u otra forma (acentuando que los gays hacen lo que es natural para ellos, y no están siendo voluntariosamente contrarios). Los sujetos deberían ser entrevistados solos, no con sus amantes o sus niños, ya que incluír a otros en el cuadro haría surgir imprudentemente preguntas inquietantes acerca de las complejidades de las relaciones sociales homosexuales, que estos anuncios no podrían explicar. En vez de ello, es mejor hacerse cargo de una cosa a la vez.

Formato B - Para Asociaciones Positivas: El Spot de Celebridades

     Mientras podría ser útil presentar respaldos de celebridades efectuados por figuras homosexuales actualmente populares y simpatizantes heterosexuales, el clima de homosexofobia de Estados Unidos haría de tales respaldos temerarios algo improbable en el futuro próximo. Por lo tanto, los primeros spots publicitarios con celebridades identificarán en cambio personalidades históricas homosexuales o bisexuales que sean ilustres y dignas... y que estén muertas. Los anuncios podrían ser sardónicos e indirectos. Por ejemplo, con música majestuosa y un retrato o dos, un narrador podría anunciar simplemente: Miguel Ángel (una clase de arte), Tchaikovsky (una clase de música), Tennessee Williams (una clase de drama), etc.

Formato C - Para Simpatía con las Víctimas:
Nuestra Campaña para Frenar el Abuso de Menores

     Como ya dijimos, hay muchos modos de retratar a los homosexuales como víctimas de la discriminación: imágenes de brutalidad, relatos de pérdida de trabajos y separación familiar, etcétera. Pero pensamos que algo como el siguiente anuncio de 30 segundos llegaría al núcleo del asunto mejor que todo:

     La cámara se mueve lentamente alrededor de un adolescente de clase media, sentado solo en su dormitorio casi en penumbras. El muchacho es agradable y corriente de aspecto, salvo que él ha sido maltratado y mira fija y silenciosamente, pensativamente, con evidente angustia. A medida que la cámara gradualmente se concentra en su cara, un narrador comenta: «Esto le sucederá a uno de cada diez hijos. Cuando él crezca comprenderá que él percibe las cosas de manera diferente que la mayor parte de sus amigos. Si él da a entender eso, será un extraño del que se burlarán, al que humillarán y atacarán. Si él confía aquello a sus padres, ellos pueden echarlo de la casa, a la calle. Algunos dirán que él es "anti-familia". Nadie lo dejará ser él mismo. Entonces él tendrá que esconderse. De sus amigos, de su familia. Y eso es duro. Es bastante difícil ser un muchacho por estos días, pero ser uno de cada diez... Un mensaje de la Fuerza de Tarea Gay Nacional».

     Lo que está bien en un anuncio tal es que ello retrataría económicamente a los gays como inocentes y vulnerables, victimizados e incomprendidos, sorprendentemente numerosos aunque no amenazantes. Esto también presentaría la acusación de "anti-familia" como algo absurdo e hipócrita.

Formato D - Para Identificación con las Víctimas:
El Antiguo Cambio Inesperado

     La sociedad predominante se identificará mejor con la difícil situación de los gays si los heterosexuales pueden caminar, ocasionalmente, un kilómetro en los zapatos de un homosexual. Un anuncio de radio o televisión humorístico para ayudarles a hacer eso podría implicar un breve escenario animado o dramatizado, como sigue:

     La cámara se acerca a la impresionante puerta de roble de la oficina del jefe, que se abre de golpe, y la cámara (que representa al espectador) entra en el cuarto. Detrás del escritorio de gran tamaño se sienta un grasiento y viejo cascarrabias que frunce el ceño mascando un puro. Él alza la vista ante la cámara (es decir, ante el espectador) y gruñe: "Entonces es usted, Smithers. Bien: ¡usted está despedido!". Se oye la voz de un hombre más joven contestando con asombro: "Pero... pero... señor Thomburg, he estado en su empresa durante diez años. Pensé que le gustaba mi trabajo". El jefe responde, con un tono de repugnancia: "Sí, sí, Smithers, su trabajo es completamente adecuado. Pero he oído rumores de que usted ha sido visto por la ciudad con una especie de novia. ¡Una novia! Francamente, estoy impresionado. No vamos a comenzar a contratar a ningún heterosexual en esta compañía. Ahora salga". El hombre más joven habla una vez más: "¡Pero, jefe, esto no es justo! ¿Y si se tratara de usted?". El jefe frunce el ceño mientras la cámara sale rápidamente del cuarto y la gran puerta se cierra de un golpe. En la puerta puede leerse: "Un mensaje de la Fuerza de Tarea Gay Nacional".

     Uno puede imaginar fácilmente episodios similares que implican domicilios u otra forma de discriminación.

Formato E - Para Difamación de los Victimarios:
Condene a los Asesinos Profesionales

     Hemos indicado ya algunas imágenes que podrían ser perjudiciales para la vendetta homosexofóbica: vociferantes y odiosos extremistas religiosos neo-nazis y gente del Ku Klux Klan hechos parecer malos y ridículos (difícilmente una tarea difícil).

     Esas imágenes deberían ser combinadas con las de sus víctimas homosexuales mediante un método que los propagandistas llaman la "técnica de enmarcamiento" (bracket technique). Por ejemplo, durante algunos segundos se ve un untuoso predicador del Sur de ojos brillantes aporreando el púlpito de rabia por causa de "aquellas criaturas enfermas y abominables". Mientras su diatriba continúa a la vez que se escucha la banda sonora, el cuadro cambia a fotos patéticas de gays que parecen decentes, inofensivos y agradables; y luego regresamos a la cara venenosa del predicador, etcétera. El contraste habla por sí mismo. El efecto es devastador.

Formato F - Para Conseguir Fondos: S.O.S.

     Junto a, o durante, estos otros avisos persuasivos, tendríamos que solicitar donaciones, de modo que la campaña pueda seguir. Las peticiones directas de famosos (preferiblemente que estén vivos) podrían ser útiles aquí. Todas las peticiones deben enfatizar que el dinero puede ser dado anónimamente (p. ej., mediante giros postales), y que todas las donaciones son confidenciales. "No podemos ayudar a menos que usted ayude", y todo eso.


EL TIEMPO ES AHORA

     Hemos bosquejado aquí una plantilla para transformar los valores sociales del Estados Unidos heterosexual. En el núcleo de nuestro programa está una campaña mediática para cambiar la forma en que los ciudadanos promedio ven el homosexualismo. Es muy fácil criticar tal campaña. Hemos tratado de ser prácticos y específicos aquí, pero las propuestas todavía pueden tener un resplandor visionario.

     Hay cien motivos de por qué la campaña no podría ser hecha sin ser arriesgada. Pero hay al menos 20 millones de buenas razones de por qué alguno de tales programas debe ser intentado en los próximos años: el bienestar y la felicidad de cada homosexual hombre y mujer en este país lo exigen. Como la última gran minoría legalmente oprimida en la sociedad estadounidense, es el momento oportuno para que los gays tomen medidas eficaces para reincorporarse a la corriente principal con orgullo y fuerza. Creemos que, le guste o no, tal campaña es el único modo de hacer aquello en cualquier momento pronto.

     Y, repitamos, el tiempo se puede estar acabando. La epidemia de SIDA está provocando cólera y temor en el centro del Estados Unidos heterosexual. A medida que el virus se filtra desde los círculos homosexuales hacia el resto de la sociedad, no tenemos que hacernos ilusiones sobre quién recibirá la culpa. Los diez años que vienen pueden decidir por los siguientes cuarenta si los homosexuales reclaman su libertad e igualdad o son llevados de vuelta, otra vez, como la casta estadounidense de detestados intocables. Esto es más que una frase ingeniosa: hable ahora o encierre su paz para siempre.–



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     Dos años después de que apareció este artículo ("The Overhauling of Straight America"), se publicó el libro "After the Ball. How America will Conquer its Fear and Hatred of Gays in the 1990's", de Marshall Kirk [uno de los autores del presente artículo] y Hunter Madsen. Dicho libro amplió estas ideas, en gran parte desde el punto de vista de la manipulación psicológica y de las tácticas de persuasión de los estadounidenses en favor de la causa homosexual, completa con anuncios impresos de muestra para usar, así como sugerencias para spots televisivos y radiales.–


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