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lunes, 1 de junio de 2015

John Kaminski - Acerca de los Medios de Comunicación



     John Kaminski (dice siempre en sus escritos) es un escritor que vive en la costa del Golfo de Florida, que constantemente está tratando de entender por qué nos estamos destruyendo a nosotros mismos, y señalando a un sistema corrupto de creencias como el motor de nuestra desaparición. El siguiente artículo que ofrecemos en castellano fue publicado ayer en therebel.is y en él el señor Kaminski hace algunas reflexiones sobre la responsabilidad y complicidad que han tenido muchos medios de comunicación, entre otras entidades, claro está, en la difusión de constantes mentiras de todo tipo, en especial las que atañen a la vida en sociedad.


Gobierno Fraudulento
y Espurios Medios de Comunicación
por John Kaminski
31 de Mayo de 2015



Usted ha sido engañado, y aquello le costará a usted todo


"El negocio de los periodistas es destruír la verdad"
(John Swinton, 1880).


    Se nos ha hecho creer cosas que son falsas, pero lucharemos hasta la muerte para defender nuestro erróneo conocimiento. La razón de que el mundo esté a punto de ser destruído es porque hemos creído lo que leemos en los periódicos.

     Creímos lo que hemos escuchado por la televisión. Creímos lo que aprendimos en la escuela. Lo peor de todo, creímos lo que nuestros líderes nos dijeron, no sabiendo, hasta el último minuto, que ellos no estaban trabajando para nosotros sino para alguien más, alguien que se esfuerza poderosamente por permanecer detrás de una masiva e impenetrable cortina de engaño.

     Creímos lo que nuestros médicos nos dijeron, sin comprender nunca que ellos habían hecho un pacto con el diablo para hacer tanto dinero como les fuera posible, no importando cuánto daño ellos causaran debido a las costosas medicinas que ellos nos han vendido, muchas de las cuales nos pusieron más enfermos en vez de más sanos, muchas de las cuales mataron a gente que conocimos y amamos.

     Creímos lo que nuestros predicadores nos prometieron —seguridad eterna al final de nuestro paseo—, cuando resultó que ellos estaban violando a nuestros niños detrás de nuestras espaldas. Casi peor que esto, sus cínicas fórmulas para la vida eterna garantizaron la guerra permanente contra los infieles que predicaban las mismas fórmulas en lenguas diferentes en tierras diferentes. Todos ellos estaban excitados de que pudieran validar sus falsas profesiones al tener un enemigo contra el que ellos podrían luchar, incluso aunque ellos sabían que sus mensajes eran esencialmente el mismo.

     Y creímos lo que nuestros profesores nos enseñaron, no comprendiendo que ellos mismos no entendían totalmente lo que estaban enseñando. La mayor parte de ellos eran felices sólo por tener un trabajo, y enseñaban lo que les dijeron que enseñaran, en gran parte sin entender realmente lo que estaban explicando.

     En primer lugar, ellos no entendieron que lo que ellos enseñaban era exactamente lo que el Gobierno quería que enseñaran, y al creer en su Gobierno, ellos dejaron de comprender que lo que el Gobierno quería que ellos enseñaran era lo que un pequeño grupo de hombres ricos decidió que sería mejor enseñar a la gente para hacerla cómplice y producir una población estable e irreflexiva, haciéndolos muy receptivos para ir a la guerra basados en información falsa, guerras que no habrían ocurrido si ellos hubieran enseñado la verdad objetiva.

     Que muchas de estas cosas que ellos enseñaron eran falsas no importó a los profesores, porque ellos simplemente estaban contentos de tener un trabajo pagado. Por consiguiente, la gran mayoría de los estudiantes a quienes enseñaron esas cosas creció creyendo falacias que los engañaron para que devastaran el mundo sobre la base de planes que ellos no entendían y que aún no entienden. La mentalidad de consenso establecida por gobiernos cínicos y reforzada por dóciles medios de comunicación nos ha conducido al camino que va hacia el desastre universal.

     Habiendo sido yo mismo un periodista pagado, concluyo que la destrucción del intelecto estadounidense ha sido principalmente llevada a cabo por la complicidad voluntaria y traicionera de los periódicos y sus bien pagados escritores y editores, que más bien que seguir sus conciencias, obedecieron las órdenes de sus editores y accionistas, quienes están motivados por la ganancia, órdenes que nunca concuerdan con los intereses últimos de las personas que ellos aparentan servir, quienes son sus lectores.

     Y es exactamente aquí donde tomamos el sombrío punto de vista en cuanto a la especie humana, de que sus individuos son poco fiables en todas las circunstancias, y de que cualquier cosa que ellos alguna vez pronuncian sobre nobleza, honor y lealtad, puede siempre ser erradicado al instante por la promesa de una riqueza fabulosa o, para aquellos que la desean, de una fama inmediata.

     Que cada uno tiene su precio parece ser la regla para la gran mayoría, la cual insistiría en que cualquiera que no acepte aquel corrompido precio —aquel que se mantendría firme en los principios de honor, decencia y honestidad— debiera ser clínicamente insano. Ellos hacen este juicio no comprendiendo que lo contrario es verdadero, lo que se basa en el razonamiento de que lo que usted dice a sus propios hijos, a quienes usted ama desmesuradamente, es lo que es realmente verdadero.

     Y aquel mensaje, que ha sido repetido por muchos famosos moralistas a través del tiempo, consiste en tratar a la gente como usted mismo desea ser tratado, un consejo particularmente fuera de uso hoy, cuando el robar cualquier cosa que usted pueda llevarse parece ser la orden del día.

     Lamentablemente, los niños aprenden del comportamiento de los adultos que están alrededor de ellos, no sólo las palabras que se les dice, lo que sería una gran parte de la razón de por qué la sociedad humana misma de estos días podría ser descrita como clínicamente insana, considerando las payasadas de los poderes fácticos que han dirigido nuestros sistemas sociales hacia una posición que está en algún punto entre una plantación y un campo de concentración.

     La mayoría de la gente hoy cree que el único camino hacia una vida feliz y satisfactoria es aceptar el soborno y cometer el delito, porque usted sabe que los policías y los jueces no irán por usted si ellos consiguen su rebanada de la torta. Es poca maravilla que ellos inventen las mentiras y hagan la guerra, porque es allí donde está el verdadero dinero.

     Estuve hablando recientemente de la deplorable acción de los irlandeses, que votaron para aceptar la abominación conocida como "matrimonios homosexuales", con mi amigo Tony, quien está tratando de organizar el Partido de la Gente Celta en Irlanda. Hablamos de las maneras de neutralizar este movimiento mundial de colocar a salvajes de países del Tercer Mundo en países Blancos bien establecidos como parte del programa judío de desestabilización mundial.

     Su énfasis en Irlanda apunta al establecimiento de una nueva moneda que debilitaría el dominio del euro, pero yo sugerí que lo que la gente corriente podría hacer contra la todopoderosa máquina de relaciones públicas es apuntar a los cínicos medios de comunicación y protestar por la ceguera artificial de nuestros periódicos, que ya han enajenado a un porcentaje importante de la gente, la cual ahora trata de conseguir sus noticias desde otras fuentes, sobre todo en Internet.

     Del mismo modo que los intereses judíos hacen presión sobre los anunciantes para que éstos retiren su apoyo a las publicaciones de los medios que realmente tratan de reportar la verdad acerca de la rastrera apropiación kosher del mundo, los grupos individuales de ciudadanos podrían organizar boicots masivos de las publicaciones propagandísticas obviamente judías, como la CNN o el New York Times, para presionarlos para que proporcionen reportes que estén más en sintonía con la realidad actual en vez de la retorcida versión judía de ella. Mejor aún: si el boicot fuese lo bastante grande, aquello sería ponerlos fuera del negocio por causa de los peligrosos mentirosos que ellos han sido y siguen siendo.

     Lo mismo es verdadero acerca de la gran mayoría de los periódicos y emisoras de televisión y radio a través de todo Estados Unidos. Ningún periódico local ha dicho alguna vez la verdad sobre el 11-S. Ellos ni siquiera han producido un indicio de una sugerencia de que alguien además de terroristas musulmanes no identificables fue responsable de los acontecimientos de aquel terrible día, y de la sarta interminable de inútiles guerras e invasiones que han seguido a ello, todas basadas en la falsa información tramada por nuestro Gobierno dominado por los judíos y anunciada constantemente en todo el mundo por nuestros periódicos y redes televisivas y estaciones de radio, poseídos por los judíos.

     El mecanismo mismo de un medio de comunicación que lleve publicidad garantiza la corrupción de aquel medio, lo cual es manifiestamente reflejado en la selectiva exactitud y exclusión de hechos importantes mostrados por nuestros medios hoy, durante el pasado, y en el futuro.

     Las inmortales palabras del periodista John Swinton nunca han sido refutadas, a pesar de que la mayor parte de las personas nunca las haya oído y no tenga ninguna pista en cuanto a su veracidad. Swinton fue editor del New York Times en la década de 1860. Pero como todos los periodistas realmente honestos, él dejó su lucrativo empleo pagado a fin de decir la verdad real. Él hizo un famoso discurso en 1880 que es regularmente citado hasta este día.

     «No hay tal cosa, en esta fecha de la Historia del mundo, en Estados Unidos, como una prensa independiente. Usted lo sabe y yo lo sé.

     «No hay ninguno de ustedes que se atreva a escribir sus opiniones honestas, y si usted lo hiciera, sabe de antemano que nunca aparecerían impresas. Me pagan cada semana por mantener mi opinión honesta fuera del periódico con el que estoy relacionado. A otros de ustedes se les pagan sueldos similares por cosas similares, y cualquiera de ustedes que fuera tan tonto como para escribir opiniones honestas estaría en la calle buscando otro trabajo. Si yo permitiera que mis opiniones honestas aparecieran en alguna edición de mi periódico, antes de veinticuatro horas mi trabajo se acabaría.

     «El negocio de los periodistas es destruír la verdad, mentir derechamente, pervertir, vilipendiar, adular a los pies de Mammón, y vender su país y su raza por su pan cotidiano. Usted lo sabe y yo lo sé, ¿y qué locura es ésta que está cocinando a una prensa independiente?.

     «Nosotros somos los instrumentos y los vasallos de los hombres ricos que están detrás de la escena. Somos las marionetas: ellos pulsan las cuerdas y nosotros bailamos. Nuestros talentos, nuestras posibilidades y nuestras vidas son todos propiedad de otros hombres. Somos prostitutas intelectuales».

(Fuente: Labor's Untold Story, de Richard O. Boyer y Herbert M. Morais, publicado por United Electrical, Radio & Machine Workers of America, Nueva York, 1955/1979).

     Los ejemplos de esta infidelidad a la verdad y de la traición a su propia misión declarada, en todos los niveles de los medios predominantes de comunicación, son tan numerosos como los granos de arena en la playa. La más obvia y reciente traición por omisión es la ausencia total de descripciones relevantes sobre lo que realmente sucedió en la ciudad de Nueva York el 11 de Septiembre de 2001.

     El mundo entero ahora sabe que aquel colosal desastre fue un trabajo interno tramado por ciudadanos duales israelíes-norteamericanos en total control del Gobierno estadounidense. Usted sólo tiene que mirar la lista de consejeros presidenciales recientes y actuales —y determinar su pertenencia étnica— para averiguar esto.

     Pero ni un solo miembro de los medios predominantes de comunicación estadounidenses se ha atrevido a mencionar este hecho patente en los 14 años desde que ello sucedió.

     Por consiguiente, cada acontecimiento político desde aquel terrible día ha sido contaminado por esa mentira inicial. Nuestra misma realidad ha sido construída sobre este falso fundamento, de modo que todo lo que sale de las bocas de cada político es esencialmente irrelevante, porque es afirmado sobre la falsedad absoluta de ese cuento de hadas original.

     Aquello significa que la sociedad en su conjunto está en una ruptura psicótica, donde la retórica oficial que gobierna al mundo ha ido a la deriva muy lejos de la realidad actual que ha tenido lugar, y, lo más importante, nos ha mantenido al borde de la guerra total prácticamente por todo el mundo.

     A medida que las tropas están siendo reunidas para abusar posteriormente del público estadounidense, y las invasiones de países extranjeros bajo falsos pretextos continúan descontroladas, sólo un asalto masivo, un rechazo unánime, de las constantes falsedades perpetradas por los medios predominantes de comunicación de EE.UU., puede comenzar a anular y deslegitimar la falsa narrativa planteada por el Presidente y sus lacayos, y repetida ad nauseam por una prensa corrupta.

     Ésta no es la primera vez, por supuesto, ya que un importante trauma que ha saqueado la vida cotidiana del mundo entero ha sido deliberadamente pasado por alto por la colección entera de publicaciones de los medios predominantes de comunicación.

     Muy pocos estadounidenses comprenden que este encubrimiento del control judío de la realidad se remonta a la Primera Guerra Mundial, y tal vez hasta la Guerra Civil. Hay muchísimas citas que revelan que los banqueros judíos y sus multimillonarios titiriteros han causado todas las guerras del siglo XX, y ahora, ellos siguen haciendo aquello en el siglo XXI.

     Usted y la mayor parte del pueblo estadounidense no saben nada sobre esto leyendo los principales periódicos.

     Usted puede verlo vívidamente hoy, no importa a donde usted mire. El mayor crimen en la historia estadounidense fue planeado, ejecutado y encubierto por una repugnante conspiración de judíos. ¿Y qué periódico importante en EE.UU. ha mencionado alguna vez aquel hecho? Ni uno solo.

     Lo que es verdadero en cuanto a los periódicos, es doblemente cierto acerca de Hollywood. Todos esos fáciles éxitos de público nunca retratan la verdad sino sólo lo que los judíos quieren que usted crea. La reciente película "Zero Dark Thirty" retrata la supuesta incursión que capturó al presunto terrorista Osama bin-Laden, una historia que ha sido ahora atacada como absurda por numerosos escritores a través de todos los medios alternativos de comunicación.

     Y ninguna película estadounidense se ha atrevido nunca a retratar la guerra de Vietnam como un complot judío para enganchar a los miembros militares estadounidenses a la heroína, que era el verdadero objetivo de aquella guerra, siendo todo parte del patrón judío de desestabilización.

     La invasión de Iraq era acerca del petróleo, la guerra en Afganistán era acerca del control del suministro de heroína, y ahora la constante guerra contra Siria es acerca de la instalación de un oleoducto para beneficiar a Israel. Ni la menor ojeada de nada de esto aparece en los medios predominantes de comunicación, ni tampoco aparecerá nunca.

     Organícese y clausúrelos por causa de los mentirosos sanguinarios que ellos son. Sáquelos del negocio si usted puede. Estaremos mucho más cerca de la libertad si podemos. Y si no podemos, nuestros días están contados, y su cantidad no es muy grande.–






1 comentario:

  1. en irlanda el grupo patriotico mas fuerte fue el de oduffy,a principios de los años 30,con 200.000 seguidores.despues ha habido otros pero de menor incidencia.

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