BUSCAR en este Blog

domingo, 5 de febrero de 2017

Richard McCulloch - Nihilismo Racial



      Autor de, entre otros, el libro de 1994 "The Racial Compact. A Call for Racial Preservation, Racial Independence, Racial Rights and Racial Good Will", una serie de ensayos acerca de un nuevo concepto de las relaciones raciales que promueve la preservación, la independencia y los legítimos derechos e intereses de todas las razas, proporcionando una alternativa preservacionista a las consecuencias racialmente destructivas del multi-racialismo (racialcompact.com), el antropólogo estadounidense Richard McCulloch (1949) en este brillante artículo que ofrecemos en castellano, entresacado de dichos ensayos, etiqueta a la ideología del genocidio racial como "Nihilismo Racial" y aboga por una verdadera protección de la diversidad mediante la separación que la salva de la desaparición y dilución.


NIHILISMO RACIAL
por Richard McCulloch, 1994



     La vida es una serie continua (continuum) de generaciones. La existencia de cada generación es temporal, limitada en el tiempo, pero la existencia de la vida más grande de la cual la generación es una parte transitoria continúa a través de las sucesivas generaciones, cada una sucediendo y sustituyendo a su predecesora. Cada generación es parte de la misma vida, y su tarea principal es proseguir aquella vida por medio de la creación exitosa de la siguiente generación, que la reemplazará y continuará la vida que ellas tienen en común. Las diferentes ramas de la vida —especies y razas— son series continuas separadas y distintas, formadas no sólo por individuos genéticamente similares en la generación actualmente existente, sino también por un número potencialmente ilimitado de generaciones, cada una genéticamente vinculada a sus antepasados y descendientes.

     Las series continuas humanas son a la vez culturales y genéticas. Cada generación transmite tanto su cultura como sus genes a sus sucesores. Normalmente un continuum racial incluye transmisiones culturales y genéticas. Es de su continuum racial, al cual ella pertenece y del que forma parte, del cual la gente normalmente recibe su identidad, su sentido del Yo y su propósito, y dentro del cual ellos se definen a sí mismos y a su existencia. Las generaciones en el continuum racial van y vienen, y gradualmente evolucionan o cambian con el tiempo, pero la vida que ellos encarnan y comparten en común continúa a través del continuum de sus generaciones.

     La existencia continuada de un continuum no puede ser dada por hecho. Una serie continua puede dejar de existir, puede acabarse, puede dejar de prolongarse, a pesar de las implicaciones de su nombre, si alguna generación alguna vez dejara de seguir el legado heredado a ella por sus generaciones ancestrales. Esto se aplica a cada tipo de continuum, ya sea cultural o genético, de cualquier especie o raza, o incluso de la vida misma como un todo. Pero sólo las cadenas sucesorias humanas pueden ser terminadas deliberadamente. Sólo las razas humanas tienen la libertad de la voluntad para elegir la finalización de su continuum, el rechazo o el repudio de su herencia cultural o genética, la destrucción o extinción de su tipo racial, la inexistencia de la vida que ellos encarnan. La opción de la no-existencia racial por sobre dicha existencia, de la muerte racial por sobre la vida racial, de la interrupción racial por sobre su continuación, el rechazo o repudio —o la disposición a rechazar y repudiar— del continuum racial del cual uno es una parte y al cual uno pertenece, es Nihilismo Racial.

     El término "nihilismo" deriva del latín "nihil" y "nihilum", que significa "nada". Nihilismo significa literalmente "nadismo". Hay diversas formas de nihilismo, cada una de las cuales o niega la existencia o promueve la no-existencia —por medio de una reducción a la nada— de un continuum que ha existido por muchas generaciones. El nihilismo literario y artístico rechaza y repudia las diferencias o estándares en mérito o valor literario o artístico. El nihilismo moral es el rechazo y el repudio de las diferencias, los estándares y los valores morales. El Nihilismo Racial es el rechazo y el repudio de toda diferencia y valores raciales. Niega la existencia racial o busca su aniquilación; literalmente, su reducción a la nada o su inexistencia.

     La motivación ideológica del nihilismo es a menudo un igualitarismo radical o extremo, que procura abolir todas las desigualdades suprimiendo todas las distinciones, las diferencias y la diversidad, así como todos los valores y estándares. Pero independientemente de su motivación o forma —ya sea moral, cultural o racial— el nihilismo es una ideología de negación y destrucción. A menudo niega la existencia misma del continuum que rechaza y que procura destruír, reacio a admitir que el objeto de su intención destructiva siquiera existe.

     Así como el nihilismo moral comúnmente afirma que la moralidad no existe, del mismo modo el nihilismo racial a menudo niega la existencia de las razas, afirmando que no existe nada que preservar o conservar. Esto es desconstructivismo racial, la aniquilación ideológica de la raza o la reducción ideológica de la raza a la nada, eliminando de la existencia la definición de raza "desconstruyendo" sus términos o clasificaciones [1].


[1] Esta negación a menudo es implícita o indirecta, como en la siguiente declaración del columnista del Miami Herald Joel Achenbach, que escribe que "las razas son las arbitrarias invenciones de la Era colonialista" (5 Abril 1992, p. 19). A veces la negación por medio de la desconstrucción es explícita y directa, como en las siguientes aseveraciones de Joan Steinau Lester, director ejecutivo del Equity Institute, "una empresa consultora de diversidad", quien escribe: «La idea de "Blanco" es una ficción, creada en un momento en que los europeos estaban etiquetando y clasificando todo... "Raza" es un sistema de pensamiento creado con el propósito de mantener la separación y el poder. Mientras intentamos como nación desmantelar las divisiones e inequidades "raciales", es tiempo de desensamblar las ideas y palabras hechas para fortificar los viejos caminos... Amigos, la raza es una estafa más grande que Santa Claus. Este perro no solamente no caza, sino que no existe» (Is He White? Is He Black?, The Miami Herald, 20 Feb. 1994, p. 3C).
     Realmente, fue durante la época de descubrimiento y exploración occidental —de la cual la Era colonialista fue la fase expansionista final— que las diferentes razas de la Humanidad se hicieron conscientes unas de otras, que el conocimiento real de la diversidad racial humana comenzó a reemplazar siglos de mito y especulación, y que el estudio de la diversidad racial humana se convirtió en una disciplina científica seria. En este sentido, las diferentes razas fueron "inventadas" durante aquella época, ya que fue precisamente entonces cuando ellas fueron primero estudiadas, definidas, categorizadas, clasificadas y nombradas. Sin embargo, ellas no fueron creadas por tales medios sino por el mismo proceso de evolución divergente que creó todas las otras variedades de la vida en la Tierra, que fueron también primero conceptualizadas durante el auge de la Era colonial por el naturalista inglés Charles Darwin.

     El nihilismo racial es lo opuesto o la antítesis del preservacionismo y conservacionismo racial. Está opuesto a la preservación racial (la vida racial continuada) y a las condiciones requeridas para ello (separación y aislamiento reproductivo). En términos ideológicos, el nihilismo racial puede ser definido como cualquier sistema de ideas, creencias y valores que se opone a preservación y conservación racial, que apoya o promueve las causas de la destrucción o involución racial, o que niega los derechos raciales, sobre todo el derecho racial a la vida y las condiciones de separación requeridas para la vida racial continuada (preservación racial).

     Una condición esencial del nihilismo consiste en que rechaza y repudia la existencia continuada de la cadena sucesoria de la cual el nihilista es parte y a la que pertenece. Un nihilista racial debe incluír su propia raza en su rechazo de la existencia racial continuada. Ellos deben rechazar y repudiar la continuación y la preservación de su propio continuum racial, su propia línea ancestral y su herencia. Aquellos que rechazan la continuación o la preservación de su propia raza son nihilistas raciales independientemente de si ellos también se oponen a la continuación de otras razas. Así, algunos nihilistas raciales sólo rechazan la continuación o preservación de su propia raza, en tanto que aprueban la continuación de otras razas. Otros nihilistas raciales rechazan la continuación de todas las razas, todas las diferencias raciales y toda diversidad racial, buscando una nivelación igualitaria de toda la Humanidad en una raza uniforme, consecuente con el objetivo o sueño de la ideología de un "Mundo Único".

     El nihilismo racial, en su rechazo de los valores raciales, la preocupación y el afecto, y teniendo en mente el objetivo de la nivelación racial, sostiene que es equivocado valorar, cuidar y amar a la raza propia, y que incluso es más incorrecto valorarla, atenderla y amarla más que a otras, o dedicarle cualquier preocupación preferente o especial. Esto es contrario a la tendencia natural de la vida —y de la naturaleza humana en particular—, que propende a valorar la propia vida y la propia rama de la vida de alguien más que otras, a concederles una dedicación especial, atención, amor y dedicación. Pero el nihilismo racial exige la eliminación igualitaria de todas las particularidades raciales y distinciones en preferencias y preocupaciones, y afirma que es erróneo valorar, cuidar y amar la raza propia en cualquier grado, incluso al mismo grado que otras, si aquella valoración, cariño y preocupación incluye un deseo de preservar y continuar la propia raza de alguien como un tipo particular y distinto de los demás.

     El nihilismo racial puede ser pasivo o activo, y estar caracterizado por actos de omisión así como de comisión, ya que la preservación o la continuación de un continuum a menudo requiere acciones positivas, soportantes y afirmativas. La carencia de preocupación o interés racial, la carencia de afirmación de derechos y valores raciales, y la aceptación de las causas de la destrucción racial, son todos ejemplos del nihilismo racial pre-determinado, el nihilismo de la indiferencia. Este tipo de nihilismo racial —una simple falta de interés, cuidado y preocupación, a menudo no conscientemente pretendido— es por lejos la forma más común, y también la más insidiosa.

     Ninguna declaración resume más la esencia del nihilismo que la pregunta retórica "¿A quién le importa?". Ésa es una expresión de negación y rechazo de la preocupación, e incluso de desprecio por la preocupación. El fundamento del nihilismo no es tanto una destructividad militante y activa como una mucho más perniciosa renuncia y pasividad que rechaza cuidar y amar aquellas cosas y valores —incluyendo la civilización, la cultura, la libertad, la moralidad y la raza— que requieren esfuerzo y compromiso para apoyarlos, mantenerlos y preservarlos. Cuando el nihilismo rechaza o niega el valor o la importancia de algo, o incluso niega su existencia, aprueba su sacrificio o destrucción, y se ofende y condena como inmorales a aquellos que realmente se preocupan y procuran apoyar y preservar aquello que está amenazado.

     En condiciones de separación geográfica racial y aislamiento reproductivo, como la nutrida y preservada diversidad racial durante miles de generaciones, una generalizada indiferencia por las preocupaciones raciales representaría poco peligro para la preservación racial, pero bajo condiciones multi-raciales, como las que están siendo cada vez más comunes en el mundo moderno, la indiferencia racial ha surgido como una importante amenaza para la continuación de las diferentes cadenas sucesorias raciales humanas. Si la diversidad racial debe ser conservada en el mundo moderno, donde las preservadoras barreras de la distancia geográfica han sido superadas por avances en el transporte, el nihilismo racial —incluso en su forma pasiva, consentidora, indiferente e inconsciente— es un lujo que la Humanidad ya no puede permitirse.

     Las dos causas de la destrucción racial son la inter-mezcla y el reemplazo. La inter-mezcla provoca la destrucción racial por medio de la dilución o sumersión genética, y el reemplazo implica que una raza sea desposeída —o "acogotada"— por otras que toman su lugar. El Multi-Racialismo es la ideología o sistema de creencias y valores que apoya las condiciones multi-raciales y los resultantes procesos racialmente destructivos de la inter-mezcla y el reemplazo. El nihilismo racial es la ideología subyacente, la actitud psicológica o visión de la existencia, que proporciona el fundamento para el multi-racialismo mediante su negación y rechazo de derechos y valores raciales, particularmente el derecho de una raza a la vida, a la independencia y a la condición de separación requerida para ambas.

     En la cadena de causalidad, el nihilismo racial da origen o apoya al multi-racialismo, lo que a su vez provoca o promueve condiciones multi-raciales, las que causan —o hacen posible— la inter-mezcla racial y el reemplazo, los que originan la destrucción racial. Cada uno conduce al otro en una progresión de causa y efecto. Cada uno también requiere al otro como una condición previa para su existencia, donde cada efecto requiere su causa. De esta manera, la destrucción racial requiere la inter-mezcla racial o el reemplazo, lo cual requiere condiciones multi-raciales, las cuales requieren el dominio efectivo del multi-racialismo, el cual requiere la existencia de creencias, actitudes y valores racialmente nihilistas, pasivos o activos, conscientes o inconscientes, queridos o involuntarios, sabiendo o no sabiendo.

     Resulta que la destrucción racial mediante la inter-mezcla y el reemplazo es una consecuencia efectivamente inevitable de una sociedad multi-racial, pero es efectivamente prevenida en una sociedad mono-racial. Las razones de por qué ciertos individuos se cruzan con miembros de razas diferentes son muchos y variados, pero sólo ocurren bajo condiciones multi-raciales (donde hay contacto entre razas diferentes). Ello no ocurre en condiciones mono-raciales de separación racial geográfica y aislamiento reproductivo, las condiciones en las cuales las diferentes razas fueron creadas y conservadas hasta tiempos modernos.

     Una "tierra baldía" (wasteland) es una tierra, un lugar, una sociedad o una situación donde la vida está privada de las condiciones que necesita para existir. Una sociedad multi-racial es una tierra baldía racial, donde la vida racial no puede ser continuada, donde las fuerzas que provocan la muerte racial, su destrucción y su extinción, son dominantes sobre aquellas que promueven la vida racial, su preservación y su continuación. En la Edad Media el término "Tierra Baldía" fue usado para referirse a una ideología religiosa ortodoxa que negaba e impedía la libertad individual, la singularidad, el crecimiento y el desarrollo, y promovía la inmersión del individuo en la masa colectiva. La tierra baldía de la Edad Moderna es la fe o dogma secular del multi-racialismo —la ideología inter-racista e internacionalista de universalismo o "Unidad"— que niega e impide la libertad racial (independencia), la singularidad (variedad y diversidad), el crecimiento, el desarrollo (evolución divergente) y la vida racial continuada, y promueve la sumersión de las razas en un "crisol" (melting pot) multi-racial, reemplazando el proceso racialmente creativo de la evolución divergente por el proceso racialmente destructivo de la involución convergente [2].


[2] En la Edad Media la "Tierra Baldía" de la ortodoxia intelectual e ideológica suprimió e inhibió, o prohibió como herético, el estudio de cualquier rama del conocimiento o filosofía que fuera inconsecuente con o contraria a sus propias creencias. En la moderna tierra baldía intelectual e ideológica del nihilismo racial dogmático, el estudio del conocimiento acerca de la raza y las diferencias raciales es suprimido e inhibido, o prohibido como "políticamente incorrecto", cuando tal conocimiento es inconsecuente con las propias creencias del nihilismo racial, que o niegan la existencia de razas y diferencias raciales o las consideran como de ningún valor o importancia.
     La tendencia de las ideologías dominantes a ser intolerantes con otras ideas o creencias es un peligro persistente, que requiere constante vigilancia como el precio para preservar la condición históricamente rara y frágil de la libertad intelectual. Una ideología dominante tiende a estimular ideas y creencias que están de acuerdo con ella, y a desalentar, reprimir, censurar o prohibir a aquellas que discrepan. En la Edad Media las ideas o creencias que discrepaban con la ideología ortodoxa de la Iglesia católica eran etiquetadas como herejías.
     La ortodoxia ideológica actualmente dominante de igualitarismo nihilista etiqueta a las ideas o creencias raciales, sexuales, históricas, culturales y morales como políticamente (ideológicamente) correctas o incorrectas sobre la base de si ellas tienden o no a estar de acuerdo con y a apoyar la posición ortodoxa. A la "corrección política" —o conformidad a la posición ideológica ortodoxa— se le da la precedencia por sobre la corrección fáctica y los clásicos ideales liberales de libertad de información, creencia y conciencia, y el no darle la precedencia es considerado como una falta o mal moral, que revela una carencia de virtud.


     El objetivo de la Unidad de un "Mundo Único" y una "Raza Única" procura eliminar la diversidad humana mediante un proceso de mezcla o convergencia de todos en uno solo, sustituyendo la gran variedad de tipos con un tipo uniforme. Comenzó con el concepto de una "Religión Mundial", una religión universal para toda la Humanidad que sustituiría a todas las otras religiones. Eso sentó el patrón para numerosos credos universalistas seculares que también procuraron imponerse sobre toda la Humanidad. El proceso del trabajo misionero ideológico, de proselitismo y conversión, tanto religioso como secular, prosigue s una escala enorme hasta este día, promovido por el objetivo universalista de la Unidad, que es coherente con la ideología multi-racialista y nihilista racial.

     La moderna sociedad multi-racial es una tierra baldía racial, y su ideología ortodoxa es el nihilismo racial, promovido e impuesto tanto por autoridades o sacerdocios seculares y religiosos. Todas las instituciones culturales, políticas y sociales "predominantes" se ajustan a ello. Cualquier desviación de sus doctrinas, particularmente cualquier manifestación de preservacionismo racial, es relegada a una posición marginal fuera de la "corriente principal", donde se le niega cualquier consideración seria como alternativa.

     El nihilismo racial busca la no-existencia racial, y tiende a negar o minimizar el valor, o incluso la existencia, de la entidad cuya no-existencia procura. Dado su interés en negar, ignorar o minimizar el valor y la importancia de la existencia racial —a veces hasta el punto de negar que las razas realmente existen— para justificar su negación del derecho racial a la existencia, el nihilismo racial es intrínsecamente hostil hacia cualquier afirmación o reconocimiento de la realidad de la existencia racial.

     Considerando el status predominante del nihilismo racial en los medios de comunicación masiva y en las instituciones educacionales, existe una situación donde el conocimiento y la apreciación racial son desalentados, y cualquier estudio objetivo o discusión de asuntos raciales —de diferencias raciales y diversidad, o de las condiciones requeridas para la existencia racial continuada— es considerado como un tema prohibido, y eficazmente reprimido, prohibido o censurado. El nihilismo racial, en su negación y rechazo del valor e importancia de la raza, de la diversidad racial y de la existencia racial, ha hecho de "raza" una "mala" palabra, tabú para todos excepto para los sacerdotes de dicho nihilismo, a los que se les ha confiado su uso o su invocación únicamente para promover la agenda nihilista de la destrucción racial.

     El nihilismo racial ha creado un aire de irrealidad en cuanto a los asuntos raciales, donde los sujetos de evolución racial, variación, diversidad, diferencias, singularidad y existencia continuada son confrontados con evasión, disimulo o negación, donde es considerado como moralmente apropiado pretender que las razas y las diferencias raciales no existen, y donde aquellos que abiertamente admiten, reconocen y afirman esas diferencias —y especialmente aquellos que las celebran y afirman su valor e importancia— son considerados como inmorales.

     En este clima ideológico, la diversidad racial humana y sus diferencias —la creación u obra de la Naturaleza durante miles de generaciones de evolución divergente— son negadas, trivializadas o desacreditadas como carentes de importancia y no dignas de preservación, o son realmente consideradas como inmorales y como algo que debería ser destruído. De ello se sigue lógicamente que los derechos raciales también son negados o menospreciados, y su afirmación considerada como inmoral.

     Para el nihilista racial las diferencias raciales son algo malo, y la diversidad racial, la variación y la singularidad son algo para ser negado, minimizado y destruído más bien que afirmado, amado y preservado. El nihilista racial busca el igualitarismo de la uniformidad y la unidad, y quiere que toda la Humanidad sea lo mismo, y que la rica diversidad de tipos raciales humanos sea reducida a un tipo uniforme. El nihilismo racial es igualitarismo racial en su forma más extrema, acabando con todas las desigualdades raciales mediante la eliminación de toda la diversidad y diferencias raciales.

     Los nihilistas raciales extremos niegan la existencia de las razas a la vez que trabajan para destruír y deshacer la existencia racial. Ellos creen que es inmoral siquiera admitir que existen razas diferentes, y parecería que algunos "creyentes fieles" realmente creen que las razas no existen, ya que sus creencias éticas (de que la existencia de razas diferentes es inmoral) y valores (preferencia por un mundo sin diversidad racial) determinan sus creencias reales. Otros disimulan, buscando el final de la diversidad racial, pero sabiendo que la negación de la existencia racial promueve la destrucción real de aquella existencia. Los derechos raciales no pueden ser lógicamente reconocidos o defendidos si la existencia de las razas no es reconocida. Sin la creencia concreta en la existencia de razas, no hay ninguna base para la creencia ética en derechos raciales.

     La creencia fáctica de que no hay diferencias raciales, o que ellas son triviales y sin importancia, o que las diferentes razas realmente no existen, a menudo es afirmada para apoyar la creencia ética de que las razas no tienen ningún derecho a la vida, la libertad y la independencia, y para justificar la negación y la violación de aquellos derechos. Si una raza no existe, no tiene derechos que puedan ser violados.

     Negando la existencia racial, el nihilismo racial puede racionalizar su oposición a los derechos raciales y asumir una postura moral mientras promueve la destrucción racial. Para ser lógicamente consecuente, la negación de la existencia de razas humanas diferentes no sólo requiere la negación de la existencia de poblaciones humanas genéticamente distintas, sino también la efectiva negación del proceso creativo de la evolución divergente, y por inferencia, la negación de la existencia de todas las diferentes formas de vida. Si uno es una ilusión, todo es una ilusión, y en este punto el nihilismo racial se conviete en gnosticismo racial.

     El gnosticismo es la creencia de que la vida y la existencia física no son reales, de que todo en el mundo material es una ilusión, sin significado ni valor. Es una forma de nihilismo metafísico. Los gnósticos minimizan o niegan la importancia de todo lo que es físico o material —de hecho, la realidad de la existencia—, afirmando que la única realidad verdadera es no-material o espiritual. Ellos procuran escaparse de la vida y la existencia física, o acabar con ella.

     La palabra "gnosticismo" se deriva de la palabra griega para "conocimiento", y los gnósticos originales —"aquellos con conocimiento"— eran los iniciados en las religiones griegas de Misterio. No fue sino hasta el período helenístico (los tres siglos que precedieron a la Era cristiana) que el gnosticismo llegó a ser asociado con una incredulidad en cuanto a la realidad de la existencia física. Ese desarrollo puede ser atribuído en parte a la influencia de misioneros budistas indios, que llevaron sus ideas al mundo del Mediterráneo durante la Era helenística [3]. En la Era cristiana se desarrollaron diversas sectas gnósticas dentro del cristianismo, las cuales creían en un Cristo incorpóreo o ilusorio que nunca existió como un hombre real o físico.


[3] Joseph Campbell, Las Máscaras de Dios: Mitología Occidental, 1964, p. 362.

     Como el gnosticismo no cree en la realidad física sino que la considera como una ilusión, por lo tanto tampoco cree en la realidad de ninguna diferencia o distición en el mundo material. Cree que toda la gente y los pueblos, todos los individuos y razas, son lo mismo, intercambiables e impersonales, que ninguno es único, diferente o especial de ningún modo significativo. Resulta que el gnosticismo es completamente igualitario, considerando a todos como iguales y lo mismo, sin diferencias o distinciones importantes. El gnóstico es sobre todo igualitario en el amor, creyendo que es inmoral amar a cualquier persona o gente más que a alguna otra, sino que toda persona y gente deberían ser amadas y valoradas igualmente.

     Esa forma igualitaria del amor fue llamada "ágape" en griego, y fue aplicada igualmente a todos, impersonalmente, sin diferenciación, distinción o discriminación [4]. Tanto el amor personal como el amor por la raza o pueblo de uno, el cual diferencia, discrimina y establece distinciones, que valora a una persona o gente particular más que a otras, fueron condenados. Los gnósticos en amor no practicaban ninguna exclusividad, lealtad o fidelidad, defendiendo un amor igual y no discriminador hacia todos, a ser dado igualmente a todos, sin preferencias o emociones especiales, lealtades o apegos. Los gnósticos no eran más leales o apegados a su raza, pueblo o nación que lo que lo eran a sus compañeros sexuales, profesando ser kosmopolites, cosmopolitas o ciudadanos del mundo.


[4] Así, las sectas gnósticas a menudo rechazaban la monogamia y promovían el celibato o una promiscua comunidad de compañeros sexuales donde las relaciones exclusivas y los apegos personales fuertes estaban prohibidos. Una secta gnóstica cristiana, los fibionitas, se involucraba en orgías agápicas como parte de sus ritos religiosos.

     El gnosticismo, en su negación y rechazo de la realidad y del valor de la vida y la existencia, es una búsqueda de la inexistencia, buscando el final de la existencia, la destrucción del continuum de las generaciones. Así, muchas de las sectas gnósticas, tanto paganas como cristianas, condenaban la procreación como una continuación de la vida y la existencia a la que ellos procuraban llevar a un final. El gnosticismo racial, la creencia de que la raza no es real sino una ilusión sin sentido, significado o valor, también busca el final de la existencia racial, la destrucción del continuum racial, y se opone a la procreación o a cualquier otra cosa que tienda a continuar o preservar la vida racial.

     El mundo occidental moderno ha presenciado un resurgimiento del pensamiento gnóstico, una vez más —como en la Antigüedad— en gran parte influído por el pensamiento hindú y budista. Gran parte de la filosofía del así llamado movimiento de la "Nueva Era", una continuación de la "contra-cultura" que comenzó a mediados de los años '60, es directamente atribuíble a la influencia hindú y budista, con muchos de sus miembros proclamando ser seguidores de diversos "gurúes" asiáticos. La fuerte corriente del gnosticismo que traspasa ese movimiento no debería constituírse por lo tanto como una sorpresa.

     El "amor" que era el leitmotiv de la contra-cultura era el amor "agápico", el amor igualitario y promiscuo que es la característica del gnosticismo, universal, impersonal y no discriminatorio, no enfocado, sin ninguna intensidad especial de emoción o sentimiento por cualquier persona, gente o cosa particular. En las relaciones sexuales ese amor promiscuo (ágape) era mencionado de manera eufemística como "amor libre". En materias políticas y sociales eso se expresaba como universalismo y como el objetivo cosmopolita de Unidad de "un Mundo Único, una Raza Única y un Pueblo Único".

     De algún modo similar al gnosticismo, y hasta cierto punto un antepasado o un presagio de él, y aún más penetrante en su influencia, es el Dualismo, la creencia fáctica de que hay dos realidades o "planos" de existencia, uno material o físico y otro no material o espiritual. En una tradición que se remonta al menos a Platón, el dualismo por lo general incluye la creencia de que la dimensión o plano físico es inferior al espiritual. Pero el dualismo, aunque considera que la existencia física es inferior a la existencia espiritual, se diferencia del gnosticismo en que reconoce realmente la realidad de la existencia física. Los valores dualistas son evidentes dondequiera que el valor o la importancia del mundo material y natural, la existencia biológica-física, es menospreciada como inferior a un supuesto "plano superior" de existencia no material, espiritual o sobrenatural.

     Puesto que la existencia o vida biológica es parte de la existencia material, ella —y todo lo que tiene que ver con ella— es también, por extensión, considerada como inferior. Comúnmente el dualismo considera a la raza como un fenómeno puramente físico o biológico, sin ninguna existencia en el plano espiritual. Mientras que el gnosticismo racial niega la existencia física o la realidad de la raza, el dualismo reconoce su existencia física, pero niega su existencia espiritual. Los efectos de estas creencias fácticas sobre las creencias éticas son muy similares, con la consecuencia de que ambas niegan el valor o la importancia de la raza.

     La influencia del dualismo tanto sobre el pensamiento religioso como sobre el secular ha sido suficiente para crear una penetrante tendencia o prejuicio intelectual y ético contra la existencia física o material y, por extensión, contra la existencia biológica, los genes y la raza. Esta tendencia puede ser vista en la creencia de que las funciones superiores de la mente pertenecen a un plano espiritual de la existencia no conectado con el plano biológico-material (la dicotomía de cuerpo y mente), y en la resultante oposición a la idea de que la mente y sus rasgos podrían ser determinados o influídos por algo físico como los genes, o creado por algo físico como la evolución biológica.

     El dualismo separa la existencia de la mente del cuerpo físico y el cerebro, negando la base material y biológica de su existencia. Rechaza el papel de los genes —una estructura física y material— y de la evolución —un proceso de cambio genético físico-material-biológico— en la creación y la determinación de los rasgos mentales como la inteligencia, la personalidad y la identidad. Ya que el dualismo ve a la raza como un fenómeno físico-material-biológico, con los rasgos y características raciales, las diferencias, la diversidad y la variación existiendo sólo en el "plano" material o físico, las preocupaciones raciales no son consideradas como valiosas o importantes sino como inferiores a las consideraciones espirituales o no materiales.

     La creencia dualista en más de una realidad no es necesariamente dañina para la realidad material. Tampoco es necesariamente dañina para la realidad material juzgarla como inferior. Pero es dañino para la realidad material juzgarla tan inferior como para carecer de valor, sentido, propósito o importancia, o incluso como una ilusión que realmente no existe, creencia que es la esencia del gnosticismo. Es dañino para la realidad material considerar que no es importante todo lo que tiene una base material o física para su existencia —incluyendo el cuerpo humano, los genes que determinan su forma y sus rasgos— y el proceso por el cual fue creado. Y es dañino para la realidad material considerar que las grandes cadenas sucesorias de la existencia o vida física y biológica, incluyendo las diversas razas de la Humanidad, carecen de valor y son indignas de cuidado, preocupación y preservación. Éste es el tren lógico que conduce desde el dualismo y el gnosticismo al nihilismo racial.

     Pero el gnosticismo y el dualismo en general, y su influencia en las creencias y valores raciales en particular, son sólo parte de la explicación del actual predominio del nihilismo racial en el mundo occidental. La tendencia dominante de la cultura "popular" o de masas en tiempos recientes, desde la filosofía "pop" a la psicología "pop", ha sido enfatizar lo individual, mientras se ignoran, se niegan, se rechazan, se violan y se sacrifican los intereses de la entidad más grande —el continuum evolutivo o raza— de la cual el individuo es una parte y de la cual el individuo provino, la entidad genética más grande —y potencialmente inmortal— cuya existencia continúa a través de las generaciones, mientras la existencia del individuo particular está limitada a una generación. Esta tendencia cultural no está limitada a la esfera secular sino que domina en la esfera religiosa también, donde la "salvación" que es prometida es la salvación del individuo, no la salvación o vida continuada de la cadena sucesoria racial a la cual el individuo pertenece.

     Algunos nihilistas raciales son individualistas extremos, los cuales sólo reconocen los derechos de los individuos (y quizá sólo la existencia de los individuos) en un sentido muy atomístico, no reconociendo los derechos (y quizá la existencia) del grupo biológico del cual ellos son una parte, cuya existencia trasciende la suma de sus partes y que es potencialmente inmortal. Esta excesiva preocupación por el individuo atomizado, divorciado o separado del contexto del continuum genético más grande del cual es una parte, es un ejemplo clásico de la incapacidad de ver el bosque debido a los árboles.

     Las entidades individuales, ya se trate de un árbol o de un ser humano, van y vienen en sus generaciones, pero la entidad más grande de la cual ellos son parte, ya sea un bosque o una raza, continúa viviendo. Ella es la realidad duradera, la realidad persistente, el continuum. La vida del individuo es transitoria y pasa rápidamente. Es la vida del bosque o de la raza la que es potencialmente inmortal. Pero una no puede existir sin la otra. El individuo singular y el bosque o raza, la parte y el todo, ambos dependen de la salud y el bienestar del otro.

     En la antigua Grecia, las personas que estaban preocupadas en exceso por sus propios asuntos privados o individuales, al punto de descuidar o rechazar sus responsabilidades o participación en la entidad más grande de la cual ellos eran una parte, y por lo tanto la separación de ellos de ella, y su separación del cuidado o preocupación por los intereses de dicha entidad, eran llamadas "idiotes". Es por lo tanto etimológicamente correcto referirse a la condición en la cual un individuo está tan preocupado por sus propios intereses privados como para separarse de la participación en —y del cuidado y preocupación por— los intereses de su raza, como idiotismo racial.

     Esta condición común de idiotez racial es una causa principal del nihilismo racial, tanto en su forma activa como pasiva. En una cultura sana la idiocia racial sería considerada como disfuncional, pero en la actual cultura la posición dominante del nihilismo racial permite al idiota racial disfrutar la vanidad de la superioridad moral por sobre aquellos individuos que no se separan de su raza sino que cuidan de ella y promueven sus intereses y su preservación [5].


[5] Aquellos individuos que están excesivamente preocupados por los intereses de su propia raza hasta el punto de ignorar o rechazar los legítimos derechos e intereses de las otras razas, o los intereses de la vida o del planeta como un todo, y que se separan ellos mismos y su raza de aquellos intereses, podrían ser descritos como otro tipo de idiota racial. La promoción de derechos, independencia y preservación raciales es tan incompatible con esta forma de idiocia racial como con la forma nihilista racial.
     La relación entre derechos individuales y raciales (es decir, los derechos de la entidad más grande de la cual el individuo es una parte) puede ser ilustrada por la historia de un grupo de gente en un bote. Una persona reclamó tener derecho a taladrar un agujero en el fondo del bote bajo su propio asiento. Los demás objetaron, explicando que si él estuviera en un bote propio tendría derecho a hacer lo que le plazca, ya que sólo él sufriría las consecuencias, pero como había otros en el mismo bote con él, y las consecuencias de sus acciones no se limitarían a su propio asiento y a él solo, sino que hundirían el bote entero y afectarían negativamente a todos ellos, él no tenía ningún derecho de poner en peligro el bote que ellos compartían en común.
     Esta historia puede ser vista como una metáfora, con el potencial perforador del agujero representando al individuo idiota o inmoral, y los otros ocupantes representando a su raza, el agua representando una amenaza para la existencia de su raza, y el bote representando la condición que protege la existencia de su raza de las amenazas. Esta metáfora puede ser aplicada a la situación que ocurre cuando algunos individuos reclaman el derecho a introducir los genes de otras razas (representados en la metáfora por el circundante cuerpo de agua) en su raza —ya sea mediante inter-mezcla, adopción, inmigración o algunos otros medios— fabricando así un agujero o violación en la condición protectora de la separación racial (el bote), a través del cual los genes de otras razas (el agua) pueden entrar y difundirse por todas partes de su raza, amenazando a todos —incluso a las generaciones venir— con la destrucción por inundación y hundimiento genéticos.

     Otra causa del nihilismo racial es una preocupación excesiva por materias e inquietudes económicas. Por consiguiente, las consideraciones raciales, incluyendo la preservación y la independencia racial, son rutinariamente subordinadas a consideraciones económicas. Gran parte del ímpetu detrás del movimiento "un Mundo Único, una Raza Única" proviene de intereses económicos. La llamada a una economía mundial unificada, sin restricciones sobre el movimiento del "trabajo" (gente), que permite el movimiento libre o la inmigración de gente en las patrias de otras razas, es una expresión clara del nihilismo racial, que niega y viola el derecho de cada raza a la vida y la independencia negándole el territorio racialmente exclusivo requerido para ambas cosas.

     La esencia de esta forma de nihilismo racial es que ella ve a toda la gente como unidades intercambiables de producción y consumo, sin ninguna diferencia —incluyendo las diferencias raciales— digna de preocupación o preservación. Ella está dispuesta a, incluso impaciente por, sacrificar los intereses raciales para conseguir una ganancia económica. Típicamente, ella promueve la inmigración multi-racial para objetivos económicos (especialmente para bajar los costos del trabajo) con efectos racialmente destructivos sobre la población existente (desplazamiento y reemplazo o extinción por la inter-mezcla y la sumersión genética).

     El nihilismo racial, particularmente en sus formas más activistas, a menudo está asociado con el internacionalismo y con el objetivo de "Un Mundo Único" de un gobierno mundial. Para muchas personas dicho objetivo está motivado por un deseo de terminar las guerras y los conflictos estableciendo el gobierno de la ley entre pueblos, naciones o razas, similar al imperio de la ley que el gobierno impone entre los individuos. Este imperio de la ley es un objetivo digno a condición de que esté basado en el concepto de derechos raciales y nacionales así como de derechos individuales, pero muchos internacionalistas adoptan la posición nihilista racial de que el conflicto humano sólo puede ser abolido por medio de la abolición de la diversidad y las diferencias humanas, por medio de la destrucción de lo que separa a la Humanidad en tipos diferentes y que distingue a un tipo de los demás.

     Algunas personas creen sinceramente que el mundo sería un mejor lugar si todas las razas se unieran y llegaran a ser una, y ellas están motivadas por esta creencia para apoyar el nihilismo racial en el conocimiento consciente de sus efectos racialmente destructivos. (La canción de John Lennon "Imagina" es una expresión de esta creencia y deseo). Otros están motivados por el nihilismo racial y el deseo de la aniquilación racial —la reducción de la raza a la nada— como un fin en sí mismo, y simplemente usan el internacionalismo como un pretexto para justificar su posición y como una capa para encubrir sus verdaderos motivos.

     El sueño de "Un Mundo Único, una Raza Única" proporciona un vehículo eficaz para promover el nihilismo racial, ya que no permite a ninguna raza el derecho a su propio territorio, independencia o existencia, sino que las llevaría a todas ellas al "crisol" (melting pot, olla de fusión) multi-racial, donde los rasgos que alguna vez distinguieron a las diferentes razas existirían sólo dentro de una mixtura, mezclados con todos los demás, efectivamente diluídos y fuera de la existencia. El sueño de la "Unidad" racial es realmente un sueño simplista y reduccionista. Procura reducir lo complejo a lo simple, sustituír las muchas formas y tipos existentes con un tipo uniforme, diluyendo las diferencias raciales hasta el punto de la inexistencia o nadidad. Él impondría su sueño sobre la Naturaleza, cambiando el curso de la Naturaleza, reemplazando la compleja diversidad racial creada por el proceso natural de la evolución divergente con una uniformidad simple causada por un proceso de involución convergente. Es una ironía semántica que la inter-mezcla racial, que a menudo es referida como integración racial, realmente provoque la desintegración racial, la disolución y la destrucción de las razas y de la diversidad racial.

     La influencia del nihilismo racial impregna la cultura contemporánea. Sus valores son promovidos en las escuelas y en las iglesias, en la prensa y por televisión, por profesores y predicadores, periodistas y anfitriones de programas de conversación. Incluso así, el apoyo para el nihilismo racial entre la población general es más pasivo que activo, más inconsciente que consciente, más el resultado de la ignorancia y la confianza puesta en el lugar equivocado que del conocimiento y la comprensión. El público está bien adoctrinado con valores nihilistas raciales, pero no bien informado en cuanto a los efectos de las políticas nihilistas raciales, o a la existencia de alternativas posibles.

     La combinación del omnipresente adoctrinamiento con la apatía y el conformismo, y la exclusión de posibles alternativas en la consideración de los medios predominantes de comunicación, mantienen a la cultura en un curso nihilista racial y permite que el ritmo de la destrucción racial sea gradualmente aumentado, incluso si el fanatismo del "creyente fiel" está limitado a unos pocos parientes. Los pocos que están motivados por una apasionada intensidad tienen más influencia que los muchos que carecen de toda convicción, que no se preocupan y que entregan su raza al olvido con el "ataque mortal" de la indiferencia.

     En la sociedad multi-racial, ideológicamente justificada y apoyada por el nihilismo racial, a las diferentes razas se les niega su sentido de racialidad o identidad racial, su conexión orgánica con el continuum de vida del cual ellos y su propia vida son parte, del cual provinieron y al que pertenecen, el objeto natural de su lealtad y afectos, su amor y sus responsabilidades. A la gente se le enseña desde la infancia a no valorar su raza ni tener ningún cariño o preocuparse por ella, o a no tener lealtad hacia ella. Tales son los valores infundidos por el nihilismo racial, privando a la raza del amor y la lealtad de sus miembros, de modo que su existencia no es considerada como un valor sino que es negada y tratada irreverentemente. Éstos son los valores genocidas de la destrucción racial por medio de la alienación y la desafección del amor natural y de la lealtad.

     La conservación racial tiene mucho en común con la conservación de la Naturaleza. La conservación y protección de la Naturaleza y el medioambiente natural dependieron del desarrollo de una ética conservacionista o ambientalista, un sistema de moral y valores que apreciaba y reconocía la importancia del medioambiente natural y procuraba conservarlo. La preservación racial depende del desarrollo de una ética conservacionista para la raza, o para la naturaleza humana, similar a la ética conservacionista desarrollada para la naturaleza no humana. Esto requiere que una ética, una moralidad, de afirmación racial y conservación, sustituya a la actual ética de negación y destrucción racial, una moralidad con una opinión positiva de la raza como un bien a ser apreciado, protegido, valorado, amado y preservado, en vez de la actual visión negativa de la raza como un mal a ser descartado, rechazado y destruído. Tal ética o moralidad es el fundamento esencial del Contrato Racial.




1 comentario:

  1. Los que han adoctrinado y fomentado el nihilismo racial son los judios y sin embargo, son los que menos lo aceptan para si mismos,logico cuando toda su existencia ha girado y gira en torno a su sangre...

    ResponderEliminar