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sábado, 11 de marzo de 2017

Ramón Bau - Judeo-Cristianismo (Selección)



     Presentamos aquí una selección del texto "Judeo-Cristianismo" del activista y editor español Ramón Bau, una serie de reflexiones en torno al valor del cristianismo para el pensamiento NS, el cual, según el autor, es de poca utilidad debido a la naturaleza de su esencia, que ha sido construída en base a errores voluntarios, ceguera y malos entendidos, que no logran borrar el aroma que delata su origen.


JUDEO-CRISTIANISMO
(Selección)
por Ramón Bau


Prólogo

     Estas páginas son sólo una pequeña introducción para la comprensión del absurdo cristiano, sobre la esencia cristiana ante una concepción del mundo racista, radicalmente nacionalsocialista, en defensa de la raza y la mentalidad NS. Es un resumen detallando los principales puntos de enfrentamiento entre el NS y el cristianismo, concretándolos, planteando una base lógica para abordar este tema, superando así tanto las utopías bien pensantes como el odio ciego anti-clerical, ambos errores producto de una mentalidad infantil, irreal, ceñida a un mundo fantasioso subjetivo.

     Este estudio no tendría sentido en otro país que no fuera España. Los NS de todo el mundo han superado totalmente los conceptos religiosos y cristianos para centrarse en la lucha racial. Sólo en España se han publicado algunos libros cristiano-nacionalsocialistas nacidos de la influencia nefasta del régimen reaccionario y clerical de Franco con su histérico nacional-catolicismo.

     Tratamos en estas líneas de delimitar claramente esta tendencia mística, poniéndola en evidencia en sus contradicciones.

     Es lamentable tener que perder tiempo en tratar este tema, que está totalmente superado por el 95% de los nacionalsocialistas del mundo, pero dado que estamos circunscritos a España, donde el espíritu clerical y reaccionario del franquismo aún impregna una parte de la llamada "conciencia nacional", creo que no deja de tener cierta importancia en nuestra lucha revolucionaria y racista establecer las bases contra esa mentalidad derechista.

     Los puntos de incompatibilidad están referidos al cristianismo tal y como lo definió su fundador, y "Dios", Jesús, hijo de María, nacido en Belén, Judea. Estos puntos no han sido nunca contestados, y muchos de ellos ni siquiera mencionados, de una forma concreta.

     En su mayor parte son ignorados (y lo peor es que esta ignorancia es real, no es fingida o acomodaticia sino un puro producto de la ignorancia y falta de estudio de las fuentes reales existentes), por los cristianos que se autoproclaman nacionalsocialistas. La ignorancia es el peor enemigo, es la base del judeo-cristianismo, una ignorancia culpable, puesto que está basada en no querer estudiar, profundizar, no querer asumir datos mediante esa postura ignorante.

     Contestar racionalmente a los puntos planteados sería sin duda un paso importante para la clarificación de esa incompatibilidad entre cristianismo y NS, en el camino hacia lograr un entendimiento nuevo, basado en principios indiscutiblemente NS que pudieran ser superadores de esta situación. Creemos tácticamente muy necesaria una solución que permita absorber a los cristianos dentro de la dinámica racista y revolucionaria NS en las primeras etapas de la lucha, hasta lograr un Estado NS donde estos problemas podrían ser tratados ya totalmente dentro de una renovación radical del sentimiento religioso ario sin influencia alguna de la mentalidad y cultura judía.

     He insistido siempre en referirme al cristianismo originario, o sea, al definido en el Nuevo Testamento, considerado oficialmente por los cristianos como "inspirados" por Dios, palabra de fe: Evangelios, Epístolas, Hechos de los Apóstoles y Apocalipsis llamado de Juan.

     Es preciso aclarar esto, referirse al cristianismo de Jesús, puesto que el cristianismo "real" ha pasado por todas las etapas posibles de imaginar:

—del judaísmo radical de su inicio, el cristianismo hippie bajo el Imperio Romano;

—el cristianismo teológico, sumido en herejías y luchas intestinas de los llamados "Padres de la Iglesia";

—el cristianismo arianizado de la Edad Media (que por supuesto mantiene valores positivos, heroicos, junto a otros totalmente negativos como, por ejemplo, la destrucción sistemática de toda la obra cultural y artística del mundo greco-romano, acusada de ser "pagana", la persecución de todo lo científico, la tiranía dogmática llevada hasta el ridículo, etc.);

—el cristianismo eclesiástico y corrupto de la Alta Edad Media que termina con el pasotismo [escepticismo, indiferencia] religioso del renacimiento, cuando los Papas son paganos, y es entonces precisamente cuando mayor realce artístico tiene el cristianismo... curioso. Fueron Papas y cardenales que no creían en nada los que se convirtieron en mecenas de los artistas. Y fue la reforma Protestante puritana y la contrarreforma jesuítica las que acabaron con ese despertar artístico para volver a la Inquisición, al oscurantismo anti-científico. El Papa guerrero Sixto era un perfecto pagano que sólo creía en su poder y en el dominio terrenal; se burlaba de los dogmas y perseguía a los puritanos que proclamaban la necesidad de una vida de dolor y renuncia, pero fue el mecenas de los mejores artistas renacentistas. Y como Sixto hubo muchos otros.

—El cristianismo reaccionario, carca [retrógrado] y opulento de los siglos XVIII y XIX;

—el cristianismo fascista (pues el fascismo sí tuvo una cierta base cristiana, al no tener una orientación racista y vitalista, radicalmente anti-judía) de los años '30, para seguir con

—el cristianismo democrático actual (ya existente en sus bases durante la Revolución Francesa con sus curas constitucionales), y

—el ya existente y futuro cristianismo comunista (que tiene también su precedente en las comunidades comunistas cristianas del siglo I; leed, si no, los Hechos de los Apóstoles capítulo 5).

     En fin; podríamos seguir detallando, y quizás en otra obra más completa daremos una indicación de las facetas teológicas por las que ha pasado el cristianismo desde su fundación, viendo con más detalle cómo han nacido los dogmas actuales, que no tienen nada que ver con lo dicho en el Evangelio. La mayoría de los ritos son de origen judío, copiados de la religión judía, y los dogmas han nacido casi todos de las luchas temporales para asegurarse el poder del papado y la Iglesia frente a disidencias.

     Y sólo Dios sabe cuántas facetas más tomará esa secta cristiana mientras dure la superstición en la Tierra.

     Ante la variedad radicalmente diferente de creencias, formas y contenidos de todos los que se han llamado cristianos, debemos ceñirnos a Jesús, único punto de referencia cristiano. Y para ello sólo tenemos los libros del Nuevo Testamento y, si se es católico, los dogmas de fe conciliares de la Iglesia (sin ninguna base evangélica en la mayoría de los casos, pues no recuerdo que Jesús dijera nada de confesarse, que jamás bautizara a nadie, ni que se llamara Dios y menos partícipe de una trinidad, nada de la infalibilidad del Papa ni de Roma como centro de una sucesión de Papas, en fin... dejemos todo ello para una visión más completa del problema teológico). Pero es que aún dejando de lado las locuras histéricas que la Iglesia ha ido entronizando a través de los siglos por motivos políticos como dogmas de fe, el mal, lo anti-nacionalsocialista, está en la misma base evangélica, en la persona de Jesús, en su palabra y su entorno.


LAS PRUEBAS DE LA ILÓGICA

     Pero antes de iniciar propiamente el estudio de Jesús, veamos cuáles son las respuestas que se han llegado a dar para intentar demostrar que el cristianismo no tiene un origen judío. En realidad, la propia Iglesia reconoció siempre su origen en la religión judía y bíblica, nunca abjuró de ese origen, del Mesías, de Yahvé como Dios Padre. Pero siempre hay gente que es más papista que el Papa...

     Los principales argumentos, algunos de ellos realmente jocosos, otros interesantes, son:

1. Cristo no era judío de raza sino galileo, y ello querría decir que era posiblemente ario.
2. El origen racial de Jesús no tiene importancia. Era hijo de Dios y por ello su raza no influía en su concepción o forma de pensar.
3. El Evangelio es ario, no tiene nada que ver con la Biblia, es un libro ario en su redacción y contenido.
4. Hay grandes hombres y artistas que han sido profundos cristianos; luego, el cristianismo es la religión de los arios.
5. El NS histórico apoyó al cristianismo "positivo", fue cristiano.
6. Los errores están en la Iglesia temporal no en Jesús.
7. Los judíos y los cristianos han sido enemigos mortales e irreconciliables

     Además la "Fe" nos da una visión especial, garantía contra la lógica y la razón.

     En este estudio encontraremos las pruebas de la falsedad radical y total de los puntos 1, 3 y 6. Veamos sólo por encima los demás puntos:

PUNTO 4: Los grandes hombres del cristianismo

     Este tema está completamente fuera de lugar. No tiene nada que ver con el tema. Ha habido grandes hombres en todas las religiones, y los ha habido también en el paganismo y el ateísmo. Lo que todos han sido es arios, pero de cualquier religión. Lo que los hace grandes es el ser ario, su base racial, no su religión. No ha habido negros geniales pese a que el 40% de los negritos adoran a Jesús también.

     El hombre ario ha sido genial bajo cualquier religión. Seguidamente doy una mínima, improvisada, lista de grandes artistas y genios que fueron más o menos anticristianos, por no hablar de los no cristianos y los genios del mundo greco-romano o egipcio, paganos y con una mentalidad radicalmente contraria a los dogmas cristianos: Friedrich Nietzsche, Alfred Rosenberg, Miguel de Unamuno, Pío Baroja, Arthur Schopenhauer, Ernest Renan, Henry de Montherlant, Drieu la Rochelle, Louis Ferdinand Céline, Giovanni Papini, Georges Sorel, Oswald Spengler, Jean Cau, Hans Günther, Ludwig Ferdinand Clauss, George Bernard Shaw, Howard P. Lovecraft, Edgard Allan Poe, Napoleón, Charles Baudelaire, Alexis Carrel, Ezra Pound, Stendhal, Voltaire, Giuseppe Verdi, Bjornstjerne Bjorson, etc...

     No sólo es totalmente incompleta sino que renuncio a exponer una lista de todos aquellos que siendo cristianos de bautismo no sintieron el más mínimo reparo en actuar sin tener en cuenta el serlo. Ésos formarían una legión. Y aún casos como Goethe, que criticó fuertemente a la religión y en especial a la Iglesia, que mantuvo varias amantes y sin embargo es un genio indiscutible de nuestra raza, de la sensibilidad y maestro del honor.

     Por otra parte los grandes hombres cristianos, sus grandes artistas y literatos, son de los siglos XII al XVI, o sea, bajo una versión arianizada del cristianismo, muy diferente al cristianismo originario de Jesús. El teatro clásico español es quizás el único ejemplo mundial de un puro arte cristiano. Mientras Shakespeare se pregunta si vale la pena existir, si hay algo después, eso es impensable en Calderón. En Inglaterra era posible dudar, expresar esas dudas íntimas y básicas, preguntarse por las últimas razones, hablar sin ser teólogo, pero ello era imposible en la inquisitorial España de los Austrias. En realidad el teatro del Siglo de Oro, al que admiro radicalmente por sus valores arios, por su nobleza y honor, sufre de ese defecto: No se sabe si escribían como hubieran pensado de no temer la hoguera, de no haber tenido la repulsiva máquina de matar inquisitorial leyendo cada letra que escribían. Quizás esa máquina represiva forzó una literatura "pro-sistema".

     Bastará por otra parte leer esas líneas para darse cuenta de que los grandes artistas y literatos cristianos no estudiaron cristología, sólo creían en el cristianismo que en su época existía, que era una doctrina muy diferente de la evangélica, arianizada, que había excluído y metamorfoseado muchos trozos evangélicos por otros. Ésta es la base de muchos errores: muchos se sienten atraídos por el cristianismo medieval, los Caballeros de honor medievales. Esos Caballeros muchas veces ni siquiera habían leído ellos personalmente el Evangelio o la Biblia. "Sentían" como "cristianismo" una serie de valores arios, que muchas veces no son aceptables bajo la mirada evangélica, como veremos. Ellos no sabían nada de cristología, no eran cristianos por la razón sino por el corazón. Si cristianismo se considera un cierto "sentimiento", entonces puede ser muy correcto (o no, depende de cada uno), pero si cristiano es el que considera que Cristo es Dios y cree en sus palabras evangélicas, saca de ellas su doctrina, acepta lo que dice como "verdad revelada por Dios", entonces es sólo un judaizante.

     En los primeros 10 siglos de cristianismo no dieron un sólo artista famoso, un sólo pensador, sino que destruyeron una enorme cantidad de cultura. Fueron los cristianos quienes quemaron los libros griegos y romanos acusados de ser libros paganos, los que destruían las esculturas griegas a golpes de martillo (me recuerda la destrucción de la obra de Arno Breker por los judíos Aliados) por ir desnudas o representar a dioses paganos, los que aseguraron que leer a Aristóteles era condenarse, mientras no recordaban ya ni el teorema de Pitágoras, los que hundieron la cultura europea en más de 10 siglos de ignorancia y superstición. Los solsticios fueron asumidos como fiestas de Navidad y de San Juan, las leyendas paganas de héroes míticos guerreros fueron "cristianizadas" (una parte de las leyendas del ciclo del rey Arturo y los ciclos de Sigfried, de los Edda, etc., ha sido cristianizada desde una base pagana).

     El Emperador romano Constantino fue el primero que legalizó y adoptó el cristianismo. Es merecedor de ese discutible honor, dado que ahogó a su esposa, degolló a su hijo, suegra y sobrino y cometió toda clase de escándalos y excesos. De todas formas la Iglesia le garantizó oficialmente que iría al cielo y casi lo santifica.

     Claro que yo prefiero a Vespasiano o Tito, Emperadores austeros, duros y heroicos, que destruyeron Jerusalén y restauraron el esplendor romano clásico. Pero eran perseguidores de los cristianos porque éstos se negaban a ir a las legiones y además querían destruír los templos de los demás dioses. Mejor aún, a Marco Aurelio, el mejor Emperador romano, poeta y filósofo, austero y noble, cuya estatua iba a ser destruída por los cristianos pero se salvó porque la confundieron con una de Constantino. Los cristianos preferían a su repugnante Constantino bautizado que al pagano y noble Marco Aurelio.

     Sólo al cabo de más de 800 años el cristianismo se había arianizado lo suficiente para empezar a producir una gran cultura (que yo admiro el primero, y estudio con gran interés, como lo hago con la griega clásica sin que ello implique creer en Júpiter-Zeus).


PUNTO 5: El NS como cristiano

     "Hitler creyó luchar por un país, pero luchó por todos, aún por aquellos que agredió y detestó. No importa que su yo lo ignorara; lo sabía su sangre, su voluntad. El mundo se moría de judaísmo y de esa enfermedad del judaísmo que es la fe en Jesús; nosotros le enseñamos la fuerza y la fe en la espada" (Jorge Luis Borges, Deutsches Requiem).

     Este punto merece un capítulo aparte, dedicaremos más sitio a su estudio. Pero avancemos algunos puntos claves de este tema:

     Ninguno de los altos dirigentes del NS fue un cristiano practicante y convencido. Unos pocos fueron teóricamente cristianos, como Hitler, aunque jamás fue un practicante, ni le importó demasiado la opinión religiosa, ni dejó de criticar duramente algunos de sus principios, como veremos. La mayoría "pasaban" [se desentendían] totalmente del cristianismo, como Hess, Goebbels, etc. No dijeron nada en contra directamente, ni nada a favor, pero participaron en acciones tendentes a disminuír la idea cristiana, como la Sociedad Thule por ejemplo, de la que era miembro Hess, entre otros.

     Una buena parte fueron radicalmente anticristianos: Rosenberg, Darré, Bormann, Himmler, Heydrich, etc. Bormann fue un fanático anticristiano y sin embargo Hitler lo nombró secretario personal suyo, luego jefe máximo del NSDAP, y delegó en él su testamento y última voluntad, fue su hombre de confianza en sus últimos años. Rosenberg teorizó como nadie contra el cristianismo y lo acusó de judío. El Papa protestó por la difusión entre la juventud nacionalsocialista de la propaganda anticristiana de Rosenberg, pagada por el propio NSDAP. Himmler y Darré organizaron el "Anhenerbe" como centro de formación de una nueva espiritualidad aria contraria al cristianismo, destinada a acabar con el tiempo con la influencia cristiana en Alemania.

     Por supuesto todos creían en Dios, designando como tal la raza, los valores éticos raciales, el supremo creador natural, en fin, diversos conceptos. Es por ello fácil encontrar frases de todos los dirigentes hablando de Dios, pero no del cristianismo. De ahí surge otra confusión: en el libro "Hitler y la Iglesia", por ejemplo, vemos muchas frases invocando a Dios, pero muy pocas alabando al cristianismo, casi ninguna. Hitler dijo algunas, como también dijo algunas en contra. Voltaire creía en Dios, atacó como nadie al ateísmo, pero desde luego no era cristiano. Los romanos invocaban a Dios cada día pero no eran cristianos. "Dios con nosotros" no quiere decir que haya que creer en una trinidad establecida por un tal Jesús de Belén, Judea.

     Hitler no era practicante, no dudó en prohibir las organizaciones religiosas, prohibir las encíclicas papales contrarias al NS. En "Mi Lucha" no hay más que 2 ó 3 frases dedicadas al cristianismo, alguna a favor de su estructura eclesiástica, otras en contra de sus principios. En su vida pública apoyó lógicamente al cristianismo en tanto gobernaba un pueblo cristiano, pero en su vida particular no aceptó jamás intromisión religiosa. Se suicidó sin importarle nada la condenación eterna de la Iglesia, sin haberse preocupado nunca de confesarse o de reglamentar sus relaciones con Eva Braun.

     Hitler ni siquiera en su último momento se recuerda de Cristo ni del futuro "cielo". Nunca quiso saber nada de los sacramentos, ni pidió jamás auxilio religioso personal, ni tuvo confesor en la paz ni en la guerra.

     Si los curas tienen razón, Hitler estará en el más profundo infierno por suicida, claro que como Jesús nos indica que en la puerta del cielo estará Abraham, comprendo que Hitler quisiera ir al infierno.

     Veamos, por ejemplo, la nota de protesta de la Santa Sede al gobierno nacionalsocialista en fecha 29 de Enero de 1936:

     "Los argumentos del asunto Rosenberg están subordinados al hecho de la penetración oficial y semioficial, por medio del sistema escolar, de las doctrinas de este alto oficial del Estado, que demuestran un espíritu de lucha contra la Iglesia. Fue la presión oficial y oficiosa la que hizo penetrar esos escritos en todos los sectores de la enseñanza pública. Esta situación, debidamente comprobada por el Vaticano, perdura y perjudica la paz interior, la conciencia de los fieles y la educación de la nueva generación. De esa fuente viene diariamente el veneno de agitación contra la Iglesia y la difamación de la misma y la de sus líderes".

     Reproducimos aquí dos frases de Hitler contra el cristianismo no como prueba de que fuera anticristiano sino de su absoluta indiferencia religiosa. La autenticidad de las "Consideraciones Finales" ha sido muy debatida [1]. Yo creo que refleja bien el pensamiento de Hitler al final de la guerra, pero no tanto el de 1932. Hitler en 1945 era mucho más crítico respecto al cristianismo que al principio, y evolucionó hacia una radicalización del racismo frente al estilo "fascista" y a la moral cristiana. No pretendo pues demostrar que Hitler era anticristiano, pues no lo era, sino sólo que era indiferente a la religión, fuera de sus consonancias tácticas y políticas.

     "Cada uno puede hoy constatar con pesar que en el mundo antiguo, mucho más libre que el nuestro, el cristianismo introdujo en él el primer terror espiritual" (Adolf Hitler, Mi Lucha)

     "El cristianismo no es una fe en Dios nacida del carácter germánico sino una religión impuesta por la fuerza que contradice la esencia germánica" (Adolf Hitler, Consideraciones Finales).

[1] NdelE: Las "Consideraciones Finales" de Adolf Hitler fueron publicadas como un anexo al testimonio del príncipe Friedrich Christian von Schaumburg-Lippe "War Hitler ein Diktator?", escrito en 1977.

     El Papa Pío XI redactó una encíclica brutal contra el Nacionalsocialismo, condenándolo oficialmente. El cristianismo nunca se ha retractado de ello. Hitler por supuesto contestó prohibiendo la difusión de la encíclica, favoreciendo la creación de una Iglesia Evangélica alemana que mantuviera una fidelidad al NS y que agrupase a los cristianos alemanes. Poco después del Concordato, Hitler prohibió todas las organizaciones cristianas, exceptuando las de caridad. Muchos conventos fueron expropiados. La organización de Jóvenes Católicos fue prohibida.

     Las razones de la Encíclica (que es posterior al Concordato) de Pío XI son lógicas: el racismo es inadmisible para un cristiano, la prohibición de matrimonios mixtos también, la exclusión y persecución legal contra judíos también, el aborto eugenésico, la mística de los SS, en fin, un montón de asuntos son inaceptables para la Iglesia por poco que se siga el Evangelio. Para el cristianismo es inaceptable la prohibición de matrimonios entre negros católicos y blancos. La Iglesia aceptaba la prohibición de matrimonios entre judíos de religión y cristianos, pero no entre judíos conversos y cristianos. En una palabra, el racismo es el punto que separa radicalmente al NS y Jesús. En los demás puntos hay tensiones pero se podría llegar a un arreglo a partir de interpretar muy "generosamente" el Evangelio. Esto es lo que indica dicha encíclica.

     En Junio de 1934 se dictó una ley por la que "Los diarios no deben contener secciones religiosas". Por orden del 23 de Abril de 1934, "Queda prohibido usar prendas con características por las que puedan ser reconocidos los miembros de cualquier organización de jóvenes católicos".

     Bajo el NS se editaron muchos libros anticristianos por miembros del Partido NS, sin problema ninguno, pese a las protestas del Vaticano, y con ayuda económica de ministerios y órganos del Partido NS. La curia episcopal de Berlín publicó una lista de docenas de esos libros: "Yo Acuso, la Corrupción bajo la Cruz", "El Materialismo del Cristianismo", "La Crueldad Cristiana contra la Mujer Alemana", "Roma versus el Reich", "Roma Tal Cual Es", "El Estado Colectivo: Objetivo Judío y Cristiano", "Una Confesión Judía: el Cristianismo", etc... Esos libros eran legales y apoyados por organizaciones dentro del Partido.

     Los teóricos del NS fueron casi todos sin excepción anticristianos, como Günther, Rosenberg, Rahn, etc... Los centros teorizantes como la Anhenerbe, la Sociedad Thule, los Centros SS, los grupos de estudio de "Sangre y Suelo", etc., fueron centros de anticristianos. Se organizaron por el Partido fiestas bajo simbología pagana, actos de reivindicación de la religión aria nórdica, etc.

     Como vemos, había una fuerte campaña anticristiana, y no paró en ningún momento. Por supuesto con ello no quiero decir que el NS fuese anticristiano por esencia; en realidad era no cristiano, dejó libertad total, procuró evidentemente asumir el cristianismo popular en la táctica, pero en su seno de desarrollo siempre hubo una base racial aria no muy favorable al cristianismo. Decir que el cristianismo y el NS estuvieron unidos es tan necio como decir que el NS fue un movimiento de lucha contra el cristianismo.

     Quizás sea un buen ejemplo ver las palabras del teniente coronel Antonio Tejero en su carta abierta (de Marzo de 1981) [2]: "Como cristiano sé que todos los hombres somos iguales, que lo único que cambia son las circunstancias. Por eso no creo en la existencia de razas privilegiadas". Esa frase es propia del fascismo cristiano, pero inaceptable para el racismo nacionalsocialista. [...]

[2] http://www.mediterraneodigital.com/sociedad-y-tiempo-libre/ultimas-noticias-sociedad-y-tiempo-libre/carta-historica-de-antonio-tejero-molina-hoy-nos-duele-espana-porque-no-nos-gusta-como-es.html


EL NUEVO TESTAMENTO

     Junto a la Biblia judía se publican normalmente una serie de libros que llamamos "Nuevo Testamento". Básicamente consta de los cuatro Evangelios considerados como "oficiales", los "Hechos de los Apóstoles", las cartas del ex-fariseo Pablo y de Pedro, llamadas "Epístolas", y un fantástico, ultrajudaizante e histérico libro de locos llamado "Apocalipsis según Juan", digno realmente de formar parte de esa religión absurda llamada cristianismo.

     De los Evangelios ya hablaremos con más detalle, por ser la parte más interesante (y la única) respecto al conocimiento de Jesús. De los escritos del ex-fariseo Pablo de Tarso más valdría no hablar. Ese judío fue el fundador de la teología cristiana, y sus obras son la base de las actuales creencias cristianas. Fue el que estableció la visión "oficial" de la Iglesia cristiana, y el que fundó las primeras comunidades eclesiásticas. Pablo de Tarso es al cristianismo lo que Moisés es al judaísmo: su sistematizador y difusor. Por supuesto la Iglesia considera "inspiradas por Dios" sus obras. La obra de Pablo de Tarso consistió en rebozar un "logos" griego para convertirlo en la base mesiánica del cristianismo originario. Cambió "Mesías" por "Cristo" (que significa lo mismo en griego), y dio a esa palabra el sentido de "Dios", separado de la idea originaria de Yahvé. Universalizó la creencia cristiana, combatiendo a los apóstoles que eran partidarios de reservar sólo a los judíos el derecho a ser cristianos. Pablo de Tarso es el espíritu más nefasto del judeo-cristianismo originario.

     Sin duda la obra "Pablo de Tarso" de la gran nacionalsocialista Savitri Devi es una de las mejores obras escritas sobre ese fariseo converso, fanático y taimado. Recomendarnos leer esa obra.

     Sin duda el llamado "Apocalipsis según Juan" es lo más judaizante de todo el Nuevo Testamento. Esa obra es un canto a la Jerusalén milenaria, victoriosa, triunfante ante el mundo gentil. Está escrita con el estilo enigmático y simbólico, oscuro e histérico, clásico entre los apocalipsis. Porque hay varios apocalipsis judíos; ésa era una forma normal de literatura judía, que solía escribirse cuando se creía cerca el fin del mundo. Pero es que los primeros cristianos estaban convencidos de que el mundo acabaría enseguida. Jesús había "profetizado" que no pasaría una generación antes de que su vuelta victoriosa para juzgar a la Humanidad se realizase. Muchas frases de las epístolas, además de las del Evangelio, nos demuestran cómo veían los cristianos el fin del mundo como algo a punto de llegar. Por supuesto, esa profecía no se cumplió, como suele ser normal en todos los "genios" que van por ahí profetizando los fines del mundo. La Iglesia lo solucionó diciendo que era una frase "simbólica", o sea, como suelen solucionarlo todos los que profetizan algo y se equivocan.

     En ese ambiente de "fin del mundo" se escribió el Apocalipsis. La Iglesia pontificó como dogma que lo había escrito Juan, el discípulo amado de Jesús. Yo no lo creo en absoluto si examinamos comparativamente el estilo del Evangelio de Juan y este apocalipsis, pero como la Iglesia lo dice en plan dogmático, debe ser así. Y con ello tenemos a Juan definido como un judío de lo peorcito al ser autor de ese libro ultra-judío y anti-ario llamado "Apocalipsis de Juan".


LOS EVANGELIOS

     Durante más de 3 siglos hubo muchos evangelios admitidos por la Iglesia. Es más: algunos de los evangelios más comentados, usados e invocados por la Iglesia en los primeros siglos, son los que ahora se llaman "Apócrifos", y han sido abandonados. Los cristianos no saben por qué, pero los que leemos algo sí lo sabemos: en muchos casos el abandono fue debido a que algunas frases de esos evangelios favorecían a alguna "herejía" de las tan comunes en los dos primeros siglos. Entonces el partido triunfador (que era el que estaba apoyado por el Emperador romano de turno) declaraba herejes a los demás, y condenaba al evangelio culpable de herejía. En fin, eso no es ningún secreto ni es negado por los historiadores.

     Recordemos que en el llamado "Credo", oración que recita los principios básicos de la fe cristiana, oración llamada "símbolo de los Apóstoles" (no se sabe por qué, dado que se compuso en el siglo II, cuando todos los apóstoles eran ya un montón de estiércol), estaba como creencia de fe la "bajada de Cristo a los infiernos". Ningún evangelio oficial dice nada de ese viaje turístico a los infiernos de Jesús, durante los tres días de su muerte. Pero un evangelio "apócrifo" sí lo contaba. Cuando se redactó el Credo como declaración de fe cristiana, ese evangelio estaba de moda, era de los buenos. Después cayó en desgracia, porque contenía frases de apoyo al arrianismo, pero los fanáticos obispos que hacían y deshacían con la "palabra de Dios" se olvidaron de quitar esa referencia en el Credo, y así van nuestros cristianitos rezando semejante tontería con suma devoción. Cosas de locos.

     De todas formas, en el siglo III se decidió de una vez por todas asumir un número dado de evangelios como oficiales. Debían ser 4 porque el profeta judío Ezequiel, en la Biblia, había soñado con 4 animales como símbolo de los evangelistas. Si Ezequiel hubiera soñado con una piara de 8 cerdos ahora tendríamos 8 evangelios santos. Cuentan las crónicas del Concilio de Nicea que puestos todos los evangelios sobre el altar, cayeron todos menos los 4 actuales, con lo que se zanjó el asunto. Muy racional y muy apropiado al momento ese milagrito, que permitió que a partir de 300 años después de Jesús se supiera como verdad de fe, dogma supremo del cristianismo, la palabra real de Jesús.

     Claro que algunos mal intencionados, gentes de poca fe, culpables del grave delito de pensar racionalmente, afirman que el valor de esos evangelios es muy discutible. Para empezar no poseemos los originales sino sólo copias posteriores, traducidas además, y mal traducidas, en un pésimo griego, traducidas para colmo por cristianos fervientes deseosos de resaltar la figura de Jesús, capaces de inventar cualquier cosa para ello, pero además cristianos metidos en plena "guerra" de herejías, por lo que se puede mal pensar que era tentador cambiar algunas frases para apoyar una idea contra otra.

     Pensemos que la mayoría de los dogmas católicos se basan en pequeñas frases evangélicas, no repetidas más que una vez en ellos. Así, la eucaristía sólo se indica en la cena pascual; la supremacía de Pedro, sólo en la famosa (y falsificada) frase sobre las llaves del cielo y la tierra. Y así muchos otros casos.

     Gente incrédula afirma que los Evangelios han sido modificados en muchos puntos, que es muy raro el que Flavio Josefo, por ejemplo, no diga ni una palabra de Jesús mientras relata con sumo detalle los hechos de Judea en su época. Y muchísimo más raro aún que en los documentos del Mar Muerto no se diga tampoco nada de Jesús y sus populares milagros, hechos, muerte, etc. El silencio de los documentos del Mar Muerto es aún más grave, dado que esos documentos son crónicas de datos y sectas religiosas de la época de Jesús que relatan detalles mínimos de la vida religiosa de entonces. Es inconcebible que de ser ciertos los grandes hechos evangélicos no se nombrasen allí.

     Cuando se descubrieron los Rollos del Mar Muerto en unas cuevas salinas la Iglesia se mostró entusiasmada; creía que se trataba de confirmaciones de una comunidad cristiana. Al traducirse y estudiarse se vio que eran de una secta de raíz esenia (parecida en su "moral" a los cristianos) y silenciosa respecto al hecho cristiano; entonces la Iglesia dejó de nombrar e interesarse por esos documentos. Es raro que las minuciosas crónicas judiciales de Poncio Pilatos no digan nada del juicio de Jesús que tanto lo impresionó, según nos relata el Evangelio. Todo parece indicar que los evangelios exageran, mienten e inventan basándose en una base cierta, en un santón sin mucha importancia, de raíz esenia, que debió morir sin pena ni gloria, pero su ética esenia fue sin duda una gran novedad. En realidad el cristianismo es en gran parte doctrina esenia, y como tal triunfó. Triunfó su universalismo ético, su amor a todo prójimo, su complejo de auto-castigo, su renuncia, su elevación del miserable. Pero como los Evangelios son revelados por Dios, todas esas dudas de la razón no son más que pecados que se pagarán con el fuego eterno. [...]

     Poncio Pilatos es el personaje más simpático del Evangelio, ario de pura cepa, y el único cuerdo en aquel mundo de sectarios y visionarios fanáticos judíos. Poncio Pilatos es un personaje histórico, conocido por los anales de Roma, y sin embargo poco apreciado en su valía. Pilatos era un profundo anti-judío; fue designado gobernador de Judea por Tiberio en el momento en que ese Emperador romano acababa de expulsar a los judíos de Roma y seguía una política anti-judía. Por ello nombró a Pilatos sabiendo que era radicalmente anti-judío.

     Su primer acto al llegar a Jerusalén fue entrar en la ciudad con los estandartes imperiales desplegados. En los estandartes estaba la figura de Tiberio, y eso era un sacrilegio para la religión judía. Los judíos habían conseguido de Emperadores anteriores que nunca entrasen los estandartes desplegados, pero Pilatos incumple esa norma. Los judíos intentan sublevarse, lo que permite a Pilatos reprimir con sus tropas a los judíos y apalear a todos sus dirigentes. Pilatos era un romano orgulloso de serlo, despreciativo de los semitas, y aborrecía especialmente su fanatismo religioso, totalmente ridículo para un escéptico romano que no creía en nada más que en la fuerza de Roma.

     Jesús le cayó simpático (si es que realmente participó en ese juicio evangélico de Jesús, cosa que dudo mucho desde un punto de vista histórico) por ser una forma de fastidiar al Sanedrín y porque Pilatos, como todo pagano greco-romano, no entendía que se quisiera matar a nadie por la mera creencia religiosa.

     Pilatos fue el único que intentó reiteradamente salvar a Jesús de la muerte, el único que sin tener motivo alguno lo defendió, mientras todos sus apóstoles y seguidores estaban acurrucados y muertos de miedo en sus casas. Pensemos que para Pilatos, Jesús era un esclavo judío sin la más mínima importancia, y sin embargo se niega a matarlo hasta que los judíos cambian la acusación (que era en principio de "blasfemo") por la de conspiración política contra Roma (Jesús como rey de los judíos). Incluso entonces intentó salvarlo por compasión.

     Pero Jesús se comportó ante Pilatos como un auténtico loco, sin hablar, sin decir nada coherente. Si leemos el interrogatorio de Pilatos a Jesús veremos a un romano juicioso intentar sacar alguna defensa de un medio mudo que no dice nada con pies y cabeza.

     La acusación contra Jesús no fue un movimiento popular sino la acusación del Sanedrín apoyada por el partido fariseo. El pueblo judío de Jerusalén acababa de recibir a Jesús con gran festejo (sí es cierto ese pasaje de la entrada de Jesús en Jerusalén, cosa también muy dudosa). Así pues, la culpa de su muerte es de los fariseos y saduceos.

     Pilatos nos marca el camino del ario: despreciar las supersticiones sectarias y ocuparse de ser fiel a su raza e Imperio. Pilatos cedió cuando vio un peligro para Roma, un peligro diplomático grave, que podía llevar a disturbios en una ciudad cercana ya a la sublevación (sólo 30 años después se produjo la rebelión contra Roma de los judíos).

     ¿Para qué seguir?, todo el Evangelio está plagado de alusiones a la religión judía y a Yahvé. De la Pasión de Jesús muchos están orgullosos pero no veo motivo para ello. Celso, un romano pagano, soldado aguerrido de las legiones, escribió un tomo contra los cristianos, en el que indica muy certeramente que a un centurión romano le hubiera dado vergüenza sudar sangre de angustia ante el martirio de la cruz como indica el evangelio de Jesús en Getsemaní. Muchos soldados romanos, dice Celso, sufrieron torturas mucho peores que la cruz y la flagelación sin quejarse. Dice Celso que las palabras de Jesús en la cruz, "Dios mío ¿por qué me has abandonado?", no son dignas de un romano.

     Comprendo que la cruz no es una broma, comprendo que un romano es mucho hombre, pero de un dios podía esperarse al menos tanto como de un centurión romano. En realidad, las últimas palabras de Jesús, "Dios mío ¿por qué me has abandonado?", no tienen ningún sentido si se es cristiano. Es evidente que si se cree que Jesús era Dios, esa frase es absurda. Pero tiene sentido si pensamos que Jesús se creyó Mesías, esperaba poco menos que bajasen los ángeles a defenderlo, y ante la dura realidad se quejase de su abandono.

     Tampoco fue muy original en la última frase que pronunció antes de morir: "Padre, en tus manos encomiendo mi espíritu", dado que esa frase es del Salmo 31:5 de la Biblia judía.

     El Evangelio nos indica que no rompieron ningún hueso de Jesús en la cruz, para cumplirse las profecías. Esas profecías se refieren al cordero pascual del que Moisés prohibió se le rompiera ningún hueso. Así, Jesús tiene y tuvo como símbolo el cordero pascual, símbolo de la salvación judía y la matanza de los primogénitos gentiles en Egipto.

     En fin, no quiero seguir con más análisis; lamento en realidad el final trágico de Jesús, como el de todo fanático religioso asesinado por otros fanáticos religiosos. De todas formas no son los cristianos los más apropiados para quejarse de su martirio dado que ellos martirizaron a muchísimos millones de herejes por mucho menos y de formas mucho peores.

     Por afirmar que el Espíritu Santo no era "consubstancial" al Padre, muchos sacerdotes o fieles fueron azotados, torturados y terminaron quemados vivos. Es la locura de la raíz semítica.

     Tras la muerte de Jesús todos los cristianos eran de religión judía (y seguramente de raza judía la mayoría casi absoluta), rezaban la Biblia y adoraban a Yahvé. Leamos si no las últimas palabras del Evangelio de Lucas 24:52-53: "Volvieron a Jerusalén con gran gozo, y estaban siempre en el templo, orando y bendiciendo a Yahvé". ¡Allí debieron quedarse! [...]


LA MORAL DEL ESCLAVO

     «Las sociedades liberales de Occidente enseñan aún con desdén, como base de su moral, una repugnante mezcla de religiosidad judeo-cristiana, de progresismo cientifista, de derechos "naturales" del hombre y de pragmatismo utilitarista» (Jacques Monod, Premio Nóbel de Biología).

     Pese a lo absurdo de la teología cristiana, a sus burdas falsedades y su judaizante origen o textos, pese a todo, los cristianos siguen teniendo un cierto éxito al imponer su "moral" y su deísmo en nuestra sociedad. ¿Por qué? Fundamentalmente por dos razones:

1. Porque la realidad, la alternativa que nos ofrece la razón y la ciencia, lo que nos dice el sentido común, es reconocer nuestra amplia ignorancia respecto a Dios. Y eso es inaceptable para las masas, para un vulgo que necesita a Dios y su cielo eterno, que exige un Dios concreto al que llorar sus penas y en donde adormecer sus angustias en las horas del dolor y la muerte; precisa creer en una justicia celestial eterna y un castigo inflexible para los "malos" que perturban su vulgaridad, y así soportar "estoicamente" su incapacidad y sus miserias, además de las perrerías que los demás les ocasionan.

     Quieren creer, les gusta creer, necesitan la droga moral, y por ello pasan por alto toda lógica, todo sentido común, y aceptan las jocosas historietas que los curas les cuentan como base de su religión, los "misterios" más increíbles y los ritos más absurdos.

     Creer que Mahoma fue profeta de Dios y que el Corán es un libro sagrado es realmente un acto de fe ciega, sobre todo teniendo en cuenta que el tal Mahoma no tiene muchos méritos para ser profeta de nadie. Pero creer en la Trinidad, en la virginidad de una madre y en la peregrina idea de un dios hecho hombre, Dios mismo, así por las buenas, es ya por sí mismo una demostración de las teorías de Gustave Le Bon: las masas creen cualquier cosa porque no piensan, sólo desean.

2. Además, el cristianismo es una religión adaptada a las masas. No tiene exigencias, cualquier imbécil puede ser santo. No se precisa calidad humana para "portarse bien" y "no pecar". Basta ser algo corto de aspiraciones y cumplir ese decálogo de la vulgaridad que son los Diez Mandamientos de Moisés-Jesús.

     La moral cristiana se reduce a ese "no pecar" y a las virtudes de la masa: perdonar, ser dócil, pacífico, comprender...

     Ya Nietzsche demostró que la moral cristiana es la careta con la que se presentan los deseos de la plebe: templanza, prudencia, caridad, temor de Dios, amor a todo prójimo, castidad, continencia, perdón... virtudes para inactivos, para "aguantar", muy diferentes de las virtudes arias: valor, ardor, desprecio al culpable, no esperar de Dios lo que debes conseguir tú, saber estar solo, tener hijos sanos, apreciar la belleza y la sexualidad como un bien racial, destruír al enemigo...

     La moral del señor no es útil al rebaño; necesitan los corderos una moral a su medida. La fuerza del rebaño está en su intolerancia sectaria, en el número, en el rencor contra quien no piensa como rebaño, la Inquisición, la ignorancia.

     Mirad la diferencia: frente a "amaos los unos a los otros" poned "amad a quien lo merezca"; frente a "perdonad a quien os ofenda" decid "destruíd al enemigo"; frente a "sed mansos y humildes" gritad "sed fuertes, luchadores, orgullosos de vuestro honor". Frente a la religión de la compasión, poned la compasión por las religiones actuales.–



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