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lunes, 13 de marzo de 2017

Ramón Bau - Sobre "Locura" y "Raza del Espíritu"



     En esta entrada presentamos dos artículos del activista NS español señor Ramón Bau (1948). El primero se titula "Locos y Cuerdos", y son reflexiones en torno a la decisión política que es, en último término, el dictamen de perturbación mental de alguien (el enemigo político). El segundo texto, "Razas: Entre el Espíritu y la Biología", es un interesante acercamiento al tema disyuntivo entre la base material de las razas y lo postulado por Évola en cuanto a la mayor realidad que tendrían unas supuestas e inverificables "razas del espíritu", inclinando el señor Bau ciertamente la balanza a favor del sentido común. Ambos textos carecen de indicación de fechas de composición, y pueden ser hallados en la red.


LOCOS Y CUERDOS
por Ramón Bau



     No soy psicólogo ni pretendo serlo; es más: tengo muy poca confianza en los psicólogos, no he ido nunca a ninguno y espero no tener que ir. La única vez que he analizado a fondo algo similar a la psicología —el psicoanálisis— fue para entender y participar en el debate que hubo en los años '70 contra la estupidez de Freud, denuncia que demostró la barbaridad freudiana gracias especialmente a los serios trabajos de Eyssenck. De Freud lo único que debe quedarnos es una profunda desconfianza por esos curanderos del diván, inevitable al haber estudiado un poco a fondo las estupideces que dicen.

     Por si fuera poco, tras parir a Freud, la psicología actual ha sido la adelantada en toda esa fanfarria de "expertos en educación" que han logrado convertir las escuelas en una basura, esos comités de expertos psicólogo-educativos que en la realidad son los que dirigen la repugnante reforma educativa demo-liberal y progresista, llegando a esa pretensión de penalizar a los padres que den una digna y merecida bofetada a un hijo maleducado (no hablo de maltratos sistemáticos ni de grandes palizas, sino de una corrección puntual física ante un comportamiento especialmente nocivo de un hijo en una edad en que debe ser educado). Sí, parece increíble, pero esos expertos psicólogos están peor que las cabras.

     Es cierto que varios dirigentes nacionalsocialistas de EE.UU. han recordado que un enorme tanto por ciento de psicólogos y psicoanalistas estadounidenses son judíos, y han atribuído a veces sus neurosis propias a los pacientes. Eyssenck ya intuyó que los traumas sexuales de Freud son los que lo llevaron a sus estrambóticas teorías. Para Rosenberg las obsesiones sexuales que Freud afirma como generales son realmente las de su propio arquetipo racial. A veces pienso que a lo mejor hay una explicación más sencilla: Freud era un cretino.

     En general pues hay que tomarse con calma y cuidado las demenciales intuiciones de algunos psicólogos, pero como en todo, al lado de Freud y los psicoanalistas, de expertos educadores sin hijos o consultores de políticos sobre lo bueno que son los asesinos en serie que llevan ya 2 años de prisión, o los expertos que aseguran que ese violador de tu hija es realmente un pobre enfermo que ya está curado y puede ser liberado, en fin, junto a toda esa chusma de imbéciles, también hay gente honrada.

     El estudio del comportamiento humano es fascinante, pero a la vez un arma muy peligrosa en manos de fanáticos del Sistema. Últimamente los psicólogos han dado por expulsar y denunciar a cualquiera de sus miembros que estudie las relaciones de desigualdad, especialmente si añade alguna referencia a relaciones entre sexos o razas. Así que ya empezamos a entrever que es un área muy delicada y que debe ser controlada por el Sistema, y por ello vamos a exponer algunos temas que nos van a ir descubriendo el uso de la psicología como arma perfectamente planificada por el Sistema.


DE CUERDOS A LOCOS

     Hace unos 30 años un grupo de chicos de unos 18 años decidimos organizar un movimiento nacionalsocialista legal. Como no se podía bajo Franco hacer nada político legalmente, nos tuvimos que conformar con una Asociación Cultural a la que llamamos CEDADE. En aquellos años nuestros amigos y familiares nos decían que no nos metiéramos en líos; éramos algo "raros" pero no por ser nacionalsocialistas sino por meternos en política en unos años en que todo estaba prohibido y sólo podíamos conseguir que nos detuvieran un día. Muchos familiares habían sido pro-alemanes en el '39, y aunque la prensa ya nos atacaba, no pasábamos de ser gente normal aunque algo rara.

     En la Universidad nos presentamos 2 camaradas a elecciones de delegados de curso del Sindicato Democrático como nacionalsocialistas, así, sin más, y lo más jocoso es que fuimos elegidos los dos. Íbamos muchos a clase con las esvástica en el ojal, y no estábamos peor considerados que cualquier otro delegado troskista o democrático; simplemente éramos enemigos. Tuvimos varios problemas con la policía, fuimos condenados un par de veces, pero nada muy grave dado que no practicábamos la violencia. Tras la muerte de Franco la situación aún fue mejor: durante unos años ni siquiera teníamos el problema del constante cuidado con la censura. Pero sí que empezó la campaña mediática: los "nazis" eran ya muy malos, no sólo "malos" como antes, no, éramos ya de los más malos.

     Nosotros sabíamos que nuestra situación en España no estaba "homologada" con la del extranjero, donde oíamos a nuestros camaradas hablar de una represión inaudita. Pero la verdad es que no habíamos entendido aún la real situación a la que íbamos. Habíamos pasado de ser "extremistas políticos" a "malos", pero aún podíamos ser tratados como personas. Es evidente que la campaña de la prensa y la televisión capitalista había empeorado nuestra situación poco a poco, pero lo que se nos echó encima fue algo inesperado, aunque era perfectamente previsible.

     La llegada de los inmigrantes en masa y las reacciones que eso provocaba entre gente que en muchos casos y en modo alguno eran NS, y desde luego no eran de CEDADE ni de grupos similares, marcó el inicio de una campaña absolutamente demencial de los medios de comunicación de masas. Nunca, ni en casos de los asesinos más repulsivos, se había visto una campaña más sistemática y masiva. Miles de películas, entrevistas, documentales, artículos, en cada diario, en todas las cadenas, siempre, constantemente, día a día, sin parar y sin dejar un segundo de respiro, se lanzó una gigantesca campaña donde los "nazis" ya no eran malos, ni muy malos, sino que  eran los ÚNICOS malos, el MAL en sí mismo; ya no se trataba de que políticamente estuviéramos equivocados sino que éramos malos como personas, bestias, criminales, salvajes... pero sobre todo, sádicos, gentes que disfrutábamos con la tortura y de las más refinadas brutalidades.

     Fueron unos años en que muchos NS estábamos completamente sorprendidos de leer las barbaridades que escribían periodistas que jamás habíamos conocido y que no sabíamos de dónde sacaban aquellas afirmaciones rotundas... ni nos conocían, ni nos preguntaban ni sabían nada, pero, eso sí, SABÍAN que éramos unos sádicos pervertidos. También fue la época en la que Hitler ya no aparecía como un enemigo o un malvado, como había pasado hasta entonces, no: de repente pasó a ser un tarado sexual, un infanticida, un drogado y creyente en las brujas, un hombre obsesionado por la sangre y la masacre... Eso aún nos dejaba más perplejos pues aquí habíamos conocido a Degrelle, a la familia Hess, a los hijos de Rosenberg o Himmler, a muchos camaradas que directamente conocieron a Hitler. Seguíamos sin comprender cómo personas que se llamaban historiadores podían hablar sin ni siquiera mencionar fuentes o testigos de lo que escribían. No, sólo citaban libros de otros extranjeros que nadie sabía de donde habían salido.

     Los "nazis" ya no éramos comprendidos, no ya en política sino como meras personas. Si decías que eras nacionalsocialista ya no pensaban en un extremista sino en que eras un sádico criminal. Claro que los que te conocían de antes sabían que no era así, y para ellos era una sorpresa, y terminaban pensando que TÚ eras una excepción, el único "nazi" que no era una malvado. En realidad TÚ eras un inocente que se había metido en un nido de víboras sin saberlo...

     Pero para los que no te conocían, en cuanto sabían que eras "nazi" ya te catalogaban como un criminal del arroyo que acabaría merecidamente en prisión. Esa campaña mediática fue la que permitió hace 3 años sacar las leyes contra los "nazis", bajo la excusa de leyes contra la violencia racial. La gente estaba ya preparada para ello. Pero no hemos acabado. Hay una etapa posterior, que ya se está preparando y en parte ya ha logrado resultados muy importantes: Los nacionalsocialistas no es que sean los únicos malos, es que son locos peligrosos. Gracias a la campaña anterior se produjo un efecto perfectamente previsible: los malvados se sintieron identificados con los "nazis", dado que ser "nazi" era la única forma de ser un perfecto malvado, pues toda clase de miserables y neuróticos creyeron que, dado que ellos eran y querían ser malvados, debían ser "nazis". Un montón de descerebrados e inadaptados se metieron a "nazis" de salón, a usar nuestros símbolos en misas negras o en camisetas con frases propias de grupos de rock salvaje. Bandas urbanas, tribus urbanas o motoristas violentos y desquiciados de todo tipo se identificaban con la imagen del "nazi" malo impuesta por el Sistema.

     Ni un solo grupo nacionalsocialista hizo propaganda para atraer a esa chusma; fueron ellos solitos los que infectaron al NS atraídos por la fama que la prensa había organizado. Así los nacionalsocialistas nos vimos equiparados a esa basura humana y con ello entramos en el mundo de los locos. Por más que sabíamos que era el resultado de una campaña perfectamente organizada por el sionismo mundial, no hemos de negar que nos tomó algo de sorpresa. No logramos quizás valorar hasta qué punto la masa es idiota y se deja influír, cómo "olvida" y es reprogramada en breve tiempo por una campaña mediática bien organizada.

     La Psicología de multitudes es mucho más importante que lo que nos imaginábamos.


LA LOCURA FÍSICA, PSÍQUICA Y SOCIAL

     Hoy en día está de moda decir que no hay "locos", palabra que no gusta a esos nuevos mandarines del progresismo psicológico. Evidentemente para calificar una patología del comportamiento (esta expresión debe gustar más) habría primero que establecer una "fisiología del comportamiento". En lenguaje claro: para saber si estás loco, primero hay que definir qué es estar cuerdo. Y allí empezamos a tener problemas.

     A nivel físico, cerebral u hormonal, los conocimientos han adelantado mucho en los últimos años, lo que ha permitido determinar enfermedades mentales claramente establecidas por la medicina, con la misma metodología que se determina que alguien está enfermo del hígado. La locura o disfunción del comportamiento con una causa física determinada es la única que médicamente y científicamente puede determinarse sin entrar en demasiadas dudas. Pero ese tipo de locuras son sólo una parte, y a menudo la menor, de las que nos achacan en esta sociedad actual.

     Hay una serie de patologías del comportamiento que no se han podido aún relacionar con orígenes físicos determinantes. Es evidente que algunos de esos comportamientos psicológicamente anormales están determinados por causas físicas aún no conocidas, pero también es probable que otras no tengan como origen primigénito un defecto físico sino una determinada causa no física (ambiente o deformación del carácter). Pero el problema más grave es determinar cuál es el "comportamiento límite que no se considera patológico". En una sociedad sana eso puede ser más fácil de determinar pues existe una clara definición de valores y con ello de comportamientos naturales.

     En una sociedad totalmente enferma como la actual, es muy difícil poder definir una conducta como "enferma". Total, toda la sociedad está enferma.

     De ahí llegamos a la situación actual caracterizada porque "hay más locos fuera que dentro", o sea, toda conducta es aceptada mientras no sea "delictiva", y así las más absurdas manías o neurosis son meramente "conductas democráticamente aceptadas". Las gentes tienen montones de problemas personales, sexuales, depresivos, ansias, manías y desquiciamientos, pero mientras no asesinen a nadie deben cargar ellos con sus sufrimientos. Para paliarlos, en vez de ir al origen, se va al psicólogo. Las separaciones y el desempleo, por ejemplo, provocan neurosis y depresiones masivas. La falta de principios crea desquiciamientos completos de identidad, de justificación de la vida. Millones de personas sufren angustias ante la presión social, y la falta de afecto y de entorno familiar es causante de más dolores que todos los accidentes de automóviles del mundo.

     La falta de Voluntad y de Fuerza de dominio sobre uno mismo es para mí el causante del 80% de los comportamientos patológicos sin origen físico. Pero los psicólogos suelen empeñarse en hacer cuadrar el paciente a ideas prefijadas de igualdad y bondad humana, aquello de que todos somos buenos y la sociedad nos hace malos, en vez de analizar fríamente el comportamiento humano. Si un niño es un vándalo se dedican a darle amables discursos, cuando lo que necesita es disciplina. Si un millón de maridos están hundidos por sus matrimonios en crisis, quizás habría que plantearse cómo lograr afianzar la familia en vez de promocionar su destrucción y lograr así traumas continuados. En vez de abordar el objetivo de una persona fuerte y serena, se aborda el problema irresoluble de cómo hacer que no tengan traumas gentes sin voluntad ni disciplina interna, carne propicia para todo tipo de desastres mentales.

     Pero lo que más nos interesa a los NS es analizar la "locura social", o sea, la capacidad de lograr que un comportamiento sea considerado "locura" por la comunidad, no en base a un estudio médico sino a un condicionamiento social. Toda sociedad se basa en una serie de Valores y Creencias básicas que se consideran fundamentales para ser "normal" en el trato social y comunitario. Si en una sociedad profundamente cristiana como la del siglo XII una persona pretendía organizar una sociedad satánica, adoradores de Satanás, aunque fuera de forma pacífica y "democrática", hubiera chocado con problemas insalvables. No hablo de la Inquisición (que es una consecuencia de esos problemas) sino por el choque social producido. La Multitud gusta de la homogeneidad, es el sentido de rebaño. Toda revolución de Valores es una lucha no esencialmente política sino de mentalidad social.

     Los dirigentes del capitalismo están desde hace unas décadas tratando de lograr ese estado de Valor indiscutible a los principios "progresistas" de Igualdad y Mercado (o sea, todos iguales excepto en dinero), eliminando cualquier otro valor, o sea, implantando el materialismo económico como único valor excepto el de prohibir cualquier otra valoración no económica como superior al Mercado y la Igualdad. En este sentido la represión es sólo una faceta incompleta. El satanista no es un delincuente para el cristiano del siglo XII, es un "loco".

     Por tanto se debe lograr que aquel que se enfrente radicalmente a la igualdad racial, el mercado, la supremacía de lo económico, la libertad de todo tipo de degradaciones, la mentalidad "progresista", sea considerado como "loco". Tras ello la Inquisición es sólo un tema maduro, que caerá por su propio peso. Porque la Inquisición NO es anti-popular cuando nace; es más: la Inquisición nace porque el Pueblo la pide. Claro que la pide porque antes se ha mentalizado al pueblo de la "divinidad" de los valores que esa Inquisición va a proteger. Es evidente que lo que quiero exponer es que "democracia" no es más que un tipo concreto de Sistema impuesto, tan dictatorial o tan aceptable, según los valores de cada cual, como lo sería la monarquía absoluta, la teocracia o el Nacionalsocialismo, sólo que la democracia tiene un defecto añadido: la hipocresía. Es el único Sistema que en vez de afirmarse como tal, se basa en la psicología para mentir y hacerse aparecer como algo no impuesto ni tiránico. La democracia es el más mentiroso de todos los sistemas posibles.

     Nosotros los Nacionalsocialistas seremos, si no se remedia, los "locos" sociales del futuro, dado que el NS es la cosmovisión del mundo absolutamente antípoda del actual Sistema; somos los "satanistas" del Sistema actual. En la Reforma luterana no se trató de catalogar como "locos" a los herejes, eran enemigos, pero no "locos". Sin embargo tanto luteranos como católicos tenían a los satanistas o a los ateos extremos como "locos". Nosotros no somos una "variante luterana" del Sistema actual, somos unos "ateos extremistas" de su dios-dinero-igualdad. Somos los "locos sociales" de la democracia "progresista".

     El comunismo es un luteranismo del Sistema. Se llaman también "demócratas", adoran la Igualdad y la supremacía de lo económico, y ahora demás aceptan el Mercado. Por eso no son "locos", por eso esa doble medida entre "nazis" y comunistas en todos los aspectos. Por eso cuando un extremista de Izquierda mata a alguien no se deja caer la "locura" contra sus ideas, sino que se le considera un acto aislado de "locura personal", mientras que lo "nazi" es una "locura congénita".


HESS: LO INCOMPRENSIBLE COMO LOCURA

     Los santos son unos locos por exceso. Aquello que supera en mucho lo que se espera de una Voluntad, entra para el rebaño en el mundo de la "locura". Hess fue declarado loco para evitar discutir seriamente su propuesta. Pero luego fue "tenido" por loco permanentemente por no comprender su dignidad y su fidelidad. Varias veces en la historia de los Caballeros de Honor se vio el ir a ver al enemigo en su propio campamento antes o en un intermedio de la batalla para una última propuesta o contacto, y una vez fracasado y dado el mensaje, jamás se vio entre nobles que el visitante fuera secuestrado aprovechando esa visita.

     Evidentemente Hess era un Caballero, tenía un supersensible sentido del Honor, pero debería haber entendido que no se enfrentaba a Caballeros ingleses sino al kahal de la City, a los usureros del Oro, sin el más mínimo sentido del Honor. Hess no podía entender que se esperase que traicionara su Nacionalsocialismo, que debía pagar con mentira y traición su futura libertad, y por tanto asumió perfectamente pasar toda su vida en prisión. Esto es "locura" para la utilitarista mentalidad actual. Para colmo, Hess era un místico, un hombre profundamente inmiscuído de una espiritualidad personal esencial, tradicional, si se quiere. Ese misticismo NS propio de la Ahnenerbe, las SS y grupos arianistas, la Sociedad Thule, la Orden Germánica, todo eso es la esencia del "satanismo" para la democracia, es "locura".

     Por ello Hess es el ejemplo paradigmático del "loco inocente", de Parsifal, el que debe ser "loco" para que los demás puedan seguir considerándose "cuerdos", pues si Hess es cuerdo los demás son cobardes y miserables. Si Hess no está loco sus torturadores no tienen excusa. No sólo hablamos de Hess. Cuando ves a un (León) Degrelle o un (Otto) Remer o (Klaus) Barbie, a los 80 años luchando y absolutamente enfrentados a todos, o están "locos" o somos los demás unos cobardes. Quizás por eso el fanatismo y la lealtad extrema siempre se considera locura por la normalidad del rebaño.


EZRA POUND: LA LOCURA COMO REMEDIO POLÍTICO

     Todos los demócratas se escandalizaron cuando se supo que en el comunismo los disidentes eran tratados como locos en psiquiátricos. El escándalo duró poco pues, como ya hemos dicho, el comunismo es hermano putativo de la democracia, y se le perdonan sus pecados. Hoy en día en China, sí, en un país con tratados comerciales preferentes con la democracia, los disidentes son tratados en campos de "reeducación" por psicólogos del Partido Comunista. Pero no fueron los comunistas los inventores de ese método de "no tener presos políticos", sino simplemente "locos".

     El caso más escandaloso es el del poeta Ezra Pound, encerrado en una jaula y luego en un psiquiátrico durante décadas. Médicos y psicólogos afirmaban que estaba "loco". No lo estaba, y cuando logró salir demostró claramente que nunca estuvo loco. Estoy convencido de que dentro de unos años, si no acabamos con esa tiranía, cuando un muchacho asuma posiciones NS se le llevará ante el psicólogo de la escuela y se le dará un tratamiento (lavado de cerebro), hasta que se doblegue o hasta que lo retiren a una institución especial de reeducación.

     Quien no adore los tótems que nos preparan, los ídolos de la nueva religión, ya sea un monumento a un presunto Genocidio de Fe, una "Misa-Acto" por la mezcla racial o una visita a la Iglesia-Museo del Horror "Nazi", será tratado como Tomás Moro cuando no aceptó firmar la declaración a favor de Enrique VIII. Los genios que sean independientes serán locos, los que se rebelen sin ser genios serán exterminados. Así ha sido siempre en los sistemas hipócritas. Los genios no correctos deben ser ocultados y despreciados antes de ser reprimidos.

     Porque la base de toda la táctica psicológica para dosificar el Sistema actual es que no haya NADIE GENIAL que se oponga radicalmente a este Sistema. Por tanto los que se opongan son locos o gente sin preparación. Para ello los grandes clásicos son deformados y sus textos problemáticos ocultos o modificados. Y la prensa se cuida de que nadie alcance fama si es un disidente. Y cuando por error se cuele uno, se lo exilia a un monasterio de clausura en el más completo silencio. No se le procesa, no se debe saber que hay disidentes de categoría, se les debe encerrar como locos.


LA LOCURA COMO REMEDIO AL MIEDO

     Es curioso pero tanto Hitler como Cristo han sido acusados y tenidos por locos pero condenados como delincuentes. Poncio Pilatos y Herodes Agripa tomaron a Cristo por loco al no entenderlo. Incluso muchos romanos hablaban de la "secta galilea" como unos locos fanáticos. La mayor parte de las biografias de Hitler lo declaran neurótico y loco. Pero ni el Sanedrín de Jerusalén ni los sionistas creyeron en esa misma "locura", pues sabían que no estaban locos sino que eran enemigos peligrosos de su política y de su cosmovisión materialista. Por eso piden "pena de muerte". Y es que para el rebaño, para la gente que vive para engordar y reproducirse, sin más pretensión que "ser feliz", las posiciones heroicas son una fuente de miedo. Los héroes y los santos son enemigos del borrego.

     También es curioso que mientras prefieren considerar como locos a los santos y genios que no son "correctos" o que exceden un límite en su pasión o Voluntad de Poder, en cambio todo tipo de anormales y conductas pervertidas, actitudes que cualquier sociedad sana consideraría producto de un vicio tan consumado como para pensar en ser producto de anormales mentales, en la democracia son asumidas con total "normalidad". Los mismos que no comprenden a Teresa de Calcuta aceptan perfectamente en su cuadro mental a esos "drag queens" [1] neurotizados y drogados que, fuera de un circo, son realmente deprimentes.

[1] https://es.wikipedia.org/wiki/Drag_queen

     Las más repugnantes costumbres, sexuales o drogadictas, las más repulsivas traiciones, el tener relaciones amorosas con la madre y la abuela o estafar a media población, todo se acepta con resignación y comprensión. Un crío de 15 años viola y mata para salir en 4 años de prisión reducida... gracias a los mismos psicólogos que se escandalizan al máximo si ese mismo chico dijese que no quiere casarse con una negra ni en broma. La mediocridad necesita de locos para evitar su propio asco, tener conciencia de su propia cobardía y vulgaridad. Cada período de tiempo un neura estadounidense toma un fusil y asesina a unos cuantos ciudadanos. Unas veces lo hace con símbolos satánicos, "nazis", juegos de rol, sectas o simplemente se trata de un demócrata de toda la vida que está deprimido por una esposa necia o el despido de una multinacional.

     La solución es quitar las armas, en vez de entender que la solución es una sociedad sana. El problema no es que tengan armas sino que la sociedad genere tan alto número de cretinos. La falta de disciplina, de voluntad, de valores, de ejemplos, de familias sanas y ambientes decentes, la proliferación de todo tipo de ejemplos nefastos y ambientes corruptos, un mercado competitivo orientado sólo a ganar, éstas son las armas peligrosas y no las pistolas.


LA PSICOLOGÍA COMO CIENCIA O INSTRUMENTO

     Para que pudiéramos tener cierta confianza en la Psicología sería preciso antes que nada que fuera libre en sus investigaciones, sin a prioris impuestos. Hoy en día hay tres ciencias bajo estricto control de la Inquisición del Sistema demo-liberal: La Historia, la Genética y la Psicología. Hay leyes que prohíben investigar libremente estas ciencias, pues si las conclusiones son "no correctas" se irá a prisión. Pero esas leyes son, pese a su gravedad, lo de menos. Lo grave es que cualquier profesor, alumno o trabajo sobre esos temas que fuera no correcto trae la expulsión del autor, del profesor que aceptó al alumno, del rector si no despide al profesor... y no estoy exagerando, esto ha pasado varias veces.

     Hoy en día un alumno o profesor que quisiera hacer un trabajo sobre correlación psicológica entre razas, desigualdades humanas, problemas de identidad ante inmigraciones masivas o algo así, sabría que se jugaba su futuro. Por tanto esas ciencias están bajo secuestro de la represión social-mediática del sistema. La prensa se ha convertido en el portavoz de la represión, que es detectada por una red de policías del pensamiento, los portavoces de los partidos que denuncian como "racismo", "fascismo" y "locura" cualquier posible libertad de investigación que no sea "correcta" en sus conclusiones.


LA DEPRESIÓN COMO ENFERMEDAD DEL FUTURO

     Es fácil ser adivino: las depresiones y las frustraciones psicológicas están creciendo exponencialmente, y serán aún peores en el futuro. No hace falta mirar ninguna bola de cristal ni siquiera una estadística para afirmarlo. Una educación permisiva que debilita la voluntad y fomenta la molicie y el vicio, un Mercado que desprecia a la persona y sólo valora el dinero que tiene, una sociedad sin valores que permite todo tipo de corrupciones, un individualismo absoluto, sin familia ni comunidad, un amor basado en el placer y la circunstancialidad, una muerte sin sentido... es como sembrar débiles y semillas de depresiones.

     Cada persona se cree hoy con derecho a todo y deber a nada, excepto pagar los impuestos. Por todo se protesta, se desea más y más, y la voluntad no tiene jinete que la monte sino corrupto que la espolea.

     La depresión tiene un 60% de debilidad. Debilidad al exagerar los problemas, debilidad por no saber soportarlos y dominarlos. Y el otro 40% es falta de solidaridad, producto del individualismo actual, falta de ayuda de la familia y de los demás, brutalidad de una sociedad egoísta preocupada sólo por lo material. La voluntad es el mejor remedio contra la locura, de la misma forma que la debilidad de carácter es la tierra abonada para problemas mentales:

—Ser Fuerte, tener confianza en uno mismo

—No creerse ni palabra de toda la palabrería liberaloide y progresista.

—No pedir Derechos sino exigirte Deberes

—Estar seguro de uno mismo, no importa la opinión de los más, y menos la de la prensa.

—No hacer caso de los "entendidos" y menos de los educadores y expertos, que suelen ser unos necios. Pide ayuda a un amigo sano y fuerte. Si te exigen que te vea un psicólogo, primero le dices claramente que los consideras más neuróticos a ellos que a sus pacientes. Y luego ríete, muestra la alegría de vivir frente a sus neuras.

     Si discutes con un experto psicólogo, de principio ten por seguro que cuanto más famoso sea es que más se ha plegado a la mentalidad decadente del Sistema. Si por fin crees que necesitas ayuda realmente, no eches la culpa a los demás sino a ti mismo. Al menos serás más sincero contigo.

     Lo malo no es ser vencido, lo malo es haber tenido la fuerza para vencer. La culpa es ante todo de cada uno, y sólo luego del entorno. Por eso el peor error del Nacionalsocialismo fue permitir que lo derrotasen. La derrota es una culpa pero los hombres fuertes saben vivir con sus errores y culpas: "Luchamos y perdimos". Los hombres vulgares no pierden porque nunca luchan. No aspiran a imposibles, y por ello ganan su vulgaridad. Si sólo deseas dormir, no tendrás problemas, ni tampoco héroes. Ésta es la trampa de la renuncia: comprar la felicidad a cambio de la vulgaridad.

     Los Nacionalsocialistas soñamos ahora un imposible, y debemos ser fuertes para resistir la derrota. No nos deprimimos ni desesperamos, como no lo hizo el espartano Leónidas en las Termópilas. Cumplió su Deber y murió en ello. Nosotros luchamos y sabremos pagar nuestra derrota.–


Razas: Entre el Espíritu y la Biología
por Ramón Bau


     En una época decadente es cuando más triunfan entre algunos las posturas puramente espiritualistas, que olvidan la realidad para refugiarse en una "inevitable" victoria espiritual final... De esa forma, el espiritualismo —tradicional o no—, y el marxismo como "religión" actual progresista, todos aspiran a ASEGURAR un triunfo final independiente de la realidad.

     Esta posición permite a auténticos inútiles dejar la lucha a cambio de "cultivar" los "espíritus" y las ideas metafísicas más extravagantes, con tal de estar tranquilos en sus poltronas, entre libros y discursos, creyendo que su "espíritu" es suficiente para demostrar la victoria final... llámese cielo, progreso o triunfo metafísico personal.

     Para ello es preciso olvidarse de la "gente" y recluír la "salvación" en una entelequia que llaman espiritual, aunque más bien debería llamarse utópica, que les asegure la "verdad" por encima de toda realidad demostrable.

     Y en eso el Progreso es tan utópico como el individualismo aristocrático de un metafísico evoliano; y el triunfo final asegurado de "Dios" es algo pensable pero en nada aplicable a la realidad de abandonarse a esa idea. Todos ellos viven de la utopía bien pensante y desprecian toda realidad comprobable con diversas teorías:

     Los progresistas desprecian las realidades que demuestran su error considerándolas "cambiables" a través del progreso infinito material y técnico. Así la absoluta desigualdad manifiesta de la gente la ignoran y la fuerzan a una igualdad imposible a través de la utopía de una educación igualitaria forzada o de un mestizaje absoluto racial que evite toda diferencia en lo posible... y si no, mediante prisión y leyes que fuercen en todo lo medible a una utopía igualitaria. Los desastres artísticos o éticos del progreso los desprecian a base de eliminar la misma idea de arte o ética, de forma que imponen un relativismo que hace a todo "igual": es igual una puta que una santa... El progresismo es igualitario por definición para evitar enfrentarse a la realidad anti-igualitaria.

     Lo mismo pasa con su utopía demo-progresista sobre "libertad": creen que por poner un papelito en las urnas son "libres", creen que pueden elegir libremente la conducta... e ignoran deliberadamente la Realidad. La libertad está condicionada brutalmente por la propaganda, la educación, la presión social, los vicios, los deseos egoístas, las leyes inquistoriales, la biologías, etc... sobre todo por los vicios. Es jocoso ver hablar de libertad a personas atadas irremediablemente a sus vicios y deseos egoístas, que son libres sólo de servir a su placer.

     Los metafísicos desprecian toda realidad racial o política, todo desastre o problema concreto a base de imaginarse un "mundo dual", un "otro mundo", donde el triunfo del "espíritu" es inevitable pese a todos los desastres reales de la vida. Para ello deben dividir al hombre en dos, en una parte que vive en la realidad, llamada por ellos "materialista", y una parte utópica que vive en "otro mundo" donde se asegura el éxito final o al menos el "valor" individual de su vida. Llaman pues a los genes y las diferencias reales "meras cuestiones materiales" y sueñan con una "Raza del Espíritu", como la llamaría Julius Évola, como contradicción a una materialismo biológico a lo Alfred Rosenberg o Hans Günther... e incluso a un Platón.

     Pero aún es peor cuando esa utopía metafísica se aplica a la "política", considerada como una parte "inferior" de una Concepción del Mundo metafísica. La Política es sin duda sólo una parte de la concepción del mundo, y es la que comporta la actuación en Comunidad de esa Concepción del Mundo.

     O sea, lo "político" en un NS es la concreción de la Concepción del Mundo en sus aspectos reales para la comunidad. No es pues una parte "inferior" sino una parte esencial de la concepción del mundo. Y es esencial porque en nuestra concepción del mundo nacionalsocialista la Comunidad está por encima de lo individual, de forma que ninguna concreción metafísica individualista puede ser excusa para limitar el bien mayor de la Comunidad, o sea, la acción Política. El bien de unas supuestas élites nunca se puede lograr a base de negar medios y fuerzas para llevar a la Comunidad al camino de su superación, en lo posible, en lo que cada uno pueda.

     El elitismo metafísico es un enemigo individualista del NS. Así, los evolianos consideran una acción "positiva" la actuación de Hitler contra lo que ellos llaman "nacional comunismo" de Röhm, y creen ver en ello una "postura hacia la Derecha tradicionalista", una restauración de principios jerárquicos y tradicionales, seguida por la idea de convertir a la SS en una Orden iniciática contra el partido NSDAP popular.

     Esa visión es completamente falsa: el NS no combatió a las SA sino a un golpe de Estado preparado por un grupo de homosexuales que olvidaron los principios reales de disciplina. Sin esa realidad golpista nada hubiera pasado con las SA de Roehm pues el NS apoya la idea popular frente a las órdenes metafísicas.

     Las SS jamás pretendieron ir contra el NSDAP sino ser su eje más entregado. El elitismo de las SS no se basa para Hitler en un "pensamiento metafísico" sino en una entrega y sacrificio mayor por el Pueblo. Era una Élite socialista, comunitaria, más sacrificada, más exigente, no una élite que fuera a sustituír al Pueblo en la primacía de objetivos del NS. Son la Élite al servicio de la Comunidad.


EL MATERIALISMO RACIAL

     Pero vamos en este texto a analizar en concreto el tema racial, a esa pretendida contraposición entre racismo biológico y racismo del "espíritu".

     Por supuesto el Nacionalsocialismo nunca acepto el mero materialismo biológico como "verdad de fe", y nada en su programa indica esa posición, que sin duda existió en parte de sus pensadores, pero que no fue aceptada como doctrina oficial en el NS.

     Partamos de la Realidad: las razas existen porque hay unas diferencias genéticas entre ellas. Eso es así, guste o no... creadas por dioses o por lo que se quiera, pero las razas son diferencias genéticas. Si los "metafísicos" comprendieran la realidad empezarían por aceptar esa primera y clara concreción. No es un tema de gusto o de deseo, es una simple realidad.

     Otra realidad que los metafísicos desean ignorar es que todo el "espíritu" de una persona, sus pensamientos más profundos, su comportamiento, su calidad de actuación o inteligencia, su posibilidad de elección de caminos y actuaciones... todo lo excelso de la persona humana, puede ser cambiado y destruído por pequeñas actuaciones o cambios en la "inferior" capa material llamada biología.

     Puede no gustar, pero unos milígramos hormonales distintos, un pequeño tumor en la hipófisis, un desarreglo del riego sanguíneo en la médula, por no hablar de un cromosoma duplicado o un gen alterado por exposición a rayos X, todo ello puede cambiar radicalmente a la persona en sus más elevadas espiritualidades.

     Hablar de "espíritu" sin materialismo es como hablar de una casa que sólo tuviera techo, sin paredes que lo sustenten. Claro que también pasa al revés: ¿quién quiere una casa sin techo?.

     El racismo puramente biológico, el que crea que sólo con los genes ya se ha arreglado el mundo, que basta promover matrimonios sanos o evitar la mezcla racial para haber logrado salvar al mundo, ése está tan equivocado como el que critica el carácter "inferior" de los genes.

     La base biológica es precisa pero no suficiente. Marca un margen de posibilidades, no un fin o un desarrollo en sí de la persona. Por tanto, si un pensador como Günther dice: "Para el logro de nuestras metas racistas el único camino válido es el darwinista, consistente en la selección y el descarte de individuos de una misma especie (tal como acontece en el mundo animal en donde se descartan y sacrifican a los animales de mal pedigrí)", esa idea es absolutamente falsa, como lo es el pobre idiota que se cree ya superior o "realizado" sólo por ser Blanco y pertenecer a la "genial raza aria". El elemento biológico humano es una base de posibilidades, pero no un determinismo matemático, ni garantiza nada sobre su posterior desarrollo humano, fuera de marcar unos límites de posibilidades.

     Es evidente, por poner un ejemplo sencillo, que si una persona nace baja y bizca difícilmente será un buen tenista, pero nacer alto y musculoso no implica que vaya a saber jugar tenis. Hace falta voluntad, esfuerzo, preparación, inteligencia en la jugada, intuición, etc., para ser un buen jugador de tenis, y seguramente muchos jugadores de tenis de los Juegos Paralímpicos, sobre silla de ruedas, juegan mejor que personas perfectamente constituídas pero que no se han preparado ni tienen voluntad para jugar tenis bien. El racismo biológico se basa pues en realidades de base y no en determinismos utópicos. Por tanto ni Alfred Rosenberg en su esencial obra El Mito del Siglo XX, en la que se reivindicaba el mito del la raza, puede reducir el racismo a un determinismo arianista, ni Julius Évola y su pretendido "racismo" de carácter espiritual puede ignorar la importancia vital de la realidad biológica.

     Cuando se construye una casa primero se hacen los cimientos y las paredes, pero eso no implica que esas partes sean lo más importante de la casa, aunque sin duda son esenciales. Ningún arquitecto sería tan insensato de alabar su proyecto de interiorismo funcional pero olvidarse de calcular la resistencia de paredes y pilares... y en cambio un metafísico vulgar se cree en capacidad de soñar con élites y culturas elevadas, despreciando la necesidad de un Pueblo sano, una base racial acorde y un poder político sacrificado para crearlas.

     Así, cuando los individualistas utópicos dicen que "el otro aspecto moderno introducido en el racismo ha sido el materialismo", es como si dijeran que la modernidad ha corrompido a los arquitectos por inducirlos a calcular la resistencia de materiales en vez de sólo diseñar hermosos dibujos de edificios insostenibles.

     La biología no es modernidad, es REALIDAD, y por ello es despreciada tanto por el igualitarismo progresista como por la espiritualidad metafísica utópica. Para poder disponer de una base razonable de cara a crear un ambiente y medios adecuados para un resurgir de la cultura, el arte y la espiritualidad, es preciso también cuidar la Raza, el Hombre y su entorno físico básico. La Cantidad es parte de una búsqueda de la Calidad. Si sólo tenemos 100.000 personas sanas será más difícil crear una cultura que si disponemos de 10 millones. Pero sin duda será más fácil sacar una cultura sana de 100.000 hombres sanos que de 10 millones de tarados psíquicos. La cantidad no es importante más que en relación a una calidad básica. No somos partidarios de la "cantidad" en sí misma pero sí de la cantidad en relación a la calidad. No creemos en élites de calidad sin un Pueblo de cierta calidad.

     Por ello los metafísicos, que odian la "cantidad" por considerarla democrática, no entienden que el NS busque la cantidad, el Pueblo, dentro de una calidad. No queremos una minoría elitista sino un Pueblo sano, del cual nazcan las élites, unas élites al SERVICIO de la comunidad. El Caballero medieval cultivaba su fuerza y virtudes no para deleite egoísta propio sino para combatir las injusticias y ayudar a los oprimidos.

     Por ello el NS alabó siempre la base popular, en su momento el pueblo campesino, como portador de los valores propios de la raza, y no una aristocracia podrida por el dinero y el cosmopolitismo. No es que deseara sólo campesinos, sino que deseaba crear una nueva aristocracia de los mejores a base de la comunidad popular, no de títulos nobiliarios o familias en absoluta decadencia tras siglos de degradación. La aristocracia nobiliaria en 1930 era ya sólo una basura sin sentido, absolutamente degradada y economicista. Su origen popular se había perdido, y el Pueblo necesitaba generar una nueva aristocracia comunitaria.

     Para muchos evolianos y sus manías aristocráticas, esa pretensión popular y comunitaria era algo extraño a su mentalidad elitista basada en una "tradición" que en muchos temas estaba totalmente corrompida por la influencia del dinero y la degradación del egoismo. Uno de los errores de un excesivo materialismo biológico ha sido igualar el racismo animal al humano, de la misma forma que un error enorme de los meta-físicos es separar completamente el mundo humano del animal.

     Ni el hombre es un animal cualquiera ni el hombre deja de ser parte del mundo animal, y lo más importante, el mundo animal merece la consideración de ser parte de nuestros valores esenciales.

     Las leyes biológicas son iguales en el mundo animal que en el humano, pero las aplicaciones de esa biología en la conducta social y real es bien distinta, porque el ser humano dispone de algunas cualidades biológicas distintas al animal.

     Tenemos compasión, arte, cultura, decisión, libertad, voluntad, en cualidades distintas completamente a los animales, pero en cambio somos iguales en las influencias biológicas y sensibles. Tenemos sentimientos similares, influencias y métodos parecidos. El sufrimiento de un animal es muy similar al nuestro, su miedo o su ansia, su dolor y su aprecio tienen similitudes enormes al nuestro. No podemos tratar la mejora racial de los humanos como una mera selección de ganadería, pero tampoco podemos creer que favorecer humanamente matrimonios sanos y evitar humanamente cópulas insanas sea algo absurdo o negativo por "materialista".

     Los metafísicos son insensibles al animal, porque no le asignan esa utopía espiritual irreal. Los racistas sanos amamos a los animales como parte de nuestro mundo natural y real, apreciamos su participación en nuestro mundo y sabemos al mismo tiempo comprender las diferencias reales entre nuestros mundos.


DIOSES Y ESPÍRITU

     La cuestión es, pues, ¿qué es el espíritu?. No hablamos de "sentimientos" sino de algo que llamamos "espíritu". Si nos atenemos a la idea cristiana, el espíritu es una parte de un ente dualista, que nada tiene que ver con el cuerpo, es inmortal y no comprobable por la ciencia ni por la realidad. En ese caso nada tenemos que decir, y cada cual puede pensar sobre ello como quiera puesto que la raza no tiene nada que ver con un ente no ligado a lo material ni comprobable en la realidad.

     La igualdad del "alma" no implica nada sobre la desigualdad de la raza o del resto de facultades humanas que sí son comprobables con la realidad. Un hombre con el mal de Alzheimer, que ha perdido toda realidad superior humana, tiene para un cristiano en sí un "alma" igual que antes de la enfermedad, de forma que en ese caso nada tenemos que decir sobre el "alma" puesto que está fuera del área de influencia de la realidad comprobable por la experiencia.

     Pero en tanto se habla de "espiritualidad" al tratar temas como cultura, arte, sentimientos elevados, valores, actuaciones humanas, todo ello es comprobable que se ve afectado por la raza y por la biología. Llamar "metafísico" a elementos culturales o valores humanos que son distintos por raza y que en una persona varían según hormonas, agentes químicos o afecciones tumorales, es completamente ilógico, no es meta-físico, sino "en parte físico".

     Dejemos pues aparte la concepción de espiritualidad como "alma" externa a lo comprobable en la realidad, y vayamos a los temas de espiritualidad en culturas, arte, valores y comportamientos.

     La biología humana no es determinista, pero sí marca límites a las cuestiones "espirituales" de este tipo. Nuestro "estilo" espiritual no está determinado por una biología, pero sí influído en límites y características por ella.

     Un idiota mental tiene unas capacidades "espirituales" distintas, por no calificarlas de menores, a otras personas. Y el arte y la cultura de cada pueblo son distintos en sus cualidades y características debido a las diversas visiones y tendencias de cada raza en los temas mentales de concepción del mundo. Como decía Lapouge, hay un concepto ideal de Honor, pero cada pueblo refleja en la realidad ese Ideal de Honor de forma y manera propia. Ídem con la belleza o con cada concepto Ideal.

     Los conceptos ideales son sólo abstracciones mentales, que existen sólo en tanto se reflejan en actos, obras o realidades reales. No se encuentra la "Belleza" sino cosas bellas, y para un negro, un moro o un sueco, las cosas bellas son distintas aunque todos busquen ese ideal de belleza.

     Aunque muchos racistas biológicos han sido panteistas, y han considerado a la Naturaleza como su ideal o Dios, esa posición no es oficial ni única en el NS.

     Para ciertos panteistas, por llamarlos de alguna forma, el espíritu es aquello del comportamiento humano que no está determinado por la biología ni por influencias externas de forma determinista, o sea, la parte en que la Voluntad y la decisión personal permiten elegir. Cuando elijo sin presión biológica, incluídos los deseos y sentimientos, el sexo, etc., y sin la influencia del medio, sino por propia voluntad libremente meditada, ésa es una decisión "espiritual" para un panteista o un ateo.

     No hay pues "sacralización" de lo físico, como se acusa al biologismo: aquello que es producto de una decisión biológicamente dada no es puramente espiritual. Pero sabemos que la mente humana permite meditar y tomar decisiones libres si se logra tener voluntad y fuerza de sinceridad suficiente. Por eso decimos que una Persona para tener "espíritu" necesita merecerlo, ganárselo, luchar para tenerlo, ser sincero, meditar, ser "LIBRE" de verdad, libre de vicios, deseos, influencias del medio... cosa nada fácil.

     No hay, pues, primacía de lo físico contra lo metafísico, ni al contrario. Hay una actuación biológica en lo humano, y la posibilidad de una decisión y actuación "libre", que no se puede llamar "metafísica" porque aunque sea "libre" se debe realizar en el MARCO DE POSIBILIDADES que la biología le deja. O sea: incluso las decisiones "libres" no pueden salir de un marco, pues sólo son libres si están fuera de la influencia biológica, y por ello son libres sólo en el ESPACIO de libertad que cada biología concede.

     Por ello las razas influyen en lo "espiritual", influyen marcando el campo de libertad, de posibilidad, de manera de aplicar esa libertad. Cada pueblo, cada individuo también, está limitado por la biología a unas posibilidades de "libertad" y de aplicación de esa libertad. El arte es una expresión sublime de esa libertad, pero cada pueblo expresa su arte distinto porque su biología y su entorno político (las influencias sociales y educacionales) le marcan dónde y cómo puede ser libre. Para un racista no hay inmortalidad del espíritu de su raza, puesto que la raza es mortal, puede ser exterminada o modificada. Siempre habrá Honor o Arte, pero la forma artística aria, las cualidades arias del arte y la cultura, pueden desaparecer.

     La utopía de un espíritu de arte inmortal es un absurdo, que la propia realidad niega. Ha habido grandes culturas, artes y formas espirituales que han desaparecido. La pretensión dualista de un espíritu inmortal es contraria a la realidad comprobable.

     Dios es sin duda una de las explicaciones del "espíritu", pero incluso bajo ese supuesto de un espíritu infundido por dioses, es evidente que esos dioses han deseado que el espíritu estuviera influído por lo material, de forma que temas completamente biológicos influyeran en los sentimientos y en la capacidad "espiritual" de las personas.

     Es jocoso que se acuse al racismo de divinizar la materia; no es así: sabemos que lo biológico no determina, hay un elemento libre, pero negar la influencia biológica y del entorno físico y social sobre los actos libres y "espirituales" es una mera utopía, una de esas utopías como la Igualdad o la Libertad como entes absolutos existentes.


LAS RAZAS DEL ESPÍRITU

     Hablar de razas del espíritu es como hablar del sexo de los ángeles. Los ángeles por definición no tienen sexo, y los espíritus, tomados en una concepción dualista de separación de cuerpo y espíritu, por definición no son razas.

     Si no aceptamos la unidad de cuerpo y espíritu, hablar de razas del espíritu es hablar del sexo de los ángeles.

     El concepto que se oculta tras eso de la raza del espíritu es el de las Utopías de la IDEA. O sea, de considerar la IDEA como una REALIDAD. La idea de "Honor" se convierte en una realidad existente, y por tanto todos los que tengan esa idea de "Honor" son de una raza espiritual "honorable".

     El problema es que el "Honor" es una Idea, y las formas de aplicar, significar y realizar el Honor son reales, y como tales sí son comprobables y afectan a las razas reales. La Idea es irracial, pero la realidad que concreta la Idea es racial. Las razas, y las personas, concretan la Idea del Honor de forma distinta. No hay raza de Honor como "ente" real sino sólo como "idea no existente". Hay razas que tienen su forma de expresar el Honor.

     Es curioso que se acuse al racismo de "querer reducir al hombre a su mera especie biológica", mientras que ellos pretender reducir al hombre a una mera utopía inexistente, una Idea sin base real. El racismo no pretende que todo sea biología, pero menos pretende ignorar la realidad y crear un mundo de fantasía ideal sin base concreta ni comprobable. Hay libertad pese a la biología, pero no hay ideal utópico sin influencia alguna biológica.

     Se habla de una "dimensión trascendente"; así, el fascismo habla del "Estado" concebido como una institución metafísica superior a lo meramente físico representado por el pueblo y la nación. El NS en realidad concibe el Estado como algo absolutamente FÍSICO, existente, políticamente creado; lo que niega es un "Estado" como "ente espiritual que tiene derechos en sí mismo y sobre el pueblo o la gente"...

     Es curioso, porque el Sistema actual moderno precisamente asigna al Estado esos mismos "derechos" ideales sobre y por encima de toda realidad popular o natural... Nada odia más el sistema moderno, que a un Estado de base étnica o popular, siendo que es un Ente administrativo Ideal de poder sobre la realidad natural, en base sólo a un documento de "pertenencia".

     La creación de "Entes" ideales como si fueran seres reales superiores a la verdadera realidad es una de las características del mundo histérico moderno y del utopismo metafísico. Humanidad, Derechos, Estados, Imperios, Igualdades, Espíritus, todos ellos sin contacto con nada natural, real, son elevados a la categoría de "entes" reales superiores a los pueblos, gentes, razas, hechos y realidades diarias comprobables. En el NS esos "entes" existen sólo porque están al servicio de la realidad, de los pueblos. El Imperio es un ente que pueblos libres crean para poder subsistir. El Estado es un ente del Pueblo para su organización y su actuación comunitaria. La Humanidad y sus derechos están ligados a deberes porque la realidad exige que todo derecho tenga límites en sus deberes... Dado que el Derecho es sólo una forma de organización social, está al servicio de una realidad: lograr convivencia y justicia, y no es un ente abstracto válido en sí mismo. Los entes están al servicio de las realidades para lograr objetivos superiores de existencia.

     Por ello los metafísicos llegan a crear "supra-mundos", por supuesto nunca existentes en la realidad. Para el NS los supra-mundos se crean luchando, por la acción, lográndolos, no por existencias predeterminadas. Por supuesto dejamos aparte los supra-mudos del tipo "cielo" cristiano, que por ser indemostrables caen fuera de toda discusión. La existencia de un cielo tipo cristiano en nada afecta al racismo ni a la política NS, ni a su espiritualidad artística o cultural, ni a su propuesta de un Estado popular. La existencia de un "cielo" o supra-mundo externo a toda realidad comprobable es algo que puede existir o no y en nada afecta a la praxis y a la concepción del mundo real del NS. No nos oponemos a ese tipo de "supramundos" mientras su existencia no demostrable no pretenda influír en lo demostrable, o sea, no pretenda que ajustemos la realidad a su no demostrable existencia. Si nuestra concepción del mundo y la persona implica apoyar el matrimonio monogámico, ninguna visión de extra-mundos islámicos nos hará cambiar.


ACCIÓN Y PENSAMIENTO

     Évola reputaba a Rosenberg como pensador de segunda categoría, seguramente con acierto, de la misma forma que Rosenberg y los NS consideramos a Évola como un luchador de segunda categoría frente a Rosenberg.

     Supongo que se reconoce que a Rosenbeg lo asesinaron no por escribir un libro de razas, sino por haber luchado fiel y conscientemente por el NS político con cargos concretos en el Frente del Este. Rosenberg era un intelectual luchador, no un utopista de salón. Günther, seguramente más o tan radical en sus teorías como Rosenberg, no sufrió problemas graves en 1945, pese a mantenerse fiel al NS, pero es que Günther nunca asumió acción política real en el gran combate de los siglos.

     Para entender el éxito actual de los pensamientos metapolíticos y metafísicos es preciso conocer también al ser humano, y los textos de Pareto para ello ayudan mucho. La gente se inclina fácilmente por pensar aquello que le es más cómodo a su deseo.

     En un mundo como el actual, donde la lucha real política y directa es peligrosa, sin éxito ni esperanza a corto y medio plazo, es muy fácil ver cómo muchísimos "camaradas" se inclinan por una intelectualidad de salón metafísica, cómoda, tranquila, que cultiva los glúteos, en vez de perder tiempo, libertad y esfuerzos en una lucha de acción.

     He visto muchos casos de esa comodidad que lleva luego a teorizar sobre lo "negativo de la acción" mediante metafísicas varias, para justificar la comodidad y la cobardía propia.

     La metapolítica ha sido el refugio de intelectuales incapaces de ser Rosenberg, de llevar "la pistola en el cinto", de luchar en primera línea, de ser activistas. Hace poco salió un gran artículo sobre la superación de la Metapolítica, en el número 9 de la revista Tierra y Pueblo que debería ser leída por todos esos teóricos de salón.

     Creo en ese sentido que Hitler fue clarísimo: Toda idea que no sea un escudo para un grupo de personas capaces de luchar para convertirla en una realidad es solo una pérdida de tiempo. O bien aquello de que si alguien no lucha por sus ideas, o él o sus ideas no valen nada.

     Tras 40 años de lucha admiro de corazón a muchos camaradas que sin dinero, con graves problemas de trabajo y familia, bajo condiciones durísimas, sin grandes conocimientos teóricos, sacrifican tiempo y esfuerzos enormes en pequeñas acciones, reuniones, locales, charlas, tratando de convencer y difundir nuestra lucha. Sin esperanza pero con sacrificio enorme son la expresión pura del Ideal y de lo "espiritual", mientras tantos otros cargados de libros y teorías, sirven sólo para calentar sus sillones y hacerse ver en escritos que ellos no serán jamás capaces de llevar a la gente mediante su sacrificio personal.

     La Raza de los Héroes no está en un espíritu metafísico extraño a la realidad sino en llevar a la realidad nuestro Ideal realista y natural.–



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